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Revolución y arte

Las formas geométricas abstractas de Kazimir Malevich -cuadrados, círculos, rectángulos, trapecios y triángulos- fueron pintadas antes y después de la Revolución Rusa de 1917 y marcaron un final a lo que se había considerado antes como arte.  Simultáneamente, fueron el comienzo de una nueva era creativa.

 

Komar Melamid The Origins of Socialist Realism
Komar Melamid: The Origins of Socialist Realism

Sean Sheehan

 

Tales formas (los muy conocidos cuadrados negros) permitieron que la forma del color tomara ventaja en un nuevo lenguaje pictórico que Malevich llamó Suprematismo. Lanzado Creado en 1915, el Suprematismo significó un momento innovador para el arte del siglo XX y fue la punta de lanza de otros movimientos nuevos que siguieron a su paso.

La prioridad que Malevich concedió al arte no fue compartida por los gustos de Mayakovsky quien apoyaba el uso del arte al servicio de los intereses de la revolución Bolchevique.

Aleksandr Rodchenko exploró las formas geométricas, no sólo en la superficie bidimensional de los cuadros, sino también en el espacio real, construyendo modelos geométricos a partir de materiales sólidos. Vladimir Tatlin fue más lejos y empezó a introducir elementos no artísticos en sus construcciones: periódicos, hojas de metal, piel, alambre, cristal y basura.

El énfasis de Rodchenko y Tatlin en los materiales y la funcionalidad, lo que se hizo conocido como  Constructivismo, creó un discurso artístico que tuvo gran influencia en Occidente. Preparó el camino para los artistas de Bauhaus, conmocionó a la comunidad artística de Berlín como nunca antes y llegó a París, donde el surrealismo había gobernado sin oposición.

Torres-García, quien había estado  en París durante décadas, volvió a Montevideo y uno de sus alumnos allí, Tomás Maldonado, se convirtió en un referente del movimiento del Arte Concreto en Argentina. La lealtad de Maldonado al comunismo y el énfasis del Arte Concreto en el color y las formas geométricas como formas en sí mismas, alineó la vanguardia argentina con el constructivismo ruso de un cuarto de siglo antes.

Dubossarsky Vinogradov What the Homeland Begins With,
Vladimir Dubossarsky & Alexander Vinogrado: What the Homeland Begins With

Todo lo anterior es la preocupación de la primera mitad de “The revolution is dead| Long live the revolution!” (La revolución está muerta| ¡Larga vida a la revolución!).

La segunda mitad del libro está dedicada a los artistas del realismo socialista, una tradición histórica opuesta al arte histórico, pero con raíces compartidas con la escena revolucionaria rusa.

La llamada de Mayakovsky al arte comunista fue respondida por una vertiginosa serie de grupos de artistas hasta que fueron constantemente restringidos por el régimen autoritario de Stalin.

Bajo Stalin, el realismo se convirtió en el punto de referencia estético para juzgar el arte; el optimismo se volvió obligatorio dado que una utopía comunista estaba al alcance.

En Occidente se descartó por cursi y fue excluido de la historia del arte occidental. Esto fue de tan poca visión como los dictados oficiales sobre arte promulgados por la Rusia de Stalin.

Kasimir Malewitsch Suprem KompLa condena de los carteles propagandísticos bolcheviques y la belleza sensual de las pinturas del realismo socialista, tan bien ilustrados en este libro, muestran cuán miopes fueron los juicios occidentales.

En la década de los 80, un postmodernismo novedoso podría jugar con lo que antes se consideraba kitsch: el testimonio “The origins of social realism” de Komar y Melamid en Nueva York. El trabajo de artistas rusos contemporáneos, como Dubossarsky y Vinogradov, muestra el continuo legado del realismo socialista.

Este libro, diseñado de forma ingeniosa y generosamente ilustrado, es una maravilla para contemplar y merece la pena tener una copia solo por tener a mano muchas de las reproducciones del arte que deben sus orígenes a la política y a la revolución cultural de Rusia durante los primeros años del siglo veinte.

“The revolution is dead| Long live the revolution!”, publicado por Prestel.

(Traducido por Mariàngels Marcet)

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