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Favelas…. En busca de una paz casi imposible

La intervención y ocupación militar de áreas pobres en Brasil, como es el caso de las favelas de Río de Janeiro, es un remedio que ya fue experimentado y que no dio resultado.


Favela 1 PixabayMoisés Pérez Mok

 

Así lo afirma, con convicción, el doctor en Ciencias Políticas y delegado de la Policía Civil Orlando Zaccone, para quien la escalada de violencia en la urbe carioca tiene su origen en la crisis política y económica que golpea a ese Estado y en el consecuente desmantelamiento de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP) establecidas en 2008.

Estadísticas de la Policía Civil amplificadas por la revista Carta Capital revelan que como consecuencia de balas perdidas en enfrentamientos entre efectivos de las fuerzas de seguridad y presuntos delincuentes en Río de Janeiro, más de 630 personas fueron heridas en el primer semestre del año y al menos 67 de ellas murieron.

Mientras, el número de muertos dejado por la oposición a la intervención policial (antes denominado auto de resistencia) entre enero y mayo últimos llegó a la cifra récord de 480, un incremento de 48% respecto al mismo período de 2016.

La “pacificación” en Brasil es siempre sinónimo de uso de la fuerza en relación a cualquier persona que se rebele contra el modelo político-jurídico del país, dijo Zaccone a la propia publicación y recordó que ese patrón es gestado por las oligarquías. La derecha, sostuvo, siempre pautó su discurso político en la seguridad.

Favela Brasil rio pixabay (1)“Aquello que nosotros llamamos política de seguridad es, para quien vive en la favela, una política de pánico, de exterminio, de destrucción”; son operaciones que no están realmente enfocadas a una acción efectiva contra el tráfico de drogas”, señaló.

Por otro lado, explicó, esa que pudiera definirse como “una política criminal con derramamiento de sangre” es también una forma de desviar la atención sobre otros temas y de ocultar igualmente la negligencia del poder público, omiso en la aplicación de políticas que podrían contribuir a lograr alguna transformación del ambiente social.

No llego la inversión

En una entrevista concedida a la BBC Brasil a propósito de la ocupación militar de La Rocinha, en Río de Janeiro, el periodista británico Misha Glenny, especialista en temas del crimen organizado, aseveró que el Estado “está cediendo a los traficantes el monopolio de la violencia en la favela”.

Favela Brasil rio pixabay (2)Glenny respondió de ese modo a una pregunta sobre el hecho que imágenes mostradas por la televisión dejaron al descubierto a efectivos de la Unidad de Policía Pacificadora (UPP) instalada allí escondiéndose para evitar la confrontación con los delincuentes.

Las UPP ya no existen más a no ser de nombre, aseveró el autor del libro “El dueño del morro: un hombre y la batalla por Río”, referido al traficante Antonio Francisco Bonfim Lopes, alias Nem, a quien pese a estar preso se le atribuye el estallido del reciente brote de violencia en La Rocinha.

Aludió Glenny al surgimiento de las UPP policiales durante el gobierno de Sergio Cabral (hoy preso y condenado a 45 años de cárcel por reiterados actos de corrupción), pero lamentó que la segunda parte del proyecto, las llamadas UPP sociales nunca fueron creadas.

Con las Unidades Pacificadoras el gobierno tendría a la policía en las favelas y a partir de ahí incrementaría la inversión social en las comunidades. Pero esa inversión nunca ocurrió y eso llevó al Estado a perder aún más credibilidad en esas comunidades, dijo.

La Rocinha

Después de 12 días de ocupación, casi un millar de efectivos del Ejército brasileño comenzaron a abandonar el 29 de septiembre La Rocinha, la mayor favela carioca y de Latinoamérica y donde la rivalidad entre dos facciones por el control del tráfico de drogas provocó un estallido de la violencia y sembró el pánico entre sus moradores.

Favela Brasil rio pixabay (4)Según la evaluación del ministro de Defensa Raúl Jungmann, la situación ya está estabilizada y cesaron las confrontaciones, pues “los bandidos que estaban allí consiguieron pasar para otras comunidades próximas”.

Pero, agregó que  si hubiera necesidad de que los militares retornaran a La Rocinha, en caso que la situación vuelva a agravarse, hay un acuerdo establecido con el gobierno estadual para analizar el pedido con rapidez.

No se refirió, sin embargo,  a las denuncias de la Asociación de Vecinos de La Rocinha, cuyo presidente Carlos Eduardo Barbosa criticó las arbitrariedades presuntamente cometidas por agentes de la seguridad durante las acciones desplegadas allí.

El dirigente comunal pidió que se dijera la verdad y sostuvo que no existe guerra alguna en La Rocinha y que la presencia de los militares allí no justifica el gasto de uno o dos millones de reales por día, una suma -recalcó- “que bien podía estar siendo invertida en la propia comunidad, pero en salud y educación”. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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