Globo, Reino Unido

Detención de inmigrantes: un negocio que prospera

Cuatro empresas multinacionales administran 7 de los 9 centros de detención en el Reino Unido y los contratos que firman son millonarios. No obstante hay quejas y denuncias y muertes sobre lo que ocurre bajo su administración. ¿Quiénes son y cómo se explica este sistema?

 

psyche locura religion pixabayMarcos Ortiz F.

 

“El Reino Unido es el primer país europeo en haber externalizado el manejo de los centros de detención. En otros países europeos vemos que la privatización está creciendo, pero no todavía en una escala tan grande como en el Reino Unido”. La cientista política francesa de Migreurop Lydie Arbogast no titubea. Los datos recopilados en su estudio “Detención de inmigrantes en la Unión Europea: un negocio floreciente” (“Migrant detention in the European Union: a thriving business”) son decidores.

Se estima que 6 de cada 10 inmigrantes detenidos en el Reino Unido están bajo el resguardo de una de las cuatro empresas privadas que manejan el negocio. La cifra solo es comparable con lo que ocurre en Estados Unidos o Australia.

El negocio de la detención de inmigrantes parece haberse convertido en uno como cualquier otro. Tras dar sus primeros pasos en 1970 (fecha en el que el gobierno de Edward Heathel entregó a privados los dos primeros centros) el objetivo del sistema es bajar los costos a como dé lugar, sin importar el bienestar y cuidado de los detenidos.

El murcielago pixabayDe los nueve centros de detención de inmigrantes de larga duración existentes en el Reino Unido, siete son administrados por empresas privadas, los que a su vez subcontratan a otras empresas para hacerse cargo, por ejemplo de los servicios de salud.

Las empresas a cargo

De acuerdo con datos recopilados por Corporate Watch, cuatro son las empresas que administran los centros de remoción de inmigrantes. Mitie lidera la lista con tres centros (Colnbrook, Harmondsworth y Campsfield House), G4S tiene dos (Brook House y Tinley House) mientras que Serco administra Yarl’s Wood y GEO hace lo propio en Dungavel.

Solo dos centros –Morton Hall y The Verne– son administrados por Her Majesty’s Prison Service (HMPS), el que a su vez depende del Ministerio de Justicia.

Pero, ¿quiénes son estas empresas a cargo del cuidado de los inmigrantes detenidos? Su elección no es casualidad, ya que se trata de grandes multinacionales, muchas veces encargadas de cuidar territorios en guerra o verdaderos criminales.

G4S, por ejemplo, está pfidel-narvaez-pixabayresente en 125 países, emplea a 585.000 personas y entrega seguridad en Bagdad, provee servicios y equipamiento en cárceles israelíes y ha estado envuelta en una serie de escándalos. La multinacional, que tiene a su cargo los dos centros de detención ubicados en el aeropuerto de Gatwick, recibió en 2010 un récord de 773 quejas de inmigrantes detenidos, 48 de ellas por asalto. La mayoría de ellas se registró en Brook House.

En el caso de la británica Serco, entre otras áreas se dedica al transporte, el control de cárceles e incluso el manejo de armas nucleares. Tras administrar entre 2004 y 2014 el centro de detención de Colnbrook, su contrato vigente en Yarl’s Wood entró en operación en 2014 a cambio de £70 millones y está vigente hasta 2021. La empresa se jacta constantemente de rebajar los costos en todas los sectores en los que opera, mientras que en 2012 un medio australiano tuvo acceso al manual con el que la empresa enseñaba a sus empleados cómo golpear e infligir dolor en los detenidos bajo su cargo.

Si bien en sus orígenes Mitie se especializó en servicios de limpieza, hoy está a cargo de tres centros de detención en el Reino Unido, cárceles de adultos y menores y se dedica a controlar plagas, entre otros negocios.

el chapo mexico pixabayCon cerca de 1.200 detenidos, en la actualidad es la empresa con el mayor número de inmigrantes bajo su responsabilidad. Fue bajo su custodia en Colnbrook que en 2016 se quitó la vida un ciudadano marroquí y meses más tarde otro detenido de 64 años fue herido de muerte.

GEO Group Inc, por su parte, maneja cárceles y centros de migrantes en Estados Unidos, Australia y Sudáfrica. Su contrato para administrar Dungavel y sus 249 inmigrantes detenidos se firmó en 2011, pese a un historial que incluye, por ejemplo, prisiones juveniles “sucias y peligrosas” en Texas. Hasta 2014 GEO estuvo a cargo de Harmondsworth, el centro con más muertes en el Reino Unido y que –según un informe oficial– se deterioró particularmente bajo su administración.

