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Luis Ospina (Parte 2): El contexto social de la realización de películas

¿El cine como documento o el cine como explotación? La responsabilidad del cine y las series de televisión en el debilitamiento del debate público y en el fomento de una cultura de dinero fácil. Al hacer una película biográfica estando cerca de la muerte, su vida pasó frente a sus ojos.

 

Graham Douglas

 

Su última película, “Todo comenzó por el fin”, fue concebida con el plan de hacer una película retrospectiva sobre la historia del cine colombiano, pero de repente se encontró con una rara forma de cáncer que requería hospitalización inmediata para tener la posibilidad real de sobrevivir.

Esto ilustra el por qué Ospina no cree en hacer planes. No los hace porque, dice, “pueden cambiar repentinamente.” Afortunadamente, disfruta de las sorpresas. Y, por extensión, tiene una desconfianza plena de las teorías e ideologías idealistas, “que nos venden filósofos y políticos”, y que cuando se ponen en práctica se desmoronan rápidamente a un gran costo humano.

Pero aún existe la pregunta sobre el legado, tanto personal como del cine colombiano, unida a la pregunta sobre el cine responsable: detesta la forma en que el cine, especialmente la TV, han explotado la violencia relacionada con las drogas en América Latina y ha glorificado a delincuentes como Escobar, como si fueran la imagen de marca de Colombia.

Foto de rodaje: David Hamburger © Morgan Renard

Su película rememora su vida en el cine y, gracias a su enfermedad, funcionó como un ejemplo clásico de la vida de una persona que se halla cerca de la muerte, con una secuencia cronológica fragmentada y recuerdos retrospectivos: la vida verdaderamente imita al arte.

En sus meditaciones, también reflexiona sobre su lugar en el triángulo creativo que formó durante muchos años con Carlos Mayolo y Andrés Caicedo, y cómo tantos artistas de ese período se agotaron y murieron jóvenes

Hoy, con las desigualdades del mundo, y que en países como Colombia, Brasil o Mexico existe una violencia muy fuerte, tráfico de drogas y otros problemas, ¿piensa que el cine documental tiene un papel importante?

No solo es importante para el cine documental sino también para el cine de ficción. El tema de la violencia, las drogas, el narcotráfico…  tiene que ser parte de la expresión audiovisual. Esto es tan evidente en nuestros países, y es algo que ha cambiado de una forma muy brutal la realidad de nuestros países. Lo que pasa también es que se ha llegado a banalizar o a trivializar el tema del narcotráfico, de la violencia o del miserabilismo. A título personal pienso que la función del artista es ser testigo de su tiempo, no es dar soluciones. Si la realidad es violenta mostrar que es violenta. Y que el espectador haga su proceso de ver qué soluciones puede haber. No soy yo quien deba proponer soluciones, pues ni siquiera los políticos lo saben.

Hace unos años usted criticó al cine europeo por hacer sobre America Latina películas del tipo ‘porno-miseria’. ¿Pero nos también también cierto que algunos directores Latinos hacen ‘violence – porn’?

Revista Cinéma Politique

Si. Creo que se está abusando mucho del tema de la violencia y el narcotráfico, sobre todo desde la televisión más que en el cine. La televisión ha trivializado mucho el tema y lo ha deformado. Y como la televisión es algo tan masivo, sobre todo en este momento en que las series son más importantes que el cine mismo, hay fenómenos como “Narcos” que los ve todo el mundo, que son sobre el narcotráfico en Colombia.

Pero por ejemplo el actor que hace de Pablo Escobar, bien puede ser un brasileño como en el serie “Narcos”, o puede ser un español como Javier Barden, en una película que se hizo recientemente. Entonces el tema está un poco ubicado como en un “no-man’s-land”, la gente no habla con el acento que debe tener, sino que hay un tipo de escritura cero y de falta de anclaje con la realidad. Y creo que es una especie de nuevo ‘miserabilismo’ del cual se están lucrando las nuevas cadenas de televisión. Y también tienden un poco a la glorificación de personajes como Pablo Escobar, que se ha vuelto una especie de héroe en todo el mundo. Hasta venden camisetas de él, hasta vender T-shirts. Y ese tipo de representación deformada de la realidad tiene un efecto muy negativo con la juventud porque ellos comienzan a creer en el dinero fácil.

Recientemente usted hizo unas películas sobre Fernando Vallejo y Pedro Manrique Figueroa. ¿Por qué sobre ellos?

Hacer películas sobre personajes como ellos, para mí es una oportunidad de hablar sobre mi generación. Son artistas que tienen que ver con los problemas que mi generación tuvo que afrontar y con las soluciones y fracasos que vivimos los que nacimos con la revolución Cubana, con Mayo del 68, con el movimiento hippie, con la cultura de la droga y el Rock and Roll. Estas películas son como una indagación, no tanto del personaje como sobre las décadas en las cuales ese personaje está inscrito. Son películas generacionales.

