Los nuestros, Multicultura

Adrián García vive las dos caras de la moneda en Inglaterra

Este país le brinda la oportunidad de desarrollarse como músico, pero al mismo tiempo el sistema lo detiene por permanecer en el país.

 

Sonia Gumiel

 

Un domingo lluvioso en Maidenhead, un pueblo intermedio entre Henley-on-Thames y Londres, almorzamos con Adrián y charlamos sobre su trayectoria y vida en Inglaterra. Esa Inglaterra que prende sobre la cuerda floja porque aún no sabe si regresará a su país o se quedará en el Reino Unido.

Tras tres arrestos y tres semanas en el centro de detención, se espera que su historia sea resuelta en las siguientes semanas. Lo paradójico es que lo quieren deportar del país al que quería llegar desde niño, pese a estar casado con una mujer de nacionalidad española.

Su niñez transcurrió entre un padre y un hermano a los que les gustaba la música. Teniendo 13 años daba clases de batería y a los 16 ya componía pero en un estilo rockero.

Según evolucionó musicalmente, cambió a un estilo más romántico influenciado por artistas como Luis Miguel, uno de sus favoritos, además de tocar la guitarra de forma autodidacta para acompañar sus composiciones.

Cuando tenía 21 años se dio cuenta que sus estudios en ingeniería civil no lo hacían feliz, entonces, motivado por su madre, emprendió su viaje a Inglaterra para aprender música a sabiendas de que su familia le ayudaría económicamente durante el primer año.

Llegó a Londres como estudiante con una visa por dos años y estudió un año de canto, tiempo que le permitió abrir los ojos sobre sus pocas habilidades y, al mismo tiempo, le dieron las herramientas para aprender y mejorar en canto y música.

El segundo año hizo un curso de producción y trabajó como mariachi. Este fue su primer trabajo como músico profesional. Al mismo tiempo, se desempeñó como camarero en un bar.

Lo curioso es que su incursión en la producción surgió debido a la necesidad. Mientras cantaba y componía se dio cuenta que era necesario tener dinero para producir. Hoy afirma: “No necesito a nadie. Tengo mis propios recursos. Aunque esto no cierra las puertas para trabajar con productores”.

De la misma manera, Adrián declara que el proceso creativo, es decir, transformar un demo de guitarra y voz a una canción ya con instrumentos y arreglos musicales es muy preciado para él.

Aunque para muchos ser cantante comienza con tener una buena voz, para él las cosas son distintas. Él piensa que si no naces con una buena voz, puedes aprender. Sobre todo porque, según dice, nació sin voz pero con la pasión de ser cantante y eso fue lo que le impulsó a aprender. “Lo que marca la diferencia es la pasión”, afirma.

Adrián tiene solo 31 años, pero se siente mayor para triunfar como artista pop. A pesar de ello, se siente más creativo que nunca y es dueño de su propio proceso creativo desde el principio hasta el final: compone y produce de acuerdo a sus experiencias. Lo bueno es que puede trabajar como músico en bares y conseguir dinero para vivir.

Camino a Latin Funkers

Mientras trabajaba como mariachi, conoció a un bajista, un trompetista y a un hombre que tocaba el tres cubano, instrumento con el que quedó fascinado.

Habló con ellos y tiempo después empezó Latin Funkers, una banda que nació con el deseo de entretener haciendo funciones en el Reino Unido y en todo el mundo, combinando la música latina con el “funkyness”.

Adrián declara que son únicos en el sentido de mezclar sonidos con instrumentos de música tradicional. De hecho, expresa que es muy raro ver una banda de pop latino que utilice un tres cubano (exclusivo de la música tradicional de la isla caribeña) y cree ser el único que lo utiliza en todo Reino Unido. El resto de los instrumentos en el grupo son la guitarra, el bajo, la trompeta y la batería.

La banda – integrada por un italiano, un mexicano, un cubano, un venezolano, un colombiano, un español y un peruano – tiene su distintivo latino en el tipo de camisas, sombreros o gafas de sol que utilizan.

Y también en sus canciones, que no solo son producto de sus propias creaciones, sino también de otros autores.

En 2015, Adrián sacó su primer disco: “Fuego”, que contiene cuatro canciones y es una mezcla de la música que más le gusta: pop latino en spanglish, pop español con guitarra flamenca y una canción electrónica en inglés.

Como sucede con otros tipos de música, el pop latino llegó a la escena internacional con “Despacito”, canción de Luis Fonsi, género en el que se siente cómodo.

Con el tiempo se dio cuenta de que era más fácil sacar sencillos y promoverlos y así, en 2016, Adrián sacó dos sencillos: “Muévelo” en spanglish y utilizando solo instrumentos en vivo; y “Sin límites”, su primer tema completamente en español. Un año después lanzó dos sencillos más, “Este amor”, romántica en español, y “Quiero de tu amor”, con la colaboración de un rapero de Atlanta.

La otra cara

Adrián manifiesta que le encanta Londres y piensa que Inglaterra le brinda oportunidades profesionales. Sin embargo, hay otra historia, la de sus “días oscuros en tierras inglesas”.

Desde hace dos años y medio está luchando por conseguir su visa de pareja, ya que por su esposa puede obtenerla.

No obstante, en octubre de 2015 estuvo dos semanas arrestado en el centro de detención para inmigrantes, un lugar donde “le hicieron sentir como un delincuente”, pues a estos lugares llegan detenidos procedentes de prisiones por cometer delitos y cuyo tiempo de condena finalizó.

. Así lo hizo pero en enero de 2017 lo arrestaron durante una semana pues otra de sus aplicaciones de solicitud de visado fue rechazada. Cuando se presentó a la Home Office, los agentes le dijeron: “Adrián, aquí tienes tu tiquete de avión para ser deportado a México a las 10 de la noche”. Aquello fue un golpe para él pero gracias a su abogado, quien realizó una corte de urgencia, logró cancelar el tiquete. Hoy sigue presentándose a la Home Office cada dos semanas y pronto sabrá qué decisión tomaron sobre su caso. Si fuera negativa, regresaría a su país, donde tiene a su familia y una buena situación económica.

(Fotos: Pixabay)

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