Multicultura, Perfiles

Carmen Paramio: dos tierras, dos hogares y un deseo

Española, casada con un inglés y con dos hijos, vive en Henley-on-Thames. A pesar de todas las oportunidades que Inglaterra le sigue brindando, al día de hoy, su mayor anhelo es volver a España.

 

chocolate manzana verde fruta pixabay Sonia Gumiel

 

Siempre le gustaron los idiomas y tuvo facilidad para ello. Con el objetivo de aprender otras lenguas, estudió inglés y francés en España. Su primera experiencia en tierras inglesas fue el 4 de agosto de 1991. Carmen viajó a Inglaterra con su hermano y su amiga, María José.

Ella cuenta cómo llegaron a la isla de Wight y empezaron a buscar trabajo, sin ningún éxito, durante dos semanas. Fue gracias a Sara, nativa inglesa, quien les impartía clases de inglés como encontraron empleo en la isla, Carmen se colocó en un hotel con la tarea de hacer camas.

Esta experiencia duró hasta septiembre, momento en que regresó a España y continuó con sus estudios de idiomas, aunque los planes de Carmen y su amiga Maria José eran volver a la isla británica, para seguir con el aprendizaje del idioma.

Estos proyectos cambiaron de forma abrupta para María José tras el fallecimiento repentino de su madre. En ese momento, Carmen se quedó sin compañera de viaje y, a pesar de que su idea era clara, un sentimiento de inseguridad le embargó.

frutos en la via 7Carmen volvió a la isla de Wight y se instaló con una familia que una amiga de María José le recomendó; además comenzó a trabajar en Hospeden & Besson, una empresa de aparatos electrónicos, donde realizaba tareas mecánicas y dentro de la línea de producción. En enero, por motivos de la empresa, despidieron a los 10 últimos contratados, entre ellos a Carmen. La compañía dejó la puerta abierta para volver a contratarla en el caso de necesitar más mano de obra. A partir de ahí se presentó un nuevo desafío para ella: la búsqueda de un nuevo empleo. Enseguida encontró trabajo en Priory Seeview, un hotel de la isla. Carmen narra cómo fue una de sus peores experiencias, no solo porque las tareas fueran duras sino porque los compañeros eran desagradables con ella.

La suerte llamó a su puerta, más concretamente fueron Hosiden & Besson quienes requirieron nuevamente sus servicios en la empresa. Carmen se reencontró con sus antiguos compañeros y es gracias a uno de ellos como conoció a su ahora marido.

Su vida cambió otra vez, se casó en Almería (España) y a su regreso a Inglaterra se mudó con su esposo a Henley-on-Thames. En esa época nació su primer hijo, David, y se dedicó exclusivamente a la atención del niño y a las tareas domésticas, más tarde la familia aumentó con el nacimiento de Alex.

frutas-pixabay-2Una vez que ellos comenzaron a ser más independientes y, tras 7 años sin estar en el mundo laboral, ella comenzó un empleo para cuidar a los niños en los recreos en el colegio del Sagrado Corazón en Henley.

A partir de ahí la directora le ofreció un puesto para dar clases de apoyo a uno de los niños con dificultades de aprendizaje, un reto donde tuvo que ser autodidacta y aprender las mejores técnicas para la realización de la tarea.

Esto le llevó a una nueva posición como asistente de profesora, donde ayudaba en los diferentes cursos dos días a la semana. De hecho, lleva 8 años en este colegio; además tiene otro trabajo en el colegio de Henley como asistente en lengua española, el cual le reporta mucha satisfacción personal.

Carmen lleva 25 años en Inglaterra pero sigue sintiéndose extranjera. Ella describe a Henley como su hogar aunque expresa que cuando regresa a España es cuando tiene la sensación de que realmente llega a su casa. Echa de menos el carácter y cultura de los españoles y su objetivo es jubilarse e ir a España. “No me gustaría morir en Inglaterra y, si es así, desearía que mis cenizas sean llevadas a España, para que se esparzan en el mar Mediterráneo, en mi casa, en mi hogar”.

(Fotos: Puxabay)

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