En Foco, Notes From The Edge, Opinión

Usted no ve a los vagabundos

Durante unos cuantos años Anthony Hernandez ha estado fotografiando Los Ángeles, pero lo glamoroso y lo deslumbrante, tan a menudo asociado con una ciudad así llamada por los seres celestiales, no se destaca en su trabajo.

 

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No hay ángeles en el cielo para que Hernandez fotografíe y cualquier anuncio en “Forever”, una colección de imágenes establecidas en lo que Hernandez llama la “capital de los indigentes de América”, es difícil de discernir.

Generalmente los indigentes no impactan en la vida de las personas con domicilio fijo; la mayoría del tiempo los vagabundos son invisibles. Una figura desplomada sobre la acera, un perfil humano debajo de una frazada sucia en la entrada de una tienda: nosotros pasamos, evitando el contacto visual y el esfuerzo de imaginación que se necesita para empatizar con su condición. La cámara de Hernandez es tan itinerante como los ciudadanos indigentes que invisiblemente habitan determinados lugares cercanos al centro de Los Ángeles.

Se detiene para capturar rincones que ellos frecuentan pero la gente misma no aparece. Ellos se han alejado, como fantasmas que dejan una sensación de presencia pero que no se ven físicamente; y como los fantasmas, sus manifestaciones son un signo de algo inquietante, en este caso una disfunción social que infecta el corazón del sueño americano.

Forever_26Las fotografías son tomadas desde sitios en los que las personas han dormido de verdad pero no se adopta el tipo estándar de enfoque documental:

“En vez de bajar la vista ante la evidencia de la indigencia, una cama, utensilios de cocina, ahora estoy en esa cama con mi trípode tendido hacia abajo, viendo lo que pudieron haber visto. Si hay una silla en el lugar, me siento en esa silla. Todas son tomadas con lentes más largos, 120 mm o 200 mm o 500 mm. Son todas cuadradas y muchas son muy abstractas.”

El resultado es una combinación de lo serial y lo variado: un pequeño despliegue de monedas sobre la acera, pedazos de pan, espacios vacíos vallados, zonas de ladrillo y hormigón, paredes peladas, lugares sin salida exhibiendo adornos que no serán percibidos a menos que te sientes o te extiendas en el mismo lugar, reflexionando largo y tendido sobre lo que te mira fijamente en suprema indiferencia.

La estética es austera pero debido a esto evita sentimentalismo y una indulgencia demasiado fácil que satisface indolentemente el centro blando de la mirada del liberal.

La superficie específica de las cosas, paredes, cercos, un tubo de desagüe, una tienda de cartón, una verja, están adheridas y se deja al lector de estas imágenes ponerse a la zaga de la formalidad.

Forever_43Cada imagen ocupa una página de Forever y la página opuesta está en blanco, como puesta allí para que el espectador imagine el tráfico de la autopista pasando y la persona indigente que contemplaba la escena atrapada por la cámara de Hernández.

No hay leyendas ni títulos, no hay número de páginas y sólo un corto ensayo al final del libro escrito por su esposa Judith Freeman da algún indicio de las ausencias fotografiadas: – estas imágenes- dice ella- son como piezas de actuación. Él yace en sus calles, se sienta en sus asientos, mira… Busca ángeles.

Forever” es publicado por MACK.

(Traducido por Jorgelina Vera)

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