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Un nuevo tipo de novela de espionaje

El fin de la Guerra Fría marcó el probable final para el tipo de novelas de espionaje que constan de acciones turbias por parte de agente encubiertos occidentales y soviéticos.

 

Published this year, the latest installment of the Slough House novelsSean Sheehan

 

John Le Carre, que escribió lo que se considera como el mejor ejemplo de este tipo de novelas de espionaje, “El espía que surgió del frío”, mantuvo el género tanto como le fue posible. Ahora un nuevo tipo de novela de espionaje ha surgido en forma de cuatro novelas de Mick Herron.

Todas las novelas están basadas en personajes que trabajan en Slough House, instalaciones destartaladas cerca de Barbican, y que es en especie de asilo para miembros del servicio secreto británico que han arruinado sus carreras de varias formas.

Adicción al alcohol y al juego, problemas de control de ira, mala suerte, y ser estafados por otros son algunas de las causas de su caída a la desgracia. Ya no son un “brazo” para los servicios secretos, ni si quiera un “dedo” (“un dedo podría tener algún tipo de relevancia”), en conjunto forman nada más que una uña. “Aquellas que se cortan, desechan y no se quieren ver de nuevo”.

The first of the four novelsDe alguna forma, y esto va para el argumento de cada una de las cuatro novelas, los personajes se ven involucrados en serios incidentes que los saca de su ociosidad forzada y los suscita a una acción real en las calles de Londres.

El argumento en sí no es lo que hace que la lectura de estos libros merezca la pena, el de Spook Street, el más reciente del cuarteto, es un poco absurdo, pero lo que lo consigue es la combinación de prosa ingeniosa, un sentido del humor deliciosamente mordaz y un original reparto de personajes que son tan mixtos como usted y yo.

Tenemos a Rodnet Ho, un friki cuya vida sexual solo existe en su imaginación; a Catherine, para quien cada día es un reto para mantenerse alejada de la bebida y para aferrarse a su nueva encontrada dignidad; River Cartwright, a quien le gustaría ser del tipo de Jason Bourne, pero otras personas tienen el hábito de entrometerse en su camino.

Jackson Lamb es el jefe que tiene la oficina en la última planta de Slough House, un viejo edificio desvencijado que está descrito con deleite dickensiano, y es la creación más maravillosa de la ficción de Mick Herron.

Lamb aviva cada escena en la que aparece, pero no por su encanto o por su parecido más remoto a un tipo de personaje como James Bond.

After the disappointing follow up to Slow Horses, the pace picks up again with the third novel, Real TigersEs maleducado y codicioso, su sentido de higiene personal deja mucho que desear, su descaro es desenfrenado, y tiene la mayoría de las mejores líneas en los libros.

Aunque las novelas son divertidas por naturaleza, y no se las debería tomar muy seriamente, no están a kilómetros de distancia del mundo clandestino de los servicios secretos que trabajan para el gobierno; los encargados de tomar decisiones parecen individuos predominadamente preocupados con cubrirse las espaldas y culpar a otros de sus propias deficiencias.

La consulta de Chilcot sobre el papel de Gran Bretaña en la guerra de Iraq dejó claro que no hay que fiarse de ellos, y las novelas de Mick Herron son ficción que confirman hechos incómodos.

(Traducido por: Julio César Ruiz Jiménez)

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