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Mayakovsky: El hooligan comunista

Leer “Volodya”, una selección de poesía y prosa de Vladímir Mayakovsky, es una forma de compartir el deseo incendiario de rebelión que alimentó la Revolución de octubre de 1917 y mantuvo el fervor revolucionario hasta que su vida fue extinguida por el régimen represivo de Stalin.

 

Mayakovsky front coverSean Sheehan

 

Mayakovsky escribe con energía y entusiasmo, no con sentimentalismo o emociones simplistas. En el mejor de los casos, la exuberancia inquieta de su poesía es el jazz de John Coltrane, puesto en forma de verso. Este libro no es para aquellos que prefieren una poesía que flote cómodamente sobre la dureza y  agresividad del conflicto social.

Mayakovsky fue un activista que puso su creatividad para trabajar por el cambio revolucionario en todas las esferas de su vida.

En el conflictivo verso “A cloud of trousers” (1915) su oratoria demagógica  ayuda a explicar por qué Lenin lo llamaba “hooligan comunista”, pero a principios de los años veinte trabajó para un departamento del Estado dibujando y subtitulando dibujos y carteles.

El los subtituló con eslóganes y canciones publicitarias – algunos ejemplos son reproducidos en “Volodya”  y escribió un poema lúdico sobre su trabajo. En él reprende al Sol por el incesante calor del verano mientras él suda en el trabajo; pero el Sol entabla una conversación con él y defiende la tarea que se le ha encomendado:

         ¿Piensas que es fácil, brillar cada día? Simplemente inténtalo.

          Te mueves a lo largo

          Desde que hay movimiento debes:

          moverte e iluminar tu mirada.

Vladimir Mayakovsky. - Free photo from Wikimedia Commons
Vladimir Mayakovsky. – Free photo from Wikimedia Commons

Mayakovsky también escribe poemas de amor y confesiones, reflejando aspectos de su vida bohemia y de su relación con Lilya Brik.

Todo aparece unido en su poema épico “Vladimir Ilyich Lenin”, y el extracto de “Volodya” es la última parte, escrita en 1924 después de la muerte del líder bolchevique.

Cuando lo leyó delante del hall repleto de activistas del Partido, se encontró con un aplauso unánime y la pieza fue declarada como la más poderosa nunca escrita sobre Lenin. Así permanece todavía a día de hoy.

Mayakovsky odiaba las estatuas y los monumentos en honor a los muertos, como hizo el mismo Lenin, y avisó  del peligro “para que Lenin no fuera falsificado por la belleza del oropel”. El poeta prefería recodar al hombre cuya afición era el ajedrez:

        Los estúpidos peones de ayer

         él los condujo

         a  una guerra de clases

         Hasta que una humana

         dictadura de la clase obrera surgió

         para dejar en jaque al Capital

        Y derrumbar su castillo-prisión

Vladimir Mayakovsky. - Free photo from Wikimedia Commons
“Català” – Licensed under the Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International

La verdad está ligada a la verdad por el filósofo Adorno cuando escribe cómo lo que resiste el “mundo del intercambio” -su término para el neoliberalismo –  “es la resistencia del ojo la que no quiere que los colores del mundo se desaparezcan”.

Mayakovsky resistió tanto como le fue posible, pero en 1930 se suicidó. Dejó una nota en la que decía como “El barco del amor encalla cada día”, pero su retorcido sentido del humor nunca le abandonó y añadió: “No culpen a nadie de mi muerte y, por favor, no chismorreen. El fallecido realmente odia el chismorreo.

“Volodya: Selected works”, Miaakovski, editado por Rosy Carrick, y publicado por Enitharmon Press.

 (Traducción conjunta con Mariàngels Marcet- Email: mariangels.trad@gmail.com)

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