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Mabel Gawanas: “Estoy viendo la luz al final del túnel”

Liberada luego de tres años de encierro en Yarl’s Wood, esta mujer namibia de 43 años se convirtió en un emblema de la detención de inmigrantes sin límites de tiempo. “Me considero una activista anti-deportación. (…) Sufrí toda mi vida. Solo quiero paz”.

 

Mabel Gawanas primera foto marcos OrtizEntrevista y fotos: Marcos Ortiz F.

 

“Estar aquí es un sueño hecho realidad. Estando detenida solo quería venir a la corte de justicia. Aquí es donde creía que estaba mi justicia”. Mabel Gawanas se pasea por la corte con su atuendo tradicional africano como siempre lo imaginó.

“Luché tanto, interpuse cuatro o cinco aplicaciones de revisión judicial a la corte que fueron rechazadas, pero aun así lo conseguí a la sexta. Así que realmente quería estar aquí, estaba convencida de que recibiría justicia. Pensaba que el juez me escucharía y me daría una oportunidad. No puedo creerlo al estar en este hermoso edificio”, agrega con una sonrisa grande a The Prisma en una de sus primeras entrevistas tras su libertad.

Tres años transcurrieron para que esta mujer oriunda de Namibia cumpliera el sueño de entrar por estas puertas. Ese fue el periodo en el que estuvo detenida en Yarl’s Wood y que la convirtió en la persona que mayor cantidad de días ha estado tras las rejas de un centro de detención de inmigrantes.

Su caso dio que hablar. #SetHerFree fue la frase que se convirtió en lema para liberar a “la reina madre de Yarl’s Wood”. Una mujer que quedó huérfana a temprana edad, fue abusada y violada por familiares y reclama haber sido víctima de tráfico de personas. Una luchadora que quedó con problemas mentales y físicos tras el cúmulo de experiencias vividas, que al escapar de Namibia en 2006 dejó a una hija de 7 años y que –al ser detenida en mayo de 2014– dejó de ver a su segunda hija.

“Le decíamos la abogada”, recuerda una ex compañera de encierro. Mabel Gawanas se paseaba por Yarl’s Wood con carpetas y expedientes tratando de ayudar en los casos de las demás, reuniendo firmas y presionando.

MabelGawanas5_MarcosOrtiz“Pensaba que mi responsabilidad habiendo estado detenida tanto tiempo era proteger a las demás ayudando con el papeleo, compartiendo mi comida. Considero a las demás detenidas como mis madres, hermanas e hijas”, señala.

A cuatro días de quedar libre, Mabel asistió a una masiva manifestación en Yarl’s Wood. Era la primera de este lado de la reja.

“Hermanas mías, he venido con buenas noticias. He venido para decirles que no se rindan. Si se rinden no tendrán nada por lo que luchar”, dijo montada en una escalera a través de un micrófono que se oía al interior del recinto.

“Hemos sido provocadas, intimidadas, no podemos expresarnos, pero yo fui quien encontró el coraje para alzar la voz. Hagan como yo, sigan mis pasos y no se rindan. Les dije que volvería y cumplí mi promesa”, les dijo ante la emoción de los manifestantes y las mujeres del otro lado del muro.

MabelGawanas4_MarcosOrtizHoy, en la corte y acompañada en todo momento por activistas de Movement for justice, Mabel recuerda todas las veces que evitó ser deportada. En una ocasión se quitó la ropa y comenzó a correr por todos lados: “Fue una angustia tan grande que no sabía lo que estaba haciendo. Claro que no pueden subir a una detenida angustiada al avión. Así que me libré de esa”.

En otra ocasión, ya arriba del avión, logró ser bajada. Estaba sentada y empecé a gritar. Faltaban cinco minutos para despegar. Cada vez que ocurren las deportaciones estoy pensando en mi hija. Dije, si tomo este avión no veré a mi hija nunca más. Y eso me enloqueció. Grité, llamaron al piloto y él me bajó”. En el aeropuerto, los activistas que llegaron a apoyarla festejaban.

El día posterior a la liberación definitiva, Mabel quiso cumplir sus sueño de ir a buscar a su hija al colegio, algo que fue impedido por las autoridades de la escuela a la espera de un reencuentro más formal.

MabelGawanasJustice1_MarcosOrtiz“La directora me explicó y me dijo entiendo tu situación, estabas detenida y quieres ver a tu hija. Yo estaba tan triste. Mientras salía del colegio me caían las lágrimas. Fue tan doloroso, porque le había prometido a mi hija cuando tu mami salga, ella vendrá y te dará una sorpresa en el colegio. Para que sepas que tienes una madre como todos los demás niños. Y eso es lo que hice”.

En una entrevista dijo que preferías morir que ser deportada.

Sí. Soy un ser humano de principios y una persona muy compasiva. No entregas a un hijo como entregas un juguete. Puedes perder todo, pero no puedes perder a tu hijo. Para mí estar separada de ella es extremadamente duro y difícil, es algo que no soporto. Estoy dispuesta a morir por mi hija.

MabelGawanas1_MarcosOrtiz¿Se considera una especie de símbolo de la detención de inmigrantes?

Haber estado detenida tres años me hizo más fuerte. Tuve que defenderme por mis medios y ayudar a otras mujeres. Me considero una activista anti-deportación, o una activista de derechos humanos. Porque se trata de seres humanos., tengo compasión por los seres humanos. Cada uno debería tratar a los demás con respeto.

Una de las imágenes más impactantes que vimos era la de usted conducida esposada al hospital . ¿Cómo fue eso?

Era la política del Home Office de llevar a cada detenida esposada. Les pregunté, ¿por qué llevan a alguien enfermo con esposas al hospital? No hay necesidad. Me sentí muy vulnerable, me sentí impotente, me sentí humillada. Cuando los oficiales me pusieron esas esposas cayeron lágrimas de mis ojos. Me sentí como una prisionera.

¿Cómo ve su futuro?

Realmente quiero ser una madre. Tengo una hija en África que dejé cuando tenía 7 años. Ahora tuve que dejar a la segunda. Simplemente no lo puedo entender. Así que quiero ser la mejor madre y quiero ser la mejor amiga de mis hijas. Quiero estudiar leyes, derechos humanos o periodismo.

MabelGawanas2_MarcosOrtiz¿Cómo se sentió en la manifestación en Yarl’s Wood?

Adentro yo era muy emocional, pero afuera debía ser valiente, mostrar una apariencia valiente. Tenía sentimientos encontrados. Lo más importante es que mantuve mi promesa. Le dije a las chicas que volvería y no las olvidaría jamás. Y fui a mostrarles que todavía estaba ahí, pienso en ellas y no las olvido.

¿Se da cuenta que su caso le da esperanza a mucha otra gente?

Por supuesto, siempre les digo que sin importar cuan duro sea no hay que rendirse. Haz algo. Eso que haces te ayudará. Puede que no lo sepas ahora. Hay una luz al final del túnel y yo estoy viendo esa luz. Tuve una infancia y una juventud muy difícil. Sufrí toda mi vida. Solo quiero paz. Creo que esta corte de justicia me va a dar paz para vivir una vida normal.

 

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