“En busca de Maria”

¿Qué películas suyas no son desgarradora, pues siempre son sobre la muerte y el dolor y los lugares oscuros?

No tengo una visión muy optimista, ni del mundo, ni del ser humano. Por eso me identifico mucho con Luis Bunuel, cuando él dijo que hacia cine para mostrar que no vivimos en el mejor de los mundos. Los políticos, los líderes, los filósofos, siempre no has bien vendiendo una visión ideal de un mundo que realmente puesto en la práctica no funciona, desde el marxismo hasta otras teorías, La puesta en práctica de las ideas utópicas ha sido un fracaso muy grande.

¿No es que sea un tema personal suyo esa visión del fracaso y miedo de la muerte?

Yo me siento afortunado de que por lo menos puede tener la ilusión de que el mundo podía cambiar. En este momento es difícil que se recupere la humanidad. Para un joven es muy difícil pensar que el mundo pode ser mejor cuando ve que el planeta que el planeta se está destruyendo, que hay calentamiento global, que los políticos cada vez son más corruptos, brutos, que es un mundo donde estamos gobernados por Donald Trump en EE.UU, por Nicolás Maduro en Venezuela, Kim Jong-un en  Corea del Norte, y Theresa May en Inglaterra.

Pienso lo mismo del gobierno de Obama, pues se mató mucha gente con los drones…

Si. Obama fue el presidente que inició más guerras, más que Bush. La juventud y la gran población negra tuvieron esperanza en un presidente negro, que no se había visto antes. Pero puesto en práctica resulto igual que un Reagan, que un Bush… Un imperialista como todos los demás.

La cinta “It all started at the end” es ambientada en un apartamento en Bogotá con sus amigos. ¿Es, de alguna forma, como volver al comienzo cuando su padre hacia películas caseras? 

De alguna forma toda la película es un ‘home movie’ de una familia disfuncional. Un grupo de amigos nuestros que trabajamos alrededor del cine, que en esa época no tuvimos hijos, y el cine el cine y el trabajo nos conformó como una familia y en la amistad. Entonces no es gratuito que la película sea un home movie y se haga en mi casa. Y es una cinta autobiográfica y un momento muy particular en mi vida porque es enfrentarme con la muerte, que en películas anteriores yo ya había tratado, pero no tan directamente. Era la muerte de otras personas, no la posibilidad de mi muerte.

Antes de que surgieran sus problemas de salud, ¿tuvo la intención de hacer una película tipo revisión del pasado del cine?

Si, inicialmente era un proyecto más expositivo, histórico sobre el pasado sobre los años 70 y 80, pero dadas las circunstancias de la vida el proyecto cambió y se volvió una película sobre el presente que yo estaba viviendo, y sobre cómo cuando uno siente la muerte cerca uno ve el pasado de una forma muy diferente y de una forma muy desordenada. El tiempo comienza a saltar. Por eso la película juega mucho al principio y al final, no se cuenta completamente cronológica, pues ese tema también existe en la literatura de la persona que en el momento de morir recuerda toda su la vida como se fuera una película. Eso lo ve uno en Ambrose Bierce, en Tolstoy o en Ivan Illich. Es un tema muy recurrente en el arte.

Ospina & Mayolo. “Pura sangre”

En esta película Carlos Mayolo es definido ‘el genio salvaje’. ¿Puede usted decir en contraste con esa definición, que usted es una persona más lógica, más sobria que él?

Digamos que “este triángulo fundacional” que conformamos Andrés Caicedo, Carlos Mayolo y yo, yo estaba como en la mitad: como entre un genio, muy precoz que fue Caicedo – que se suicidó a los 25 años y dejó muchísima obra – y una personaje muy genial que fue Mayolo que también que vivió la vida al máximo. De alguna manera la película es sobre la auto-destrucción, a corto y a largo plazo. Carlos Mayolo de alguna forma fue un víctima del su época. Es un tema muy común en el siglo XX, de gente con mucho talento pero que…  ‘they just burn out’. Un Dylan Thomas o un Brendan Behan, Jack Kerouac personajes que son como los mártires del su generación.

¿Tiene planes de una nueva película?

No me gusta hablar de los planes del futuro porque, como te conté, esta película comenzó con un plan y terminó con otro. Entonces es parte de lo que yo disfruto de mi trabajo: que haya sorpresas y que yo no esté repitiéndome o calcando una idea y llevándola a otro medio.

(Traducción Mónica del Pilar Uribe Marín)  –  Fotos suministradas por Luis Ospina

 

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