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Loveless… El sufrimiento de las personas

“Loveless” es la última película del director ruso Andrey Zvyaginstev. Es una historia lúgubre de un matrimonio sin amor y el efecto que tiene en el hijo menor de la pareja.

 

Steve Latham

 

La película comienza con una discusión entre ellos. Durante esta escena, el momento más angustioso y de puro dolor ocurre cuando la puerta se cierra, revelando así a su hijo, Alyosha, escondido.

Él llora, en un llanto sin sonido, mientras escucha por casualidad los deseos de que ninguno de ellos se molestaría en hacerse cargo de él cuando se separen

La película continúa, cada padre busca sus propias nuevas relaciones a la vez que se olvidan completamente de su hijo.

Después de ausentarse de su apartamento por dos días, descubren que él se ha fugado, y la película sigue con un condenado intento de encontrarlo.

Filmada con un paisaje urbano ruso invernal de fondo, “Loveless” es simbólica con el estado de la Rusia contemporánea.

El simbolismo de Zvyaginstev es subliminal, solo desciende a lo obvio cuando representa a la madre corriendo en una cinta yendo a ningún sitio.

Ella lleva un chándal con la palabra “Rusia” blasonada en él, una referencia no tan sutil del malestar del país.

Este tono negativo es incesante durante toda la película. Los personajes principales tienen fallas. Las mujeres, en particular, son mostradas pasando un mal rato en la visión del mundo de Zvyaginstev.

La única nota moderadamente positiva la proporciona el equipo de voluntarios de búsqueda, quienes, en contraste con la desesperanzadora y resignada policía, emprenden la búsqueda de Alyosha.

Pero, incluso aquí, la trama es en última instancia desesperanzadora; no hay posibilidad de encontrar al niño, pues desaparece en la periferia cubierta de nieve de la Rusia urbana.

Se ha visto a Zvyaginstev como un sucesor de Andrei Tarkovky. Tarkovsky, quien dirigió la obra de arte “Stalker”, fue un director disidente del último periodo soviético.

Tuvo que exponer el vacío espiritual de una sociedad materialista y corrupta. Pero, aunque Tarkovsky siempre orientó esto en contra de un punto de vista religioso del mundo, Zvyaginstev no.

Aunque ambos critican a la iglesia ortodoxa rusa oficial, y a su hipocresía de derechas, Tarkovky, sin embargo, expresó un anhelo transcendental por lo que se ha perdido en la religión tradicional.

Para Zvyaginstev, en cambio, no hay ningún elemento redentor en absoluto. Todo son puntos de vistas duros, si aún convincentes.

“Loveless” en sí misma es en realidad no específica, sin lugar, a pesar de las referencias a la política rusa. Podría suceder en cualquier lugar de nuestro sistema globalizado y consumista.

Se podría hacer una película similar sobre occidente, con su propio vacío espiritual, donde el país y las personas no tienen alma.

Andrey Zvyaginstev. Foto Wikimedia Commons

Pero “Loveless”, con su pesimismo inherente, nunca podría ser una película occidental. Hollywood no permitiría un final tan negativo. El espíritu estadounidense exige un final feliz.

Quizá necesitemos un equivalente de Alexander Solzhenitsyn, quien fue exiliado de la URSS después de criticar su comunismo materialista, y después condenó el materialismo propio de occidente.

Pero como dijo T.S. Eliot: “El ser humano no puede soportar tanta realidad”. La película reciente, “The Florida Project”, por ejemplo, se centra en las personas pobres de EE.UU. Pero, sin embargo, exprime alguna de las vibras positivas de las vidas alegres de los niños. Por lo que nos retiramos a confrontar el sentimentalismo, a escondernos de la cruda realidad.

(Traducido por: Julio César Ruiz Jiménez, email: julio7rj@gmail.com) – Fotos:

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