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Bob Dylan: quién es y por qué importa

Tras haberse mantenido durante muchas décadas alejado de entrevistadores, intrusos, comentaristas y biógrafos (incluido un autobiógrafo), las motivaciones del esquivo Bob Dylan son más que opacas: son invisibles.

  

Sean Sheehan

 

Un aspecto admirable de “Why Dylan matters” (“Por qué importa Dylan”), de un profesor de lenguas clásicas de Harvard, es que este no cae en la trampa de pensar que existe una fórmula sencilla, una ecuación garantizada, que abrirá una ventana en el alma del cantautor y sus composiciones. Más bien lo contrario, ya que traza con deleite las vueltas y revueltas que caracterizan al camaleónico Dylan.

Todo el que haya escuchado a Dylan a lo largo de los años tendrá sus canciones y versiones favoritas. Las que me vienen a mí a la cabeza incluyen la interpretación de “Like a rolling stone” (“Como un trotamundos”) del “Budokan”, su álbum en vivo de finales de los setenta; “Love minus zero/No limit” (“Amor bajo cero/Sin límite); o la melancólica y emotiva “When the deal goes down” (“Cuando se cierre el trato”) de su trigésimo segundo disco de estudio, “Modern times” (“Tiempos modernos”) (2006).

A Richard F. Thomas, el profesor de Harvard, le gusta prácticamente todo lo que Dylan ha escrito y su tesis es que al cantautor lo ha influido profundamente la literatura clásica, sobre todo la romana, y especialmente Virgilio.

Es una afirmación dudosa, pero él la defiende con convicción y propone el convincente argumento del uso plagiario por parte de Dylan (Thomas prefiere utilizar el término literario “intertextualidad”) de unos 30 versos de poesía escrita por Ovidio.

“Why Dylan matters” es la afectuosa crónica de un admirador de toda la vida que reflexiona sobre álbumes concretos, influencias no clásicas, las memorias de Dylan y la concesión del Premio Nobel de Literatura en 2016. El conocimiento del tema por parte del autor es exhaustivo pero no trabajoso y, aunque los “dylanólogos” gozarán especialmente con las referencias y citas arcanas, puede recomendársele a cualquiera que disfrute de la música.

El enfoque empleado en “The political art of Bob Dylan” (“El arte político de Bob Dylan”) se deja claro en el título del libro. Es un estudio, realizado principalmente por escritores académicos, de los significados políticos que pueden extraerse de sus canciones.

Algunos de los ensayos consideran el trabajo de Dylan en su conjunto y las críticas políticas encarnadas en él, aceptando sus cambiantes estilos y actitudes que se han desarrollado a lo largo del tiempo.

Otras contribuciones examinan momentos emblemáticos, como la infame acusación de “Judas” (un pedazo de historia antigua a estas alturas) y la declaración de Dylan en el Live Aid que tuvo la virtud de molestar al escrupuloso Bob Geldof.

El efímero periodo fundamentalista cristiano y su álbum resultante, “Slow train coming” (“Un tren lento se acerca”) (1979), son prácticamente ignorados silenciosamente, lo cual señala una debilidad en cualquier intento de reivindicar la transcendencia política del Dylan que se metamorfoseó en las décadas posteriores a aquellas primeras ardientes canciones protesta.

Dylan adopta poses e identidades como si nada y, al igual que Shakespeare, no se deja etiquetar. “Déjame en paz, por favor”, le dijo a un entrevistador en 2001, “Estás malgastando tu vida”. Es una esfinge, y cualquier intento de atribuir un significado, político o de cualquier otro tipo, a su trabajo, parece destinado al fracaso. Lo que a él se le da bien es ser un artista.

Why Dylan matters”, de Richard F Thomas, es publicado por William Collins. “The political art of Bob Dylan”, editado por David Boucher y Gary Browning, es publicado por Imprint Academic.

 

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