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Entonces, ¿es así como se ve una feminista?

No sabemos si ha escuchado, pero en este momento hay una ‘guerra hacia las mujeres’. Esta guerra, como muchas otras, no ha sido nada agradable.  Casi todos los medios de comunicación y de la blogósfera se inundaron de comentarios el año pasado.


ahora-que-mujer-duda-woma-pixabayRochelle Burgess and Teresa Whitney


Es difícil establecer las víctimas de esta particular guerra, pues para poder hacer eso se necesitaría de una máquina del tiempo que nos permita viajar a la generación futura para hablar con las hijas, hermanas, madres, (y aunque no lo crea) hijos, esposos, y padres quienes vivieron en una sociedad donde era el lugar más común para que los derechos de las mujeres tuvieran oportunidad de ser debatidos.

La lista de víctimas se centra, por supuesto, en América. Lo más reciente, es la reticencia a renovar la Ley de Violencia contra las Mujeres, así como una serie de legislaciones sobre planificación familiar bastante arcaicas, las cuales emergen en una número de estados que redefinirían la individualidad de una persona, en donde las mujeres  son forzadas a padecer ultrasonidos antes de permitírseles un aborto o negárselo rotundamente, aun cuando se presentan consecuencias que amenazan la vida de la madre.

Los legisladores estadounidenses están incluso tratando de redefinir el término “violación”, para así poder ilegalizar el aborto.

A propósito, el Reino Unido no se escapa tampoco de esto. El debate actual sobre medidas de austeridad aclara muy bien este punto: las mujeres y los niños están pagando el precio por esta recesión.

Un artículo reciente de Mona Eltahawy en la publicación de este mes de Foreign Policy describe una guerra de muchos años a las mujeres, la cual es visiblemente más despiadada de lo que acontece  dentro de las incursiones de política occidental.

ahora-que-mujer-duda-woma-pixabay-1Exámenes de virginidad, crímenes de honor, ablación genital femenina, son prácticas, que permanecen arraigadas en la legislación de muchos países árabes, todos ubicados por debajo de los primeros 100 países en el Gender Gap Report (Índice de Disparidad de Género) y que dan la imagen de naciones que parecen “odiar a las mujeres” descaradamente.

Las leyes que rigen estos países ni siquiera fingen apoyar los derechos y las libertades de las mujeres. se cubre bajo normas religiosas y culturales las cuales han sido interpretadas por quienes tienen poder legislativo de manera que crean una muy clara diferencia de poder entre hombres y mujeres.

Eltahawy tiene razón en afirmar “al diablo con lo políticamente correcto” en su esfuerzo por movilizar las discusiones sobre los derechos de las mujeres al primer plano de las revoluciones árabes actuales. Estas leyes tienen que desaparecer.

La guerra hacia las mujeres es real. Sin embargo, la pregunta más importante es ¿cómo está sucediendo esto todavía?

El éxito de las Segunda Ola Feminista ha permitido a países occidentales como Estados Unidos desplegar su superioridad en las listas de los veinte primeros países del reporte global sobre género (apenas sobrepasa a su vecino del norte, Canadá, y detrás del Reino Unido, el cual se ubica en la posición 16). No obstante, tal vez presenta una vía para explicar en primer lugar por qué la actual guerra hacia las mujeres puede aparecer, porque, como sostienen los ‘perpetradores’, no hay ninguna guerra hacia las mujeres.

Todos somos iguales. Dejen de inventar, mujeres, su situación es mucho mejor que la de otras mujeres alrededor del mundo  ¿No es cierto?  Un vistazo a una de las víctimas más conocidas de esta guerra en Estados Unidos, la señorita Sandra Fluke (quien será señora en un futuro) demuestra que el trabajo de las feministas en el occidente está lejos de terminarse.

Puede que sea mucho más difícil pelear en esta guerra de lo que anticipamos. Esta vez, no estamos luchando contra leyes arcaicas que promueven disparidad (puesto que la mayoría de esta legislación no se aprobaría… ¿Verdad?) En esta ocasión el objetivo es menos tangible.

ahora-que-mujer-duda-woma-pixabay-2El ir y venir de los ‘derechos de las mujeres’ es un ejemplo claro de un argumento que puede nunca ganarse, al menos no en los debates en donde los estamos atacando.

Las discusiones sobre el cuerpo femenino y el derecho a escoger han regresado de su tumba, lo cual indica que un cambio en la política no es suficiente.

