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¿Es siempre bueno hablar?

Hablar, contar una historia, debería ser algo bueno, pero después de leer dos novelas del novelista colombiano Santiago Gamboa, se pueden tener dudas. Gamboa es muy bueno a la hora de hablar, tan bueno que puede llegar al punto en el que se puede pensar que debería dejar de contar historias por un tiempo y tener un control sobre su ficción.

 

Necropolis front coverSean Sheehan

 

Necropolis” comienza con un escritor colombiano invitado a una conferencia en Jerusalén y gran parte de la novela se centra en las historias contadas por varios otros oradores que han sido invitados a hablar sobre el tema de la biografía.

Hay una trama: uno de los oradores, con una vida increíblemente agitada con encuentros, es encontrado muerto inmediatamente después de entregar su historia biográfica a la conferencia y el narrador busca establecer si fue asesinado o conducido al suicidio y por quién.

El escenario de Jerusalén es desconcertante porque al principio parece convincente: un tiempo de alta tensión y violencia está en el aire, pero tantas explosiones están ocurriendo en la ciudad que no puede reflejar ningún episodio realista en la historia reciente de Israel.

Comienza a parecer subrealista, debido al fondo dramático, pero si es así debe haber un punto hasta él.

En cambio, sólo hay explosiones que sacuden la ciudad; nada se dice sobre la situación política, quién está desencadenando las explosiones o por qué.

Lo que el lector obtiene son historias – muchas, muchas historias – incluyendo una muy salaz de una reina porno de izquierdas.

Gamboa
Santiago Gamboa

La segunda novela de Gamboa para ser traducida al inglés tiene una trama más estricta, siendo la historia de tres colombianos. Manuel, estudiante de filosofía arrestado en Tailandia por un grave cargo de drogas, su hermana Juana, desaparecida en Bogotá y un diplomático enviado a Nueva Dehli que se propone reunirlos. La historia se mueve de la India, a Bangkok, Tokio y Teherán.

La estructura de esta novela no es tan lisa y juguetona como en “Necrópolis” y las mini-historias dentro de ella están más coherentemente relacionadas con el argumento central. Los problemas de Juana con sus padres están vinculados a la situación política de Colombia y este contexto está retratado de una manera más convincente.

Night Prayers jpegLo mismo no puede decirse del skectch cargado de cliché de Bangkok, que lo presenta como un patio de recreo sexual, y la representación de Delhi, que Gamboa debe conocer bien, ya que una vez sirvió como agregado cultural de Colombia, es poco original.

Las “Oraciones de la noche” son aparentemente una historia de detectives de novela negra, pero esta está llena de otros elementos, un capítulo dedicado exclusivamente al gin Martini, y los lectores se animarán o se disuadirán por su relajada locuacidad.

Se ha descrito como una mezcla de realismo mágico con la cultura asiática, pero, al igual que con “Necropolis“, su ritmo rápido es alargado por los personajes que hablan demasiado y dejan al lector – al menos este lector – .

“Necropolis” y “Oraciones de Noche” de Santiago Gamboa son publicados por Europa Editions.

(Translated by Irene Caneiro)

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