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Si el mundo es global, la justicia social debe ser global

Carlos Marx fue, sin duda, el inspirador de la primera revolución en la historia que lleva al poder a los trabajadores, a los proletarios, como fue la Revolución de Octubre en Rusia en 1917, revolución liderada por Lenin y los bolcheviques. Estas son las palabras pronunciadas por el autor de este texto ante la tumba de Carlos Marx.

 

Claudio Chipana*

 

Las ideas y la práctica revolucionaria de Marx, sin embargo, sirvieron igualmente de fermento para la continuación de otras revoluciones ocurridas durante el siglo XX.

Carlos Marx junto con su compañero leal y también coautor de varios trabajos esenciales del socialismo denominado “científico”, Federico Engels, realizó una labor teórica cuya trascendencia   social, política e ideológica repercute hasta el presente.

Marx, como filósofo, fue muy crítico de los sistemas filosóficos de su época. En sus tesis sobre Feuerbach escribió  una frase que se ha hecho muy famosa y que está inscrita en su tumba: “Los filósofos hasta hoy han interpretado el mundo de distintas formas, de los que se trata de es de cambiarlo”.

Es decir, no basta contemplar el mundo, sino que hay que transformarlo. En otras palabras, el conocimiento y  la teoría deben tener un fin beneficioso para la humanidad.

En El Manifiesto comunista, obra célebre escrita años después  en coautoría con su amigo Engels, en 1948, luego de un análisis de la historia universal anunciará la caída del orden burgués por la acción de los obreros conscientes y organizados.

Pero es en El Capital, obra escrita en el Reading room del Museo Británico, donde Marx realiza un análisis profundo  y la crítica más radical del sistema capitalista con resonancia hasta el día de hoy, análisis que ha servido para demostrar que el capitalismo no es eterno, y que las crisis que acompañan a este sistema y que causan la miseria de los trabajadores, de las mayorías, son el anuncio de un nuevo orden económico social.

Este orden Marx lo denominó socialismo, es decir, un periodo de la humanidad que sería sucedido por otra etapa superior llamada “comunismo”.

Estas ideas, demás radicales y revolucionarias, se esparcieron progresivamente por todo el mundo y hasta el día de hoy inspiran muchos movimientos y revoluciones en todo el planeta, tal como ocurrió en la Rusia zarista.

En 1917 Rusia vivía una situación insostenible por la guerra, la hambruna, la pobreza, y sobre todo por el poder ilimitado del Zar Nicolás II y los Romanov, bajo un régimen de autocracia y falta de libertades que llevaba ya más de 300 años.

Vladimir Ilich Ulyanov alias Lenin, seguidor de las ideas de Marx, y los  bolcheviques, llevaron a cabo el asalto al poder para terminar con el régimen autocrático zarista, para terminar la guerra y el hambre de obreros y campesinos rusos.

Por primera vez en la historia, ocurría un cambio de régimen social, del capitalismo al socialismo. No era solo un golpe de estado, era más bien el inicio de una nueva etapa en la historia mundial. Ese es el verdadero significado de la Revolución de Octubre aún cien años después.

Hoy el régimen generado por la Revolución Bolchevique ya no existe, pero existe el socialismo como alternativa al capitalismo, como ideal y como utopía de un mundo mejor. De hecho, la revolución ruso inspiró a otras tantas revoluciones durante el siglo XX.

Marx y en particular Lenin demostraron que el capitalismo es un sistema global y que este sistema  toma la forma de imperialismo y colonialismo.

El capitalismo desarrolla, es cierto,  la tecnología y las fuerzas productivas, pero al mismo tiempo lleva a la concentración de la riqueza en pocas manos, y conlleva la pauperización de las masas de trabajadores, y también a la explotación de las naciones pobres del mundo, en Asia, Africa y América latina.

En América latina hemos tenido revoluciones como la revolución sandinista y la revolución cubana entre otras revoluciones para cambiar esta situación de injusticia. Estas revoluciones de una u otra manera han tenido como antecedente la gran revolución de octubre que hoy conmemoramos.

Hablar de la Revolución de Octubre es hablar de socialismo. Pero ¿qué significado tiene hoy el socialismo después de todas estas experiencias?

¿Qué significado tiene el socialismo para los latinoamericanos y para la Europa de hoy? Celebramos el mensaje universal de la revolución de octubre que permanece imperecedero. Ese mensaje es  la búsqueda de un orden social más justo, más igualitario y más humano opuesto a la codicia de la burguesía y las clases plutocráticas, que acumulan la riqueza sin compartirla con las grandes mayorías.

Los “Paradise papers” descubierto recientemente son la prueba más clara de cómo las clases ricas evaden impuestos hacia paraísos fiscales mientras que la escuelas, hospitales, universidades, pensionistas, el NHS (sistema nacional de salud) sufren por falta de inversión.

El socialismo es la búsqueda de un sistema distinto al modelo neoliberal impuesto por la burguesía para asegurar su poder y sus ganancias. El socialismo es opuesto al modelo de austeridad y privatización. Socialismo significa inversion social antes que ganancia de unos pocos.

El socialismo es la construcción de una sociedad más justa opuesta a la guerra y al armamentismo. Proclama la paz y el progreso.

El socialismo ha cambiado de forma, pero no de contenido. Es cierto que el mundo ha cambiado, se hecho aún más global, vivimos la era de la información y el poder de los medios de información. Por otro lado, los flujos migratorios han cambiado a las sociedades.

El socialismo significó y significará igualdad, democracia desde abajo, justicia, participación. Pero sin igualdad auténtica perdería su esencial significado. Por eso, socialismo es ante todo reconocer  los derechos de  mujer, el respeto a la diferencia, el respeto de los derechos de las minorías, de los inmigrantes, de los refugiados, de los pueblos indígenas, de los grupos LGTB.

El socialismo en nuestros días ha dado un giro hacia el respeto y los derechos de la naturaleza, de la Pacha mama.

El socialismo se ha diversificado y enriquecido en su significado, ha ampliado su significado.

En tal sentido, a las clases sociales originariamente asignadas la tarea de la transformación social,  se han unido nuevos movimientos y grupos que igualmente buscan  la igualdad y la justicia social. Por lo tanto, sin la unidad de todos esos movimientos no  será posible acceder a una sociedad alternativa al capitalismo.

Cada vez es menos posible hablar de un solo modelo de socialismo.  Cada país ajusta los principios del socialismo a su realidad concreta. El pensador marxista peruano J C Mariátegui, sostuvo que el socialismo no puede ser calco ni copia, sino creación heroica.

La Revolución rusa logró tomar el poder porque fue el resultado de una interpretación original de las ideas de Marx por parte de Lenin a las condiciones de la sociedad rusa. Cada vez que una revolución quiso ser una copia de la otra, ha fracasado.

El socialismo latinoamericano tiene su propia impronta. Con Fidel, el Che, Sandino, Hugo Chávez, Evo Morales y muchos otros socialistas América latina muestra su realidad diversa y a la vez unitaria desde Bolívar, Sucre, Manuelita Sáenz, Martí y muchos otros próceres de nuestra independencia.

Esta dialéctica de la diferencia y la unidad define a las grandes ideas y nuevos sistemas sociales. Si el mundo es global, entonces la justicia social no puede ser sino global.

*Claudio Chipana: Filósofo peruano organizador del evento conmemorativo de los 100 años de la Revolución Bolchevique.

(Fotos: Pixabay)

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