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Martin McGuinness: un héroe para recordar

Nació en 1950 en la ciudad de Derry y fue un adolescente que vio por sí mismo la brutal reacción violenta del estado de Irlanda del Norte contra los manifestantes de los derechos civiles.

 

Sean Sheehan

 

Por aquel entonces, el IRA no era una fuerza a tener en cuenta en ninguna parte de Irlanda. McGuinness tenía poco más de veinte años cuando el Regimiento de Paracaidistas del Ejército Británico abrió fuego contra los civiles desarmados en el Domingo Sangriento en Derry, matando a trece de ellos.

En muy poco tiempo, el IRA Provisional de la ciudad obtuvo más nuevos reclutas de los que podía manejar. McGuinness ascendió rápidamente de rango pero, como dijo Gerry Adams: “nunca fue a la guerra. La guerra vino a él. Llegó a sus calles, a su ciudad, a su comunidad”.

Los años que siguieron fueron sangrientos y se desarrolló una guerra sucia. Una de las muchas imágenes memorables en este libro muestra a McGuinness protestando con un oficial de policía en el funeral de un hombre del IRA que había sido asesinado en un tiroteo con soldados encubiertos. McGuinness le ordena al policía que retire a sus oficiales del recinto de la iglesia.

Hay muchas fotos como esta en el libro, mostrando a McGuinness en protesta, hablando en manifestaciones públicas, llevando ataúdes y asistiendo a más funerales de los que cualquiera desearía ver.

Foto de Paul Mcerlane/AP/REX/Shutterstock (7294026a)

McGuinness trabajó incansablemente junto con Gerry Adams para redirigir al IRA hacia un alto el fuego y finalmente, se declaró uno en 1994.

Al año siguiente se le ve sentado junto con Jeremy Corbyn en Londres, un partidario leal (junto con Ken Livingstone) en el Partido Laborista británico de la política de Sinn Féin.

El progreso es lento pero se logra el histórico Acuerdo de Viernes Santo en 1998.

En ese mismo año se ve a McGuinness fotografiado con niños en Garvaghy Road en Portadown. La intolerante Orden de Orange insistió en la marcha a través de un área republicana de la ciudad y cuando esta se prohíbe, estalla la violencia.

Los ataques sectarios contra las familias católicas vulnerables siguen y tres niños mueren cuando su casa es incendiada.

Como Viceprimer Ministro de un nuevo gobierno de poder compartido, McGuinness mostró una capacidad similar a la de Mandela para perdonar a aquellos que gustosamente lo habrían querido muerto.

Existe una fotografía reveladora de él y el nuevo Primer Ministro de Irlanda del Norte, Arleen Foster (cuyo partido, el Partido Unionista Democrático -DUP por sus siglas en inglés- mantiene actualmente a los conservadores en el poder), esperando la llegada del Presidente colombiano Juan Manuel Santos Calderón.

Él viaja en una misión de investigación para ayudar a su gobierno a negociar un alto el fuego con las FARC. McGuinness mira directamente a la cámara en actitud positiva; Foster tiene los brazos cruzados y la cabeza gacha.

Funeral of IRA man Henry Hogan at Dunloy, Co. Antrim. Fotos cortesía de Cortege etc. Pacemaker Press Intl. 24/2/84 153/84/BW

Martin Mcguinness anduvo el camino de la guerra a la paz y en comparación con los políticos deshonrosos y egoístas con los que tuvo la gracia de lidiar decentemente en los últimos años, emerge como un individuo merecedor de gran respeto y admiración.

Él habría sido un excelente Presidente de Irlanda cuando se postuló para ese puesto en 2011 y es para vergüenza de los votantes irlandeses de la República de Irlanda que él no fuera elegido.
“Martin McGuinness: a life remembered”, de Henry McDonald, es publicado por Blackstaff Press.

(Traducción de Lidia Pintos Medina)

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