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Trump versus el NHS. Oye, pero no escucha

Donald Trump se ha visto envuelto en otra controversia sobre los asuntos internos británicos. Obviamente, oyó algún rumor de una manifestación referente a nuestro Servicio Nacional de la Salud.

 

Steve Latham

 

Al interpretarla como una protesta contra el NHS (Servicio Nacional de la Salud), escribió de inmediato un tweet acusando al Partido Demócrata de querer imponer un sistema universal de asistencia sanitaria similar al de los EE.UU. Lo que ignoró fue que la manifestación había estado defendiendo al NHS, contra los recortes de gastos.

En el evento, no sólo el líder del Partido Laborista Jeremy Corbyn, sino también la Primera Ministra Theresa May y el Secretario de Sanidad Jeremy Hunt, hablaron a favor de un servicio de salud gratuito en el punto de prestación.

El intercambio fue un ejemplo de la tendencia de Trump de llegar a conclusiones precipitadas, apresurándose a tuitear su impresión inmediata sobre cuestiones complejas, antes de comprender sus consecuencias.

Donald Trump. Caricature DonkeyHotey – http://bit.ly/2EXi08p

Esto me recuerda también un encuentro divertido en un restaurante de Londres hace dos años. Yo estaba ocupándome de dos visitantes estadounidenses del Sur Profundo.

Uno, era un médico políticamente muy conservador y económicamente libertario en su opinión. No sé si votó por Trump, pero no me sorprendería si lo hiciera.

Mientras estábamos comiendo, un amigo se acercó a decir ‘hola’, ya que estaba cenando en el mismo lugar. Él era  de hecho un editor extremadamente izquierdista de un periódico radical. Presenté a estos desconocidos ideológicamente opuestos, preguntándome qué sucedería cuando se unieran en batalla.

El resultado fue, sin embargo, totalmente inesperado. Mi amigo de izquierda comenzó a compartir conmigo su frustración por los recortes del NHS, los cuales limitaban la libertad de los médicos para actuar en beneficio de sus pacientes.

Foto Pixabay

Al interpretar sus comentarios, mi invitado estadounidense comenzó a arremeter contra la interferencia del gobierno con la prestación sanitaria en EE.UU. por ejemplo, Obamacare.

Sorprendentemente, ninguno reconoció la persuasión política del otro. Irónicamente, terminaron la conversación creyendo que habían compartido un acuerdo con un aliado intelectual.

Hablaron sin escucharse el uno al otro. Sus anteojeras ideológicas les habían impedido escuchar lo que el otro estaba diciendo en realidad. Mi otro invitado estadounidense y yo nos miramos, con una sonrisa en los labios, mientras observábamos este acuerdo ilusorio entre los dos considerables antagonistas.

Una enseñanza fue de nuevo para mí la ironía con la que la Derecha y la Izquierda se encuentran con frecuencia en cualquier extremo del espectro político.

Porque lejos de ser una línea recta, el continuo ideológico es un círculo. El mundo político, como el mundo físico, es redondo. Los opuestos de Izquierda y Derecha se reúnen en los extremos.

Foto Pixabay

Sin embargo, hay otra lección. ¿Qué nos oculta nuestra visión del mundo o nuestro sistema de creencias?

Interpretando acontecimientos y conversaciones a través de nuestras ideas preconcebidas, oímos lo que esperamos oír.

De este modo, se nos impide detectar posibles desacuerdos, así como puntos de convergencia. De manera que, por consiguiente, nos volvemos sordos a lo que la otra persona dice. Oímos, pero no escuchamos.

Tal escucha es sumamente valorada en la profesión de asesor, pero podría ser igualmente valiosa entre nuestros líderes políticos.

Si realmente ‘atendemos’ a lo que la otra persona dice, es posible que no resolvamos todos los posibles conflictos. Pero podemos saber al menos lo que está sucediendo.

(Traducción de Lidia Pintos Medina)

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