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Cuando los inmigrantes nos ‘clasificamos’

Lo último que queremos los inmigrantes es que también nos discriminen otros grupos de inmigrantes, pues ya es suficiente con que lo hagan los ‘nativos británicos’. Pero esa es la verdad: entre inmigrantes nos discriminamos.

 

Children and 7 PixabayMónica del Pilar Uribe Marín

 

El hecho de que la comunidad latinoamericana lleve en el Reino Unido más de dos siglos parece no servirnos de mucho. Nuestra larga historia como comunidad inmigrante no parece importarnos.

Y si no aprendemos de nuestra realidad, difícilmente podremos hacer que los británicos la entiendan.

El hecho es que nosotros mismos nos discriminamos (o clasificamos) según el tipo de inmigrantes que seamos.

Nos discriminamos por nuestro pasado: ¿Venimos de un pueblo, del campo o de la ciudad? ¿A qué tipo de familia pertenecemos? ¿Fuimos a la universidad? Y si lo hicimos, ¿a qué colegios y universidades fuimos? ¿Cuántos máster tenemos? ¿Cuántos viajes hemos hecho por placer o estudio?

Los motivos que nos trajeron a este país (o a cualquier otro) también nos dan más criterios para diferenciarnos de los demás:

Syndrome londres cuidad Pixabay¿Vinimos a estudiar un postgrado? ¿Vinimos porque nos casamos con un ciudadano inglés? ¿Estamos acá porque estamos aprovechando nuestro año sabático? ¿O porque nuestra familia nos ha financiado el viaje y nos sostiene acá? ¿O porque el empleo que teníamos en nuestro país era tan bueno que nos pudimos permitir el lujo de visitar tierras europeas? ¿O sencillamente porque “nos aburrimos” de la ‘subdesarrollada’ Latinoamérica y queríamos ‘abrir nuestra mente’ viajando a Europa?

O, por el contrario, ¿vinimos porque la violencia de nuestro país nos obligó, porque atentaron contra nuestras vidas, o porque nos mataron a familiares, nos persiguieron o nos amenazaron? ¿O porque nos tocó buscar refugio político acá, aunque no queríamos dejar nuestros países?

¿O estamos acá porque sencillamente no teníamos dinero, porque no teníamos trabajo, o porque pertenecemos a una familia de escasos recursos? ¿O porque ni siquiera terminamos el bachillerato y pensamos que teníamos que viajar, ‘con papeles’ o ‘sin papeles’, para trabajar jornadas extensas y ahorrar y ayudar a nuestras familias en nuestros países?

Pero también nos discriminamos por lo que hacemos o hemos hecho acá, en nuestra ‘nueva patria’: ¿Eres limpiador o lo has sido? ¿Estás estudiando algún máster? ¿Tienes tu propio negocio? ¿Trabajas en la profesión que estudiaste? ¿Estás casado o te casaste? ¿Eres director o supervisor de algo?

The last drop pixabay 3 jpgY entonces otras preguntas ‘ayudan’ a ‘definir nuestro estatus’:

¿Qué tipo de visa tienes? ¿Eres ciudadano británico o… eres ‘ilegal’? ¿Son tus amigos en su mayoría ingleses? ¿Hablas inglés?

Esto último es importantísimo, no importa si odias el idioma o tienes dificultades, las que sean, para aprenderlo. E incluso mejor: ¿te has vuelto tan ‘anglosajón’ que casi has olvidado tu español?

Esta clasificación automática, inconsciente, genera inevitablemente discriminación y, lo peor, autodiscriminación. Y es de esta forma como, precisamente, los inmigrantes se ‘conectan’ y crean sus grupos, según estas ‘clasificaciones’, estos criterios.

Desafortunadamente, esta discriminación alcanza a los medios de comunicación que deberían procurar la integración de la comunidad inmigrante. Además, los medios se han creado basándose en la misma ‘clasificación’ que hacemos sobre otros y a, partir de ella, generamos el formato del medio que tengamos y promovemos la información, las historias o las personas que deseamos promover.

Surreal pixabayPor ello, es imposible generar contenidos que unan y ayuden a la comunidad, que contribuyan a integrarla.

Y en una comunidad ya de por sí dividida, nuestras propias discriminaciones y clasificaciones contribuyen poco o nada a defenderla. Por eso mismo hay divisiones entre los mismos medios, cada uno vive en su isla, maneja su propio ‘background’ y defiende sus propios intereses.

Es cierto que lo que define un medio periodístico y lo vuelve serio y profesional es que sea manejado por profesionales del periodismo. Pero la realidad de la inmigración no permite que siempre así sea y los medios, generalmente, están manejados por aficionados o gente ajena al periodismo. No obstante, lo valioso de este esfuerzo es que lo que finalmente buscan es llegar y conquistar a la comunidad inmigrante.

Por ende, debemos olvidar nuestro ‘espíritu discriminatorio’, nuestras clasificaciones y más bien producir contenidos informativos e integrales.

Los medios de la comunidad  deberían unirse para verdaderamente defender a la comunidad latinoamericana inmigrante y, de esta forma, contrarrestar la odiosa información sobre los inmigrantes diseminada por los medios oficiales británicos y el gobierno.

agatha christ casa misterio gatos noche pixabayLa realidad del inmigrante lo incluye todo: nuestra habilidad para integrarnos a nuestro país de acogida, el éxito, la alegría,  el arte, nuestros elementos culturales y nuestros sueños realizados. Pero también incluye las deportaciones, los trabajos de limpieza, las campañas antiinmigrantes, las redadas, los inmigrantes sufriendo en los centros de detención, el racismo, la explotación, nuestras luchas por un país sin fronteras, por salarios dignos, por respeto a nuestras profesiones, nuestra lucha por el bilingüismo, por nuestra identidad.

La inmigración es también soledad, es maltrato, es miedo a ser deportado, es frustración de no poder ejercer el trabajo que hacíamos en nuestros países, es no poder hablar inglés bien y, aveces, por ello, no conocer a fondo nuestro país de acogida ni a su gente.

Para algunos la inmigración implica ‘des-clasarse’, bajar de la linea social que tenían en su país. Para otros lo contrario. Para otros ‘re-clasificarse’. Para otros consolidarse.

Si es verdad, como decimos, que viajar “nos abre la mente”, debemos actuar en consecuencia. Acá, sin importar nuestro pasado, somos eso: inmigrantes y estamos enriqueciendo las culturas de este país, así muchos no quieran aceptarlo. El clasismo y racismo que traemos de nuestros países, debemos dejarlo atrás.

 

 

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