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El antisemitismo sirve bien a Israel

Los sionistas crecen sobre las acusaciones de antisemitismo, alimentándose de él para mantener un sentimiento de persecución autoinfligido y usándolo para intentar silenciar las críticas del gobierno israelí y la crueldad de sus políticas colonialistas; tales acusaciones son una forma autogenerada de parasitismo.

 

Sean Sheehan

 

El antisemitismo continúa existiendo –ha estado arraigado en la civilización europea durante siglos- y debe ser enfrentado en todas sus formas y así en “On Anti-Semitism: solidarity and the struggle for justice”  los participantes muestran un sentido de complejidad y controversia en torno a este término.

Judith Butler, en la presentación esta oportuna publicación, identifica como la más disputada de las opiniones contemporáneas la afirmación de que las críticas al Estado de Israel son antisemitas.

Si la afirmación fuera cierta, señala, entonces una crítica al Estado de Israel debería ser vista como resultado de la discriminación contra los judíos.

Este sería el caso si se dijera que ‘todos los judíos’ apoyan el actual estado de Israel, que no existe distinción entre los judíos y el Estado, aunque no es esto lo que afirman los críticos de Israel.

Sistema Iron Dome intercepta cohetes de Gaza dirigidos a ciudad de Ashdod. Autor: Fuerzas de Defensa de Israel.

Tal como Hamid Dabashi escribió recientemente en un excelente artículo para Al Jazeera ‘Western media’ and mass deception: “Los sionistas hacen lo que les viene en gana a los palestinos- robar sus tierras, demoler sus casas, arrancar sus olivos, asesinarlos a sangre fría-, y si alguien se atreve a pronunciar una palabra contra sus crímenes de guerra y sus crímenes contra la humanidad, ellos y su quinta columna sionista en los EE.UU. y en Europa comienzan a gritarles el “antisemitismo”.

La acusación de que las modalidades fugitivas de antisemitismo alimentan a aquellos quienes critican a Israel es un golpe demasiado grande.

No puede ser que todo crítico de Israel sea antisemita- o un “judío que se odia a sí mismo” como serían los sionistas- y donde se alega que tiene lugar un fugaz prejuicio, se debe demostrar cómo, en cada caso particular, se piensa que es el caso.

Bandera agitada por hombre árabe – Wikipedia

La alternativa significaría que Israel no puede ser criticado y que las condiciones de su fundación- la Nakba que vio la expulsión de 750.000 palestinos de sus hogares- no pueden ser sacadas a debate.

El antisemitismo es demasiado fuerte y desagradable como para difundirlo como una excusa para tratar de avergonzar a quienes instan a poner fin a la dominación colonial y a la confiscación de tierras que pertenecen a los palestinos.

La acusación del antisemitismo se adhiere mejor, afirma Judith Butler, a aquellos grupos de extrema derecha que ganan poder en Polonia y en Hungría y que aún ejercen influencia en Grecia y en Austria.  “On anti-semitism” es un libro poderoso y necesario y su impresionante serie de colaboradores- judíos y palestinos- dan voz a una variedad de puntos de vista.

Photo Pixabay

La rabí Alissa Wise, una de los colaboradores, señala en la última línea: “La verdad es que todo el que lucha por la justicia en Palestina debe lidiar con el antisemitismo, ya sea porque se les lanza una acusación falsa, o por la necesidad de estar atentos para garantizar que la crítica del estado judío no se convierta en una crítica generalizada del pueblo judío.

“On Anti-Semitism: solidarity and the struggle for justice”, presentado por Judith Butler, es publicado por Haymarket Books.

(Traducción de Lidia Pintos Medina)

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