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“Raíces”… la serie de The Prisma: Todos somos inmigrantes

En una sociedad global caracterizada por el constante fluir de personas, el proceso de integración en otro país lleva muchos desafíos. Emigrar e inmigrar conllevan demasiadas luchas, alegrías, dolores y circunstancias de quien llega a un  lugar que no es el suyo.

 

Marcella Via

 

Moverse de un sitio a otro es fenómeno natural que acompaña al ser humano desde sus orígenes. De todas formas, con la creación de los estados políticos y el nacimiento de los nacionalismos, la tierra ha adquirido un valor socio-emocional más importante y las personas se han vuelto sedentarias.

En los últimos tiempos, las políticas imperialistas que han caracterizado la arena internacional han hecho que el número de conflictos, catástrofes naturales y escasez de recursos económicos crecieran desproporcionalmente. Consecuentemente, cada vez más personas en todo el mundo deciden dejar su patria migrando hacia un futuro mejor.

Aun así, la migración sigue siendo un tema delicado. Por más que se hayan realizado investigaciones y creado organismos internacionales que tratan el argumento,  muchas veces, el migrante se ve marginalizado de la comunidad local y tal vez criminalizado. Esto complica increíblemente la integración en la nueva sociedad y deja al migrante en un limbo.

La marginalización se ve en la mirada desconfiada de la gente por las avenidas, en el sentirse ajeno a un lugar que debería ser casa y todo lo que es familiar forma parte de otra vida. Se marginaliza al migrante cuando los medios de comunicación los describen como criminales produciendo consecuencias en su posibilidad de encontrar un trabajo.

Al revés, ocurre también que el migrante encuentra muchas dificultades en el nuevo país por haberlo idealizado de forma diferente antes de partir. Esto también impacta de forma considerable el enlace entre la persona y la nueva cultura, tanto que se habla de “choque cultural”.

El choque tiene el sabor de un plato nunca probado antes, de calles desconocidas y apellidos pronunciados con un acento extranjero, es la ausencia dejada por lo cotidiano, es ir a la tienda a comprar y no encontrar el desayuno, buscar ayuda y no saber explicarse.

La integración del migrante no se reduce solo al individuo frente a una nueva cultura y sistema social. Las políticas, tanto locales como internacionales, juegan un papel fundamental en dicho proceso.

De hecho, las relaciones que los países intercambian entre ellos hacen que se cree una “jerarquía de migración”. Esto significa que los migrantes se diferencian en distintas categorías, con diferentes perfiles, con el resultado de que algunos sean más deseables que otros.

Dichas categorías se pueden encontrar en las diferenciaciones entre el migrante documentado e indocumentado, legal o ilegal, económico o refugiado político. Estas formas de discriminación se manifiestan bajo la forma de pasaportes, visados y fronteras.

Además, los tratados internacionales impactan en la experiencia que el migrante puede tener en el nuevo país por temas relacionados a la importación de comida y la posibilidad de acceder a derechos básicos como el trabajo, la sanidad y la educación.

“Raíces” es una serie de artículos que cuenta cinco historias de integración desde la perspectiva del migrante en Santiago de Chile. La serie propone mostrar cómo faltas burocráticas mayores, tanto en los sistemas locales como internacionales, se reflejan en lo cotidiano de las personas a la hora de integrarse.

Mientras que las historias que la serie quiere contar se mezclan en el mismo destino, la capital chilena, el recorrido hecho por cada uno de sus protagonistas cambia. De hecho, el mismo Santiago tiene una cara distinta frente a los ojos de los personajes.

Cada capítulo cuenta los mayores desafíos enfrentados por los personajes en su proceso de integración y sus logros personales más importantes. Mientras que las entrevistas dejan que sea el mismo protagonista quien cuente su historia, mostrar quién es él busca crear un puente entre lo personal y lo político.

A partir de la próxima edicion The Prisma llevara a sus lectores en este viaje de experiencias de quienes residen un país que no es el suyo.

(Fotos: Pixabay)

 

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One Comment

  1. Uno de los grandes problemas de la sociedad moderna es no reconocernos realmente como Humanos más allá de cualquier Nación. Hace que tanto políticas internacionales e internas en los países neoliberales no den abasto a una situación de este tipo, siendo finalmente la conciencia de clase la que termina por tratar de ayudar al hermano de otra tierra.
    Muy interesante serie! A esperar los siguientes artículos.

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