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La dignidad de los gitanos

La comunidad romaní está sujeta a prejuicios, tratada por algunos como inmigrantes no deseados en sus propios países, pero su dignidad es celebrada en un nuevo y excelente libro de la editorial alemana Hatje Cantz.

 

Sean Sheehan

 

La vida de la fotógrafa Christine Turnauer ha sido tan nómada como la tradicionalmente asociada a los gitanos: educada en Austria e Inglaterra, vivió en París, emigró a Canadá (convirtiéndose en agricultora y en estudiante de Historia del Arte) y luego, regresó a Europa. Para sus retratos de gitanos, viajó a la India, Rumanía, Hungría, Bulgaria, Montenegro y a Kosovo.

Los antepasados de los romaníes emigraron desde el subcontinente indio hace más de un milenio y se han asentado durante siglos en muchos países. Ellos tienden a concentrarse en Europa del Este y son popularmente conocidos como gitanos.

Los viajeros irlandeses, quienes pueden ser descendientes de los romaníes, son tratados como ciudadanos de segunda clase y como los gitanos en toda Europa, sufren discriminación y son llamados por diferentes nombres peyorativos. El movimiento romaní lucha por defender su identidad y su integridad.

Los retratos de los gitanos de Christine Turnauer se centran en los rostros y nos recuerdan la filosofía y el pensamiento moral de Emmanuel Levinas.

La ética de la compasión, para Levinas, se basa en la conciencia del cuerpo, su vulnerabilidad y la demanda del Otro que se registra en el rostro, en la piel y en la sangre de la otra persona. Existe la obligación de ser humano, basada en la sensibilidad y no en la cognición, y el rostro del otro nos llama a ver nuestra desnudez en sus ojos.

Para Levinas, el Otro sigue siendo desconocido e inexpugnable, pero también, abrumadoramente cercano y nos confronta con una demanda incondicional, una responsabilidad, y esto desestabiliza nuestro propio yo. El ‘rostro’ está dolorosamente presente.

El padre del poeta W.B. Yeats era pintor y si le gustaba alguien le hacía un boceto o un retrato.

Él afirmaba poder pintar sólo lo que él denominaba ‘retratos de la amistad’, término que describe acertadamente las fotografías de Christine Turnauer porque lo que se ve es una clara sensación de que a ella le gusta cada uno de los individuos gitanos hacia los que gira su cámara.

“La dignidad de los gitanos” comienza en aquellas regiones del norte de la India que pruebas genéticas y lingüísticas indican, era desde donde los romaníes emigraron, primero a Irán y luego en dirección oeste hacia Europa. Las fotografías de la segunda parte del libro son de gitanos en varias partes de Europa del este. Una asociación con ciertas ocupaciones –metalistería, cestería, carpintería, mendicidad- es común para los romaníes en India y Europa.

Hoy día, con la integración europea y la inmigración desde el este de Europa al oeste, muchos gitanos han optado por identificarse por los países donde se han asentado. La intolerancia y la hostilidad continúan: algunas personas los asocian con la criminalidad de bajo nivel y con la falta de credibilidad, así como una vez las personas creyeron el mito de que robarían niños pequeños y los criarían como propios.

Los viejos prejuicios están muy arraigados, pero las fotografías de Christine Turnauer ayudan a deconstruir las imágenes heredadas del pasado.

“La dignidad de los gitanos”, de Christine Turnauer, es publicada por Hatje Cantz.

(Traducción de Lidia Pintos Medina)

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