Multicultura, Perfiles

Ángela Camacho, orgullo por América Latina

Siete años vivió en el Reino Unido sin documentos, ocultando su identidad y origen. Hoy, liberada de cualquier atadura, le enseña a su hijo y los demás latinos en Londres cómo sobrevivir en ambientes hostiles y discriminadores.

 

AngelaCamacho2_MarcosOrtizMarcos Ortiz F.

 

Ángela Camacho derrocha latinoamericanidad. Lo dice su collar de colores, sus pulsera, sus grandes aros, el cinturón, su morral y su tono de piel. Pero para esta mujer 39 años y madre de Pedro, de 12, esto no fue siempre así. Durante largos años debió ocultar sus raíces.

Hija de padres bolivianos que se mudaron a la Argentina militar de los años 70, Ángela partió de su natal Buenos Aires con 22 años, en plena época de corralito e inestabilidad política. “Era una época difícil y mis padres decidieron mandarme a Europa, era muy peligroso allá. Decidimos que yo podía quedarme un año viajando. Tuve el privilegio de que financieramente –a pesar de todo– estaban bien”, recuerda.

Tras medio año recorriendo el continente y gracias a la existencia de familiares en Inglaterra, optó por quedarse a estudiar inglés un par de años.

“Aquí me cambié de visa, así que trabajaba y estudiaba. Trabajé primero de mesera, porque acá mis tíos tienen una cafetería”, explica.

Al tiempo conoció al padre de su hijo. “Ahí fue cuando se empezó a complicar un poco todo. No pudimos pagar la siguiente visa y decidí quedarme indocumentada. Después de trabajar de mesera empecé como niñera, porque me dejaban cuidar mi hijo y al de la familia con la que estaba trabajando”.

AAngelaCamacho7_MarcosOrtizl poco tiempo el padre debió partir. Ahora eran solo Ángela y el pequeño Pedro. “El nene tenía 3 años cuando nos quedamos irregulares. Pero me pareció muy importante como latinoamericana sin derecho al pasaporte europeo sí dárselo a mi hijo”, señala.

Muy involucrada con el resto de la comunidad latina y con amigos en Anti Raids Network que le avisaban de las redadas de migraciones en los distintos barrios de Londres, Ángela se acostumbró a esconder sus orígenes al estar en la calle.

“Me mandaban mensajes de texto y me decían no pases por Elephant & Castle porque por la mañana vimos las camionetas. Sí tenía miedo, pero estaba muy informada de cuáles eran mis derechos, qué podía hacer y qué no”, recuerda. Así aprendió todos los trucos para pasar inadvertida. “Por ejemplo, debes usar colores pastel en el bus, no puedes andar llena de colores mostrando tu cultura”, dice riendo.

“Mi hijo desde muy temprana edad sabe su estatus y sabía qué hacer. Apenas pudo viajar solo y tener una tarjeta Oyster, un juego de llaves y su teléfono, si íbamos a una marcha o donde podíamos estar en riesgo, ya sabía qué hacer. Sabía que si me arrestaban él solo debía irse a la casa y llamar a la familia”, explica.

“Si nos agarraban a los dos era mucho más fácil deportarnos. Entonces traté siempre de evitar situaciones de riesgo donde estuviésemos los dos juntos”.

AngelaCamacho5_MarcosOrtizTodo cambió en 2015, cuando logró obtener sus papeles. “Desde que tengo mi documentación en regla me visto sin ocultar mi latinoamericanidad”, señala. El año pasado ambos viajaron a Argentina y Bolivia. “Era muy importante para nosotros conectarnos con nuestra tierra, vida social y el movimiento allá. No importa dónde nazca o el pasaporte que tenga, él es boliviano. Es un niño indígena, nuestra familia viene de la sierra”.

Ángela participa activamente del Movimiento Jaguar Despierto y The wretched of the earth, preocupada de temas como el sexismo, medioambiente y explotación de trabajadores, entre otros. Hoy asiste a todo tipo de manifestaciones con Pedro. “Es muy importante que los niños sepan cómo funciona el sistema, la educación político-social desde una edad muy pequeña”, dice tras una manifestación contra la detención de inmigrantes en Yarl’s Wood.

Mientras prepara nuevos talleres de manualidades y arte para mujeres y niños, concluye: “Me gusta mucho vivir en Londres. Siento que estoy haciendo socialmente un cambio en mi comunidad y en los ambientes donde me muevo. Nací en Buenos Aires, pero me presento como boliviana. Aprendí a ser boliviana acá”.

(Fotos: Marcos Ortiz)

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