Cinema, Cultura, Europa, Globo

Vincent Carelli: En Brasil todos somos indígenas ahora

Es pesimista sobre un acuerdo decente ahora que el Congreso está dominado por grupos de derecha. Su eterno respeto por el estilo de vida indígena lo lleva a afirmar que son los políticos los verdaderamente salvajes: están destruyendo sus medios de existencia con la agroindustria. “Martírio” cuenta la historia de los indios guaraníes y su lucha por los derechos territoriales contra los acaudalados grupos de presión de terratenientes ruralistas.

 

Graham Douglas


Durante la dictadura, comenzó a trabajar con un grupo aislado de indígenas que fueron sobrevivientes de guerras anteriores y llegó a desilusionarse rápidamente con el papel del Estado, un sentimiento que no ha cambiado.

Como los aborígenes en Australia, los indígenas, confinados en pequeñas reservas, poseen altas tasas de suicidio y alcoholismo.

A pesar del acuerdo relativamente bueno para los derechos de los indígenas en la nueva Constitución de 1988, el gobierno empezó en 2013 a tratar de desmantelar sus derechos, alegando que los indígenas no podían poseer tierras a menos que vivieran allí en 1988 y pasando por alto el hecho de que con su estilo de vida nómada ellos no viven siempre en sus tierras ancestrales.

Y los jefes corruptos también han explotado a los indígenas, usándolos para proporcionar mano de obra en grandes plantaciones. En estas circunstancias, solo los chamanes han sido capaces de encabezar la resistencia.

El título de la película es Martirio, porque así es como ve su lucha. Aquellos que fueron asesinados durante un enfrentamiento por la tierra ancestral son enterrados allí y aquellos que permanecen están más decididos: “Este es el lugar donde nos quedaremos”.

Las redes sociales han ayudado a los brasileños a tomar consciencia y a los indígenas a organizarse, mientras que los medios de comunicación no informan sobre el conflicto de intereses.

La ONG de Carelli “Video nas aldeias” (Vídeo en las aldeas), recibe mensajes sobre ataques y puede difundir las noticias. Él también trabaja con el Centro de Trabalho Indigena y puede ser contactado a través de ambas ONGs.

Él habló para The Prisma después de la presentación de su nuevo documental: “Martírio” en el Festival de Cine DocLisboa en Lisboa.

Usted ha estado involucrado con los guaraníes durante 34 años, ¿cómo empezó esto?

Yo estaba interesado por los indígenas cuando era un niño en São Paulo y con 16 años mi hermano conocía a un misionero dominicano que trabajaba con los indios Kaiapoi en el sur del estado de Pará y el ir allí cambió mi vida.

Fui a la universidad a estudiar antropología, pero después de un año lo dejé todo y fui a vivir con ellos. Trabajé en la asistencia sanitaria. Era la única persona blanca en 1969.

No podía influir en las decisiones del Estado, así que fui a Brasilia y trabajé para FUNAI, habiendo prometido a los indígenas que regresaría como agente del Estado.

Y entonces tuve mi primera gran lección sobre burocracia, durante la dictadura. El coronel me llamó y dijo: “No vas a volver a este grupo porque eres amigo de los indios”.

Un día, un grupo de indígenas de Kraho que conocía de Goiás, vino a Sao Paulo y nos pidió que regresáramos y trabajáramos con ellos.

La política de gobierno de ese momento era de asimilación, con la que estábamos completamente en contra, entonces formamos una ONG para recaudar fondos y ayudarlos desde fuera. Y mientras trabajábamos con ellos tratamos de desmantelar la autoridad de la FUNAI: les dijimos que empezaran a ocuparse de sus propios problemas ellos mismos.

Los militaristas intentaron aprobar una ley para separar a los indígenas que eran considerados como “culturizados”, de manera que pudieran afirmar que la mayoría de ellos no necesitaban ninguna asistencia especial. O ayuda con los derechos territoriales. Esto fue bloqueado porque hubo oposición en todo Brasil. Ese es el momento que se ve en la película, cuando el líder de los indios Krenak en el Estado de Minas Gerais, llegó al Senado en 1987 y comenzó a poner pintura negra en su rostro como señal de luto.

La nueva Constitución de 1988 estableció que el ministro federal debía intervenir para resolver los conflictos entre las autoridades de Estado y los indígenas. FUNAI se vio comprometida ya que se suponía que debía ayudar a los indígenas, pero también defender los intereses del Estado.