Las investigaciones pendientes

Es miércoles por la noche y en un centro comunitario del área de Bethnal Green, Londres, se reúnen 30 representantes, investigadores y activistas de una docena de agrupaciones para analizar el negocio de los centros de detención.

Inmigrantes que no buscan 08_pixabayCada uno aporta datos recopilados a través de testimonios de inmigrantes detenidos, solicitudes de información a organismos públicos y asistencia a audiencias judiciales. Todos coinciden en la opacidad del sistema, la dificultad para acceder a la información y el poco interés de los medios de cobertura nacional.

Durante una pausa en el debate se exhiben algunos minutos del documental “The asylum market”, cinta que busca hacerse cargo de este tema luego de que sus autores consideraran que los principales medios británicos e investigaciones parlamentarias pasaran por alto lo que allí sucede.

En la sede de Crossroads Women Centre, en Kentish Town, Cristel Amiss de Black Women’s Rape Action Project señala: “Es un patrón deliberado de políticas y legislación diseñadas para producir esto.

Diseñadas para hacer de la detención y deportación un gran negocio”. A su juicio, “debemos investigar a fondo quién está detrás de estas empresas. Si una empresa como Serco tiene un director ejecutivo como Rupert Soames, que es nieto de Winston Churchill, estamos frente a alguien que es profundamente parte del establishment”.

La agrupación ha elaborado un dossier que recopila violaciones y abusos sexuales llevados a cabo en Yarl’s Wood, pero aseguran que en las investigaciones oficiales que se llevan a cabo sólo se interroga a los jefes de las empresas contratistas, pero “no les piden que comparezcan ante el comité de Home Affairs a las mujeres. Nunca hay realmente una investigación independiente”.

Trump y su ideas .... Foto de pixabay 3Marienna Pope-Weidemann, de Right to Remain, agrega: “Dado la aparentemente interminable lista de escándalos relacionados con G4S –desde violaciones, brutalidad y mala conducta en centros de custodia de niños hasta racismo sistemático, incompetencia y negligencia– es obvio por qué la gente comienza a especular que individuos conectados con el gobierno deben de alguna manera estar lucrando con esto”.

A renglón seguido se hace la pregunta que muchos se hacen: “¿De otra manera por qué se permitiría que esto continúe?”

Los resultados de la privatización

Uno de los pocos textos publicados sobre el tema en el Reino Unido data de 2005. En él, su autora, Christine Bacon, del Centro de Estudios de Refugiados de la Universidad de Oxford, ya reconocía que “la transferencia de responsabilidad del gobierno al contratista privado ha contribuido a la confusión sobre quién es responsable cuando ocurren maltratos o abusos, dejando muchas veces a nadie que responda”.

En su libro “Xénofobie business”, la cofundadora de Migreurop Claire Rodier aclara que el objetivo primordial de la privatización de los centros de migrantes es la reducción de costos para el Estado. El llamado a licitación, en el que participan varias empresas, produce una fuerte competencia, que tiende a bajar los presupuestos.

detention-detencion-celda-prision-pixabayCon el objetivo de reducir costos, las empresas pueden dar trabajo a los inmigrantes detenidos pagándoles £1 por hora (£1,25 en casos excepcionales). La paradoja es evidente ya que si bien ellos no pueden trabajar estando en libertad, sí pueden hacerlo cuando son detenidos, y recibiendo un sexto del salario mínimo.

Esta realidad no es puntual. Una investigación de Corporate Watch demostró que en mayo de 2014 las empresas pagaron un total de £45.438 a los inmigrantes detenidos a cambio de trabajos de cocina, limpieza y mantención de los recintos, hechos que fueron en su momento confirmados a The Prisma por su autor, Phil Miller.

El impacto de la reducción de costos y la dificultad para encontrar responsables por los abusos recae sobre los trabajadores de estas empresas y, finalmente, en los inmigrantes detenidos en sus centros. Prueba de ello dio en mayo de 2014, por ejemplo, un ex empleado de Serco en Yarl’s Wood, quien narró los vejámenes a los que son sometidas algunas internas.

Pandillas juveniles Foto de Pixabay 7En lo que ha sido descrito como una “epidemia de maltratos”, las sanciones por lo sucedido al interior de los centros de detención hasta el momento se han traducido en millonarias multas en dinero, pagadas cada año con los impuestos de todos los británicos.

Mientras tanto, el negocio de la detención sigue su curso.

(Fotos: Pixabay)

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