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“Insumisas”… detrás de bambalinas

El genial cineasta cubano Fernando Pérez está listo para presentar su más reciente largometraje de ficción, cuyo guion y dirección comparte con la realizadora suiza Laura Cazador, a partir de sucesos reales.

 

 Martha Sánchez

 

El tema forma parte de la historia de Cuba pero tiene resonancia contemporánea y creo que hubiera podido ocurrir igual en cualquier otro lugar, opinó el Premio Nacional de Cine 2007, considerado por numerosos críticos como el director cubano vivo más relevante.

La cinta se adentra en la vida de una mujer suiza que llegó a la oriental ciudad cubana de Baracoa, a principios del siglo XIX, vestida de hombre, y bajo el nombre de Enrique Faber ejerció con éxito la medicina, e incluso llegó a casarse con una joven local.

De acuerdo con Pérez, la transgresión de género forma parte de la historia pero él y Cazador trataron de representarla además como una mujer que trascendió disímiles limitaciones: sociales, morales, de todo tipo, una persona adelantada a su época.
La carrera de cirujano estaba vedada a las mujeres en aquel entonces y la Faber adoptó una identidad masculina para poder estudiarla en París.

Aunque los historiadores plantean versiones distintas sobre su vida íntima, sí consta que esta persona, tras participar en las guerras napoleónicas, se subió en un velero rumbo a América y se estableció en Cuba, donde ‘el doctor francés’ despertó la envidia de los locales y recibió presiones de todo tipo.

“Yo siento que esta película presenta una historia que no podía hacer solo, porque requiere de una mirada también femenina que profundizara y entendiera bien la complejidad de un carácter tan fuerte como lo es el de la protagonista, Enriqueta Faber”, explica Pérez, coguionista y codirector.

El proyecto los condujo hace años hasta los archivos del Tribunal Provincial de Justicia de La Habana a fin de hurgar en los registros oficiales del escandaloso juicio realizado a Faber tras descubrirse su género real.

“A partir de esta huella histórica decidimos cómo enfocar nuestro guión y construir una ficción basada en hechos reales, porque exponer una historia fiel es muy difícil cuando no se puede intercambiar con los verdaderos protagonistas de los hechos”, cuenta Cazador en diálogo con Prensa Latina.

“Ni siquiera sabemos si ella durante el juicio pudo haber inventado un relato con la finalidad de defenderse en ese momento tan delicado”, apunta.

En el largometraje de 92 minutos, coproducido entre Bohemian Films -de Suiza- y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic), la sentencia y el alegato del fiscal en el juicio se plasmaron exactos, gracias a los archivos históricos, pero el resto contiene la visión propia de los realizadores.

La película concursará en el 40 Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, a celebrarse en el próximo mes de diciembre, y cuenta con un reparto integrado por la actriz francesa Sylvie Testud y los cubanos Yeni Soria, Mario Guerra, Héctor Noas, Giselle González y Corina Mestre, entre otros.

Según precisaron los directores, la edición corre a cargo de Rodolfo Barros y la fotografía del Premio Nacional de Cine Raúl Pérez Ureta, quien según Pérez le aportó muchísimo a la idea original de hacer una película de muchos contrastes, dramáticamente dura, que no fuera nada complaciente.  “Una fotografía bastante riesgosa, pero que nos interesa mucho como provocación al espectador”, afirma el cineasta.

Para reforzar esta especie de desafío, necesitaban un final con un oleaje arisco y en pleno verano caribeño no suelen aparecer olas de altura superior a un metro, sin embargo, un desastre repentino salvó la intención original: apareció un huracán.

El poderoso fenómeno meteorológico, bautizado como Irma, devino una bendición para la película, cuyo equipo de rodaje asumió gustoso los riesgos de filmar bajo condiciones climáticas adversas y se enamoró de tan salvajes tomas.

Solo unos días después del paso del meteoro los realizadores tomaron conciencia de las devastadoras consecuencias para la isla, y hasta les invadió cierto sentimiento de culpa.

El editor Rodolfo Barros se encargó de perfeccionar el efecto de tan impresionantes tomas y ayudó a suplir ausencias como la de un barco y la imposibilidad de filmar en Baracoa, por falta de presupuesto. (PL)

(Fotos: Prensa Latina)

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