En Foco, Globo, Latinoamérica, Opinión

El renacimiento de las FARC: sin armas y con partido político

Ocurrió. Lo que muchos querían y muchos otros temían o no querían o no imaginaban, ya es un hecho: en Colombia se  ha abierto una real opción de oposición política y económica.

 

Farc fotos farc (2)Mónica del Pilar Uribe Marín

 

La guerrilla más antigua de Colombia, es hoy un partido político.

Su nueva investidura surgió en el mismo escenario donde nació la Asamblea Nacional Constituyente. Allí, a finales de agosto y durante su Congreso Nacional (el primero fuera de la clandestinidad y en el corazón de Colombia, Bogotá), más de 1.200 delegados discutieron el programa de su partido, su nombre y su imagen. Hoy se denominan Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) y una flor roja les identifica. Son las FARC sin armas y trasladan su lucha al escenario político.

Claro, las críticas empezaron hasta por el hecho de mantener la sigla FARC (antes significaba Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia). Analistas, periodistas y hasta exguerrilleros lo han cuestionado, ya sea por pasar por encima del dolor de las víctimas o porque les será más duro batallar contra el odio de la gente para calar como partido.

Farc logo(Hay que recordar que muchas organizaciones guerrilleras al transformase en partidos políticos conservaron sus siglas. Además, para muchas la sigla representa su historia).

Pero lo de conservar la sigla no es el mayor obstáculo o enemigo del nuevo partido y de su campaña con miras a las elecciones de 2018.

No. Sus enemigos empiezan con la manipulación mediática, pasan por el odio genuino (o inculcado) que sienten muchos por ellas, y terminan en la ultraderecha desarmada y armada.

Las FARC deben enfrentar a quienes votaron por el NO en el plebiscito del año pasado oponiéndose a la firma del acuerdo de paz. (Aunque lo cierto es que el NO obtuvo 6.424.385 votos y el SI 6.363.989. Una diferencia realmente mínima. Además, de cerca de 35 millones de colombianos, solo 13 millones quisieron decidir el futuro  de la paz.)

Por otro lado, deben enfrentar la mentalidad de la mayoría de los colombianos para quienes lo que representa el partido de las FARC es una “izquierda radical trasnochada”, una mentalidad donde toda propuesta con aspectos comunistas  o socialistas es dañina, impensable y hasta defensora del terrorismo.

Farc instalacionMuchos, muchísimos colombianos, no conciben otra opción que no sea el actual sistema económico y político, así vivan en los extramuros de la miseria y así durante décadas los partidos tradicionales no hayan hecho nada por ellos, porque estos partidos, incluso hasta los alternativos y de izquierda, forman parte de un sistema que nadie quiere mover.

Por eso algunos dicen que Colombia no está preparada para recibir este nuevo partido. Yo creo que Colombia quiere pero no la dejan y que la ultraderecha, los medios, las amenazas, el paramilitarismo y los asesinatos, le impedirán que alguna vez esté lista para un cambio real.

Las FARC deben enfrentar una Colombia derechizada, con muchísimos de sus políticos, funcionarios y empresarios hundidos en el abismo de la corrupción, con un paramilitarismo creciente y fortalecido y con unas necesidades en el campo y la ciudad, a nivel de salud educación y empleo, muy agudas.

Es decir, deben enfrentarse a una Colombia muy diferente a la que enfrentaron en los años 90 las guerrillas que entonces se desmovilizaron, cuando además no existían las redes sociales de hoy con los líderes de la ultraderecha sembrando mentiras y odios a través de ellas. Por lo demás, en estos tiempos ya no queda huella del romanticismo de la revolución de los 60’s.

Farc conciertoSin embargo no todo es gris.

Las FARC han demostrado una determinación total y cumplimiento de lo acordado con el Gobierno Colombiano y se ha hecho evidente que la mayoría tiene una formación política y social muy alta. Y eso ha calado en la gente. Además, su programa político tiene en cuenta a la Colombia común y sus necesidades reales, y busca deslindarse de la tradicional forma de hacer política (así la actual clase política les quiera meter en su ‘modus operandi’).

Hay que darles una oportunidad. Haberse lanzado a la escena pública, sin armas, enfrentando el odio o temor que muchos les tienen, con la muy cierta posibilidad de que los asesinarán, es muestra de un valor superior al que se necesita para empuñar un arma. Yo, como muchos, prefiero estos miles de hombres hoy desarmados, tratando de cumplir su ideario desde la arena política. Quizás las FARC puedan dar un nuevo comienzo a la política en Colombia.

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*