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La exhibición de Jean

La exhibición de la obra de Jean-Michael Basquiat en el Barbican Centre, “Boom For Real”, es un enérgetico y energizante espectáculo.

 

Jean-Michel Basquiat – Foto Wikimedia Commons

Steve Latham

 

Su desarrollo está trazado cronológicamente, en espacios separados, usando una variedad de medios, desde sus propias creaciones a material en vídeo y pruebas documentales.

Éstos siguen su progreso desde artista grafitero hasta figura adorada del arte avant garde, juntándose con Andy Warhol y su gente de la factoría.

Siendo un ignorante, autodidacta, inexperto, Basquiat se dedicó a devorar la escena artística histórica, incorporando muchas referencias en su diferente estilo idiosincrático.

Sus primeras pinturas mostraban poco sentido de la composición, pareciendo unas desconectadas y episódicas colecciones de imágenes disparatadas en un solo lienzo.

Esta fragmentaria y fragmentada impresión está enfatizada por la manera en que pegaba imágenes de diferentes trozos de papel en el lienzo.

Sus trabajos siempre fueron construcciones, incluso cuando eran concebidos como un todo, como sus posteriores piezas parecían ser.

Jean-Michel_Basquiat. Foto de Christopher Dombres bit.ly/2oH29D0

Sin embargo, su talento parece haber crecido, ya que sus trabajos posteriores poseen un gran conocimiento de disposición en las imágenes, pareciendo más ‘pintoresca’ que sus previos intentos ásperos.

Aun así, su iconografía está extraída de una variedad de fuentes, típico de autodidactas, robando símbolos de su voraz acercamiento a la lectura, incluyéndolos frecuentemente como simples listas en sus obras.

Extrayendo de disparatados sistemas de pensamiento, incorporó palabras contradictorias y conceptos, ideas e imágenes, con poca consideración por su consistencia o contexto.

Las crudas yuxtaposiciones, explotando colores vibrantes y ásperos, incompletas, texturas, dan lugar a dinámicas, o desconcertantes, pinturas: excitante, asustadizas, tensas.

El trabajo de Basquiat, sin embargo, pese a, su fragmentación, expresa, las tensiones separatistas de la sociedad norteamericana durante su periodo en Nueva York.

Desde los setenta a los ochenta, la ciudad se sumió en una crisis de pobreza, infrafinanciada y decadencia urbana.

La miseria resultante fue reflejada en la escena de arte experimental de aquellos días, y registradas por cuenta personal de Olivia Laing en The Lonely City.

Los conflictos raciales de la época también fueron experimentados por Basquiat como hombre afroamericano; de ahí que incluyera temáticas y gráficos pertinentes a aquellos problemas en muchos cuadros.

Foto de Renaud Camus – Flickr Photo Renaud Camus bit.ly/2t5ud8O

Hay, sin embargo, una notoria laguna en la exposición, un punto muerto, que por alguna razón los organizadores eligieron excluir – El consumo extremo de drogas de Basquiat.

Matthew Brown, escribiendo en el Times Literary Supplement, señala su ausencia del comentario curatorial de la exhibición – curioso cuando Basquiat acabó muriendo por una sobredosis de droga.

Brown sugiere incluso que la fragmentada y desconectada naturaleza del arte de Basquiat podría tener su origen en el ambiente de drogas en el que solía trabajar a menudo, frecuentemente bastante colocado.

Quizás los comisarios querían desviar la atención del estereotipo del pintor negro adicto, el cual persigue los recuerdos de Basquiat.

Pero si su visión estaba alimentada por las drogas, hay poco por lo que distinguirle de otros malogrados genios como Coleridge, quien de forma similar creó a pesar y bajo la influencia de narcóticos.

Mientras paseaba por la exhibición, también me di cuenta de que él tenía más o menos mi edad, y cuánto había logrado en una vida tan corta.

(Traducido por Aarón de los Santos – Email: aaronjournalist@hotmail.com)

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