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Resiliencia o como vivir la adversidad

Algunos logran sobreponerse y salir fortalecidas de las dificultades. Otros no consiguen seguir adelante. Las respuestas humanas ante los momentos críticos de la existencia varían según la capacidad de considerar el cambio como una oportunidad de superación.


psyche locura religion pixabay Laura Rodriguez


Del mismo modo que determinados objetos y materiales (como las pelotas, el caucho o los resortes) poseen un grado de elasticidad que les permite recuperar su forma original después de que una fuerza externa actúe sobre ellos, la capacidad de adaptación humana permite a las personas sobrellevar experiencias que hayan tenido un impacto negativo en sus vidas y recobrar el equilibrio emocional tras dicha transformación.

Estos dos casos tienen en común la misma idea de flexibilidad interna que caracteriza al concepto de “resiliencia”.

Originalmente aplicado al ámbito de la física para determinar a la ductilidad de un material ante los choques, el término “resiliencia” (del latín resilio: volver atrás, rebotar, resurgir) encontró otra aplicación,

En efecto, fue incorporado por la psicología positiva a modo de metáfora para referirse a los diversos atributos y habilidades que permiten a los individuos sobreponerse a las experiencias negativas de la vida y aprovecharlas en favor de su crecimiento personal.

¿Pero cuáles son los atributos y habilidades humanas capaces de semejante alquimia? Una de las investigaciones pioneras que consiguieron dar respuesta a esta cuestión requirió 40 años de estrecho seguimiento a casi 700 historias de vidas humanas.

Los patitos feos de Kauai

Las psicólogas norteamericanas Emmy E. Werner y Ruth Smith estudiaron el desarrollo de todos los niños nacidos en la isla hawaiana de Kauai en el año 1955 con el fin de demostrar una tesis determinista.

tirania mujer violencia pixabayEsta hacia referencia a los niños provenientes de hogares pobres y disfuncionales (padres alcohólicos, analfabetos o con problemas mentales) y que hubieran presentado problemas durante el parto o la gestación, mostrarían mayores índices de delincuencia, problemas físicos y mentales y desestructuración familiar, que aquellos expuestos a menos factores de riesgo para su desarrollo.

Los resultados, sin embargo, desconcertaron a las investigadoras. De un total de 698 individuos, 276 presentaban estas características, pero una tercera parte de ellos, pese a estar sometidos a un gran número de condiciones desfavorables durante su infancia, evolucionaron de forma positiva hasta convertirse en adultos equilibrados y competentes en el plano familiar y profesional.

Pero ¿qué factores permitieron que este grupo de niños mostrara semejantes niveles de resiliencia a pesar de haber tenido una infancia difícil?

Werner y Smith hallaron, en su búsqueda un denominador común: aquellos que lograron superarse habían contado con al menos una persona, familiar o cuidador que los había aceptado incondicionalmente, habían desarrollado un sentido de pertenencia hacia la escuela, a la comunidad o la religión y una sensación de control y autonomía sobre sus propias vidas.

Tales resultados fueron determinantes para ampliar la visión del proceso resiliente hacia una consideración cada vez mayor del entorno como una fuente de posibles apoyos para mejorar la calidad de vida y las defensas de las personas.

Otros autores que se han ocupado de analizar las respuestas resilientes también han dando gran importancia, además de a los vínculos afectivos, a la iniciativa, la autoestima, la creatividad, la moralidad y el sentido del compromiso como pilares que amortiguan el impacto en los momentos más desdichados.

Locura mental salud pixabayDesde la psicología positiva

Al respeto, la vanguardia la lleva la psicología positiva con sus estudios en torno al valor adaptativo de las emociones positivas.

Poseer una visión optimista del futuro, cultivar la empatía y el sentido del humor son consideradas algunas de las armas más eficaces para lidiar con las dificultades y alcanzar el bienestar en la vida.

Los modelos de resiliencia propuestos por esta disciplina contrastan con las técnicas habituales de la psicología tradicional. Estos modelos se centran en el desarrollo de los recursos y de las fortalezas personales del individuo: no basta con combatir un trastorno o reparar aquello que se ha roto, es necesario construir competencias a partir de las características positivas de la persona afectada para que pueda valerse por sí misma.

El individuo-paciente, por tanto, se convierte en el principal agente de su desarrollo interno con la capacidad de modificar el entorno que lo rodea, en lugar de ser concebido como un sujeto pasivo, víctima impotente de los traumas de su infancia.

Afortunadamente, los aportes de la psicología positiva en este sentido se han ido imponiendo sobre la idea de que si el paciente ha sufrido heridas emocionales profundas será menos capaz de superarse y estará limitado por los aspectos negativos de su pasado.

Un paso adelante

Si bien en un principio los estudios en torno a la resiliencia se centraban en identificar, a posteriori, el conjunto de factores que habían permitido a determinados individuos superar las adversidades, en las últimas décadas la visión de la misma ha sido enriquecida por numerosas iniciativas de intervención social que se esfuerzan por potenciarla.

El murcielago 2 pixabayPrueba de ello es el surgimiento de multitud de modelos diseñados por psicólogos y educadores que persiguen su promoción mediante programas, técnicas y estrategias de intervención orientadas a prevenir situaciones de crisis, estimular emociones positivas y contribuir a desarrollar las propias capacidades.

Todo ello pensado para públicos de las más variadas edades y condiciones pues, aunque pueda encontrarse de forma más desarrollada en unos sujetos que en otros, la resiliencia no es una cualidad exclusiva de un puñado de elegidos. Todas las personas son resilientes.

La ocasión de reinventarse

“Detestar o amar la vida es un asunto de elección. Los acontecimientos en el presente son causa de efectos futuros que, según quien los experimente, serán considerados positivos o negativos (…) A partir de un hecho traumático, -por ejemplo, una mujer que es violada- la víctima puede sentir su vida arruinada para siempre o reestructurarse con más fuerza que nunca.”

EVida y muerte Pixabay 6stas palabras del artista y escritor chileno Alejandro Jodorowsky apelan a la libertad de construir el sentido de la propia vida; una libertad que se encuentra siempre presente, pero que adquiere una dimensión amplificadora en momentos de crisis profundas.

Los acontecimientos desestabilizadores como los traumas o las desgracias suponen un punto de inflexión que rompe con muchas de las certezas, los sistemas de valores y los esquemas de funcionamiento de las personas que los padecen.

Pero es precisamente por esta capacidad para remover los cimientos de la propia concepción del mundo que pueden convertirse en el detonador de una existencia más plena.  ¿Qué mejor momento para buscar nuevos caminos, para cambiar de perspectiva, que cuando es necesaria una reconstrucción?

Convertir los aspectos más terribles de la vida en oportunidades sanadoras es una tarea que requiere de tanta creatividad como valentía, pero que brinda a su vez la posibilidad de edificar un futuro más feliz.

Reinventarse a sí mismo significa, en este sentido, permitir que afloren los recursos resilientes, esas potencialidades muchas veces ocultas de la personalidad que permiten renacer y construir una vía más segura hacia el bienestar. ( May 28, 2012 @ 06:01)

(Fotos: Pixabay)

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