Después de la dictadura, había un espíritu de libertad y los indígenas influyeron en la redacción de la Constitución, pero ahora el gobierno de Brasil está intentado destruir esto.

¿Qué ocurrió en 2013 con Dilma en el 25 aniversario?

Ellos votaron punto por punto para reformar la Constitución. Hubo varios grupos de presión en el Congreso, a los que llamamos BBB: Boi, Bala y Biblia (Buey, Biblia y Bala).

Los cristianos fundamentalistas, se están haciendo más fuertes y desearían el control de la Presidencia. El ataque más importante contra los derechos de los indígenas fue cuando el Tribunal Supremo intentó malinterpretar la Constitución, afirmando que los indígenas que no estaban en sus tierras tradicionales en 1988 perderían sus derechos.

Eso fue terrible para los guaraníes, porque los agentes estatales, junto con los terratenientes y los misioneros los habían expulsado y confinado en reservas muy pequeñas. Hubo mucha presión internacional en el Tribunal Supremo, pero ellos afirmaron: “Esta es la última vez, ninguna reserva indígena se expandirá de ahora en adelante”.

¿Cuándo se organizó la resistencia indígena?

Alrededor de 1978, cerca de la ciudad de Dourados, en Matto Grosso do Sul, donde había una reserva de 2000 hectáreas para 80.000 indígenas. Ellos estaban cometiendo suicidios, tenían problemas con el alcohol. Además, los jefes indios que fueron elegidos por la administración pública eran corruptos, eran pagados por grandes empleadores para encontrar hombres que trabajaran en las plantaciones de caña de azúcar. De este modo, los chamanes tuvieron que dirigir el movimiento, cada familia regresaría a su lugar original.

Las familias se encontraban dispersas y primero tenían que reunirse y pasar 2 o 3 años en oraciones, las cuales creían que los prepararía y protegerían. Antes de que volvieran a ocupar un lugar, rezarían durante 3 días sin parar.

Y generalmente eran asesinados y expulsados y después de otros 2 o 3 años acampando junto a la carretera, lo intentarían de nuevo. Y es duro decirlo así, pero cada vez que algunos indígenas eran asesinados esto les permitía ganar un poco más de tierra, ya que esto atraería la atención de la prensa, de la policía y de ONGs. Esto es por lo que el título de la película es Martírio (Martirio).

Usted habla sobre la Guerra del Paraguay en la década de 1860.

Después de la Guerra Guaranítica en el siglo XVI, los guaraníes fueron masacrados, por lo que se retiraron a Paraguay y sólo comenzaron a desplazarse a Brasil en el siglo XIX.

Sus territorios habían formado parte de Paraguay hasta que fueron tomados por Brasil después de la Guerra del Paraguay.

¡Los brasileños tomaron la tierra de Paraguay y ahora se acusa a los indígenas de ser paraguayos sin derechos allí!

Me sorprendieron algunas de las declaraciones racistas durante aquella Leilao de Solidariedade (Subasta de Solidaridad), por parte de los Ruralistas. El joven que afirmó querer deshacerse de “todos estos indios, negros y lesbianas”. Parece haber un profundo componente ideológico, con la Marcha hacia el Oeste en virtud de Vargas.

Me siento pesimista. Yo también soy muy pesimista, porque no existe ninguna solución judicial, esta debe ser política. La situación en Brasil está empeorando, ellos pueden votar lo que quieran. Muchos brasileños están saliendo para Europa.

Temer está distribuyendo miles de millones, perdonando grandes deudas, y sólo la gente pobre pagará.

¿Está FUNAI haciendo un buen trabajo ahora?

Hay gente muy buena en FUNAI, pero lo primero que Temer intentó hacer fue traer de vuelta al general que solía dirigirlo, un cristiano fundamentalista, y FUNAI prácticamente no tiene ningún presupuesto hoy día.

Pero hay otras varias ONGs, como ISSU, Instituto Socio Ambiental, la iglesia, CIMI y muchos abogados tratando de defender a los indígenas.

¿Algo que añadir?

Hoy en día en Brasil, nosotros decimos: “todos somos indígenas ahora”, estamos perdiendo nuestros derechos. Obviamente, los pobres y los indígenas sufrirán más.

(Traducción de Lidia Pintos Medina) – Fotos: imágenes fijas de la película

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*