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Huyendo de la suciedad de la guerra

Nuba, luchador, imágenes: ponga estas tres palabras en una búsqueda en línea y verá la famosa fotografía en blanco y negro de George Rodger sobre un victorioso luchador Nuba llevado a través de una multitud sobre los hombros de su oponente.

 

Powdered in wood ash, wrestlers of the Korongo Nuba wait to take part in a match. 1949Sean Sheehan

 

Este es el ejemplo más conocido del trabajo de Rodger en Sudán en 1949, publicado por primera vez en National Geographic dos años más tarde. Lo que no se ha visto hasta ahora son las fotografías en color que él tomó en el mismo momento desde una segunda cámara Leica que él llevaba.

Estas fotografías a color han sido ahora publicadas en George Rodger’s Nuba & Latuka y una de ellas muestra otra imagen del mismo campeón de lucha. Esta vez, él es visto desde un lado de la multitud que acompaña el desfile de su victoria, sus brazos elevados de una forma que sería presumidamente triunfal si no fuera por la manera en que sus manos caen y se allanan en un modesto reconocimiento de su logro. Este es un gesto gracioso.

The champion of a Korongo Nuba wrestling match, 1949Los cuerpos se alborotan en la parte inferior izquierda de la fotografía, pero el ojo del espectador es atraído hacia arriba, a las colinas secas, ocres y al pálido cielo azul de arriba. La perspectiva lateral, aquella de un observador, es la misma que la de las mujeres de la tribu vistas en el fondo al otro lado del luchador.

Ciertos tipos de fotografías de indígenas africanos son producto de la mirada del hombre blanco, pero la toma de Roger es de una escena de la muchedumbre, no una fotografía del ‘noble salvaje’ del imperialista.

Antes de viajar a Sudán, George Rodger había pasado los años de la Segunda Guerra Mundial fotografiando diversas campañas militares y en abril de 1945 su misión era cubrir la concentración de Belsen después de su liberación por las tropas británicas.

Esta resultó una experiencia traumática y forzó a Roger a reconsiderar su papel como fotoperiodista: “Cuando veo el horror de Belsen- y pienso sólo en una buena composición fotográfica, supe que algo me había ocurrido y esto tenía que parar… solo tenía que deshacerme de la inmundicia de la guerra.”

Roger no volvió a trabajar de nuevo como fotógrafo de guerra y en su lugar asumió tareas como la que le trajo a Sudán. En aquel momento en el que la tecnología del cine a color estaba aún en su infancia, fueron sus imágenes en blanco y negro las que encontraron su camino en revistas como National Geographic. Lo que muestra este nuevo libro es cuan seguro de sí mismo y experto fue en la exploración de las posibilidades de la fotografía a color.

A él gustaba grabar a las personas dedicadas a su trabajo diario. Los Nuba son agricultores y él los fotografió regando las plantas de tabaco y cuidando al ganado, aunque lógicamente fuera atraído hacia sus competiciones atléticas teatrales.

Girl dancers of the village of Sao performEl trabajo de Roger en Sudán inspiró a otro fotógrafo, -Leni Riefenstahl- cuya experiencia muy diferente en la Segunda Guerra Mundial la vio realizando películas de propaganda nazi. Riefenstahl afirma que el trabajo de Rodger cambió su vida y que también viajó a África para escapar de los fantasmas del nazismo, aunque ella hubiera ayudado a crearlos en primer lugar.

Ambos huyeron de la inmundicia de la guerra: de forma honorable para Rodgers, pero no así para Riefenstahl.

“Nuba & Latuka: The colour photographs” de George Rodger es publicado por Prestel.

(Traducción de Lidia Pintos Medina)

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