En Foco, Notes From The Edge, Opinión

Laboristas, antisemitismo y naturaleza humana

Jeremy Corbyn está en problemas porque ha sido acusado de no responder adecuadamente a las acusaciones de antisemitismo dentro del Partido Laborista.

 

Foto Wikimedia Commons

Steve Latham

 

Declaraciones antisemitas, antijudías, por parte de concejeros locales, y el apoyo a estas personas, quizá de forma ingenua, por parte de los líderes del partido, han expuesto las tendencias antisemitas en la Izquierda.

Corbyn ha admitido que hay “núcleos” de antisemitismo en el Partido Laborista, y ha afirmado que tal prejuicio es inaceptable en el partido.

Pero solo ha hecho eso como condena general al racismo como tal, no al antisemitismo como caso en específico.

Puede ser que la crisis esté revelando la ineptitud política de Corbyn, que es una persona con tantos principios que no sabe el significado de “comprometer”.

Sus compromisos pasados a la causa palestina han llevado a que las organizaciones judías sospechen que él está en contra, no solo del Estado de Israel, pero también de los judíos como tal.

Author Wolfgang Sauber. Photo Wikimedia commons bit.ly/2HiSL

Algunos de sus defensores, mientras tanto, sospechan que los medios de comunicación de derechas y los centristas dentro de los Laboristas han orquestado el furor para derrocar a Corbyn de su posición de liderazgo.

Sin embargo, la disputa expone las debilidades en el modo dominante del discurso político entre los partidos de izquierda occidentales; ese es el tropo del “victimismo”.

Desde puntos de vistas diferentes, mucho de nosotros puede cambiar de repente de ser el oprimido a ser el opresor. Por ejemplo, desde la perspectiva de la historia europea del siglo veinte, los judíos son las víctimas por excelencia.

Pero, desde el punto de vista de los refugiados palestinos, los judíos, mediante las políticas del Estado Palestino, parecen ser opresores violentos.

La misma persona, juzgada desde diferentes conjuntos de relaciones, puede ser simultáneamente oprimida y opresora, dependiendo de contra quién se mida.

Jeremy Corbyn. Foto Pixabay

Todo depende de nuestra ubicación social, que puede cambiar a lo largo del registro político, en un patrón transversal, que dificulta cualquier dualismo simple de grupos que se oponen.

Entramos en un nido de pájaros postmoderno confuso, que remplaza el modelo modernista del, por ejemplo, famoso “paralelogramo de fuerzas” de Frederick Engels.

Aquí la noción contemporánea de “interseccionalidad” puede ser relevante cuando navegamos a través del matorral filosófico.

Esta teoría afirma que es necesario “revisar nuestro privilegio”, porque hay una variedad de posiciones privilegiadas desde las que puede que ninguno de nosotros opere.

El problema es que cada uno de nosotros posee el potencial para infligir daño a otro ser humano. Es fácil para nosotros cambiar de repente de víctima a predador, dependiendo del contexto.

Pero si bien es posible que, por ejemplo, existan razones psicológicas por las que algunos niños que han sido maltratados se conviertan en maltratadores de niños, aún es impactante que algunos decidan perpetrar el mismo dolor que ellos mismo sufrieron.

Foto Wikimedia Commons

Nos tiene que llevar a una meditación sobre la naturaleza humana. Muchos análisis no profundizan demasiado. Como un paciente que consulta a su médico, o el dueño de un coche que va al mecánico, necesitamos diagnósticos precisos.

Por ello, necesitamos un enfoque radical. La palabra “radical” viene del latín Radix, que significa “raíz”. Por lo tanto, ser radical conlleva ir a la raíz del problema.

Pero, ¿cuán profundo va la depravación y la avaricia humana?

(Traducido por: Julio César Ruiz Jiménez, email: julio7rj@gmail.com)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*

*