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Feminicidio y otras violencias contra aborígenes

Rinelle Harper tenía solo 16 años cuando fue agredida sexualmente, la golpearon con brutalidad y la dejaron tirada al borde de un río helado en Winnipeg: por poco muere, pero sobrevivió para contar su historia.

 

Beyond narcos mano violencia pixabayIbis Frade

 

La tragedia de esta adolescente que alzó su voz -a pesar del estigma o los prejuicios- conmocionó hace tres años a los medios canadienses, que siguieron bien de cerca el caso.
Sus padres no querían que ella fuese una más de las miles de niñas y mujeres aborígenes que han sufrido abusos sexuales, y la apoyaron en su denuncia.

Pero la mayoría de las víctimas no corren con la misma suerte de Rinelle, sus nombres solo engrosan largas listas que quedan en el olvido o aparecen registradas como un número más en las estadísticas. El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, quiso cambiar el escenario y creó en agosto de 2016 una comisión encargada de la Investigación Nacional sobre Mujeres y Niñas Aborígenes Asesinadas.

Ante la gran cantidad de casos, el Gobierno decidió impulsar una pesquisa para estudiar las causas profundas del fenómeno y contribuir a erradicarlo.

Feminicidio foto PixabayPero los métodos de trabajo de ese panel han desatado la polémica y muchas personas están inconformes con los resultados obtenidos hasta el momento.

En apenas un año, la comisión gastó alrededor de 40 millones de un presupuesto de 53 millones y se ha logrado muy poco, criterio en el que coinciden líderes aborígenes y medios locales, según reseña Radio Internacional de Canadá.

Algunos plantean que debería reiniciarse todo el proceso debido a la falta de planificación y organización que existe ahora.

Varios activistas de comunidades originarias de Canadá abogan por un nuevo líder para la comisión encargada de la Investigación Nacional sobre Mujeres y Niñas Aborígenes Asesinadas, luego de las continuas renuncias y despidos en ese equipo.

La jefa de la organización Manitoba Keewatinowi Okimakanak, Sheila North Wilson, alerta a los medios sobre el ‘estado de crisis’ en que se encuentra esta pesquisa.

abuso infantil violencia pixabayElla, en nombre de otros líderes aborígenes, considera que la comisionada a cargo de la investigación, Marion Buller, debe renunciar pues no ha podido asumir bien el cargo.

A inicios de Octubre, la abogada principal de la comisión Susan Vella dejó su puesto y la directora de investigación Aimeé Craft también cesará sus funciones al finalizar octubre para regresar a su trabajo en la Universidad de Ottawa.

Buller asumió el puesto de comisionada de la investigación a mediados de julio, luego de la renuncia de Marilyn Poitras, que al irse consideró insuficientes los procedimientos del panel.

En una carta abierta, Poitras reiteró su apoyo a los principios de la pesquisa, y dijo que no podía continuar su labor en la forma en que actualmente tiene lugar el proceso.

Después de luchar durante décadas por llamar la atención sobre una epidemia de violencia contra mujeres y comunidades aborígenes, esos casos son tratados como un tema de estudio por el equipo supuestamente encargado de investigar las causas profundas del fenómeno, apuntó.

tirania mujer violencia pixabayTambién advirtió sobre la falta de resultados concretos que permitan trazar una estrategia para combatir el flagelo de la violencia.

La renuncia de Poitras ocurrió poco después de la dimisión de cuatro miembros del panel, así como de su director ejecutivo, Michele Moreau, quien argumentó problemas personales.

Esa comisión enfrenta fuertes críticas por parte de los familiares de las víctimas que se sienten frustrados por el lento proceso de consultas e intercambios de criterios.

Si bien debían presentar los primeros resultados este mes de noviembre, ahora piden una prórroga y más dinero para continuar las pesquisas.

Hasta la fecha, se han realizado muy pocas audiencias: en Whitehorse, Yukón (a fines de mayo) y en Winnipeg Manitoba (este mes).

Según un informe de la Asociación de Mujeres Nativas de Canadá, la comisión está fallando en su comunicación con las familias y presta escasa ayuda profesional a quienes deben contar sus dolorosas historias.

Violence bulletsPara la activista social Leah Gazan, coordinadora de estudios indígenas en la Universidad de Winnipeg, existe muy poco asesoramiento a la hora de atender a quienes van a testificar.

A juicio del líder aborigen Bill Wilson, la investigación parece ahora como una ‘farsa sangrienta’.
Pero mientras unos y otros intentan dar un rumbo mejor a la pesquisa, sigue aumentando el número de asesinatos no resueltos de mujeres aborígenes y de otros casos reportadas como desaparecidas. No todas corren la suerte de Rinelle Harper. (PL)

Fhotos: Pixabay

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