A pesar de tales cambios, la gente se adhiere a mentalidades anticuadas, y los sistemas de valores no dejan de definir procesos de toma de decisiones solo porque las políticas se los dictan.

Dado que eventos recientes nos muestran que estos sistemas de valores pueden reconstituirse a sí mismos como una norma, cuando van de la mano de personas con el poder apropiado, será mejor que averigüemos cómo cambiar esto y rápido. A veces nuestro mejor acercamiento busca cambiar valores por medio de argumentos muy claros y lógicos, con la esperanza de que cambiarán las bases de afirmaciones como ésta.

Ciertamente, no llegaremos muy lejos así, en particular si consideramos perspectivas psicosociales en sistemas de conocimiento y conocimiento social.

El dominio de argumentos fomentados con hechos e incitados por datos estadísticos, teorías y, por falta de mejor terminología, conocimiento “duro”,  coexiste con un sistema de conocimiento adicional, hecho a partir de ‘vivencias’ o experiencias, que suele estar asociado a la tradición, mitos, y algunas veces religión.

En el proceso de toma de decisiones, estas diversas formas de entender el mundo pueden entrar en conflicto, y en tales casos, estructuras sociales externas se convierten en incentivos para determinar un ‘ganador’ entre los dos.

Relaciones y asociaciones estimadas, la percepción que otros tiene de nosotros, cualquier cosa que acarree el estímulo más grande para nuestro ‘ser’ determina la forma de pensar que contribuye mayormente a una decisión.

mujer-woman-pixabaySostenemos que la forma más simple de eludir esta paradoja y, ojalá, evitar lanzar  argumentos inútiles unos a otros,  en donde quienes se basan en sistemas de razonamiento incitados por ideologías pretenden escuchar a quienes se basan en sistemas de razonamiento estimulados por la razón (y, de muchas maneras, una ideología de cierto tipo), en esta ‘guerra’ actual es hacer a todos feministas.

Se aclara que definimos una feminista (algo con lo que hemos lidiado en gran medida, no obstante, Rochelle debatió sobre esto) de la siguiente manera: Si usted es una persona quien piensa que todos deberían tener el derecho de decidir sobre sus vidas, sus cuerpos y  la forma en que la sociedad los trata, entonces, técnicamente, puede llamarse feminista.

Hacer que todos sean feministas, por último, requiere que valoremos un pensamiento crítico; que nos preguntemos el ‘por qué’ y el ‘para qué’ de nuestro mundo social, y considerar respuestas más allá de las más obvias contestaciones.

Esto obviamente  requerirá de estímulos.

Por ejemplo, un pequeño pensamiento crítico hubiera probablemente prevenido el comentario sexista reciente del señor Limbaugh. El refuerzo negativo manifestado por la pérdida de anunciantes, así como las denuncias de  políticos tanto  demócratas como republicanos fue poco y llegó muy tarde.

El estímulo para pensar de forma crítica debe llegar más antes para prevenir tales ataques. Así es como hacemos que ‘guerras hacia (inserte nombre grupo minoritario relevante aquí)’ se repitan menos a través de la historia.

violence women muejer pixabayDe esta forma  nos acercamos a concientizar a todos a interactuar y algunas veces oponerse a sistemas de pensamiento, antes de que tomen decisiones las cuales puedan afectar las vidas de otros.

Pues sí, hay una guerra hacia las mujeres. Necesitamos trabajar duro igualmente fuera de los espacios legislativos, con el fin de obtener el impacto más grande; tenemos la necesidad de hacer a todos críticos, hacer a todos ‘feministas’. Este es un proceso lento pero que continúa en evolución,  tal y como  destaca un artículo reciente en The Guardian el cual habla sobre un creciente interés en ideales feministas, particularmente entre los jóvenes. Este tipo de trabajo es igualmente importante  en nuestro esfuerzo por darle fin a las guerras hacia las mujeres, y asegurar que, independientemente de la legislación, los sistemas de conocimiento que permiten ‘tales guerras’ sean reconocidos y cuestionados antes de que tengan la oportunidad de hacer su trabajo desagradable, el cual suele deshacer la labor de quienes se esfuerzan tanto por mejorar. (May0 12, 2012, 02:18)

Fotos: Pixabay  –  (Traducido por Sofia Edwards – Email: sofia83edwards@gmail.com)

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