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Gravesend: es difícil escapar del pasado

Esta novela está ambientada en el barrio de Gravesend, un barrio no burgués y con influencias italianas. Es un lugar decadente donde podrías elegir no vivir si tuvieras alguna opción en la materia.

 

Sean Sheehan

 

No hay nada glamoroso o que cambie la vida sobre ello: puentes y túneles conducen a otras partes de la gran metrópolis que podrían ofrecer la perspectiva de una vida mejor, pero Gravesend en sí mismo parece un depósito (el nombre habla por sí mismo). Gravesend es la zona baja de Nueva York y es donde crece el antihéroe Ray Boy Calabrese.

Cuando era joven, Ray Boy era chulo y arrogante, un líder nato para una banda callejera que nunca pensó en su homofobia hasta que esto da lugar a la muerte de un joven.

Después tiene mucho tiempo para pensar sobre ello, cumpliendo 16 años en prisión por un delito de discriminación, consecuencias de un estúpido fanatismo que no se cuestionó.

La historia comienza cuando Ray Boy sale de prisión y Conway D’Innocenzio, el hermano de su víctima, espera para tomar venganza. Tan normal hasta entonces, pero la trama se vuelve más interesante cuando Conway se da cuenta de que el retraído Ray Boy no quiere vivir, él desea, por el contrario, ser aniquilado por el crimen del que ahora se arrepiente tanto que esto llena su alma con un odio irreversible hacia sí mismo.

William Boyle – Foto de Katie Farrell Boyle

En esta extraña toma de crimen y castigo entra Alessandra, una actriz frustrada que logró escapar de Gravesend cuando era joven, pero que ha regresado a casa para ayudar a su padre, en parte por sentirse culpable de no haber estado allí cuando su madre estaba muriendo.

“Gravesend” ha recibido justamente alabanzas por una primera novela. Esta no es una novela de suspenso o una novela negra fuerte – hay un interior suave  que seduce por sí mismo al lector-, pero debe generar su interés si es un género con el que se disfruta y se está familiarizado.

Lo que otorga a esta novela una calidad incondicional no es su crudo lenguaje o sus atractivos personajes, sino la implacable convicción de que dónde y cómo crezcas esculpe tus oportunidades en la vida.

El molde no está grabado en piedra -Alessandra es prueba de esto porque logra escapar-, pero este somete al sobrino problemático de Ray Boy, Eugene, de 15 años tanto como el destino sometió a Edipo a matar a su padre y casarse con su madre.

El tono de la tragedia griega se siente de otra manera. El recuerdo y la reputación se reducen de una generación a otra, concediendo regalos no deseados y falsas promesas y así es como, el autor de Gravesend, William Boyle, expresa su gran conocimiento sobre esto en una entrevista.

El  creció en Gravesend, el lugar es íntimamente familiar: “A los 15, miré a mi alrededor y supe que no quería ser racista u o sexista. Pasé de no tener palabras para esas cosas a entender lo que no quería ser. Las lecciones provenían de libros, películas, canciones, profesores, amigos, familia”.

“Gravesend” es una buena lectura, aunque un poco esquemática, y vale la pena estar al tanto de cuando aparezca la segunda novela de William Boyle, “The lonely witness” a finales de este año.

“Gravesend”,de William Boyle, es publicada por No Exit Press.

(Traducción de Lidia Pintos Medina)

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