Globo, Mundo, Reino Unido

La mentira universal: justificar lo injustificable (Part 2)

El pasado 9 de abril, cuando el representante permanente de Siria, Bashar Al Jaafari, comenzó a hablar sobre la situación de su país ante el Consejo de Seguridad de la ONU durante una reunión solicitada en forma urgente por EE.UU., Gran Bretaña y Francia, debió soportar el abandono de la sala de su par norteamericano.

 

Stella Calloni

 

Al Jaafari denunció que este encuentro a solicitud de los tres países, ‘intentaba proteger a los terroristas’ que asolaron su país bajo el control de la OTAN. Denunció que este escenario estaba siendo preparado por Washington desde hace tiempo.

Y por otra parte fue evidente que ante la derrota de los mercenarios, los jinetes del apocalipsis no podían conformarse ya que su objetivo es tomarse Siria para continuar con Líbano e Irán y muchos otros países en el mundo. Ayudados por los cada vez más desprestigiados ‘cascos blancos’ filmaron una película, como lo hizo en su momento Qatar en cuyo territorio se filmó y se mostró la supuesta toma de la Plaza Verde de Trípoli, Libia, mucho antes de que esto sucediera. Ahora lo hicieron usando niños y mujeres supuestamente afectados por armas químicas.

También como en Libia, especialistas en propaganda de guerra y fotógrafos advirtieron que así como en Qatar se filmó anticipadamente la supuesta toma de la plaza en Libia con actores contratados, la filmación de los cascos blancos era otra puesta en escena similar.

En el caso sirio, los cascos blancos fueron denunciados y especialmente porque las supuestas víctimas eran sólo niños y mujeres, y ningún hombre y otros detalles que llevaron a advertir sobre la falsificación informativa.

El embajador sirio además de sostener que su país no tiene armamentos químicos, advirtió que los representantes de esos tres países llamaban régimen a un gobierno elegido y sostenido por el pueblo, sin el cual el ejército sirio no hubiera podido resistir tanto tiempo (más de siete años) a la cruel invasión.

‘Digo a EE.UU., a Francia y al Reino Unido que hemos derrotado al Daesh (Isis o Estado Islámico) en 3 años, no en 30. Le digo a Arabia Saudita que derrotamos a su brazo terrorista (Jeish Al Islam) en Ghouta. Le digo a Qatar y a Turquía que hemos derrotado a sus organizaciones terroristas Failaq Arrahman y el Frente Al-Nusra en Ghouta Oriental’ dijo el embajador, además de condenar a Israel por los bombardeos contra su país, de los que nadie habla.

Una vez más la mentira universal se utiliza para justificar lo injustificable, como es un bombardeo con ‘bonitos misiles’ para destruir un centro científico, que nada tenía que ver con armas químicas, y otros lugares.

En los años 80 cuando sucedía la guerra terrorista de Estados Unidos contra Nicaragua, la Secretaría de Defensa norteamericana argumentaba que debían actuar porque habían detectado galpones con armas que los sandinistas mandaban a la guerrilla salvadoreña.

En los galpones marcados se almacenaban los alimentos donados por diversos países del mundo para distribuir en el pueblo nicaragüense, como se demostró fehacientemente.

Pero los miles de muertos bajo el fuego terrorista y los ataques brutales a aldeas del país centroamericano, producidos por los mercenarios de la ‘contra’ que la CIA estadounidense enviaba desde Honduras, regaban de tumbas el territorio de Nicaragua.

Lo que además se juega detrás de los ataques a Siria es el gran objetivo que significa Rusia, cuya presencia fue solicitada por el gobierno sirio. Algo muy distinto a la acción de los ‘aliados’, que se ocupaban en mantener armados y alimentados a los mercenarios y a sus grupos de tropas especiales que los dirigían.

Nunca se había visto un ejército de supuestas fuerzas rebeldes armado con misiles, armas de guerra de todo tipo y de alta tecnología, bombas, tanques.

Durante todos los ataques y bombardeos tanto estadounidenses como israelís, se trataba de destruir la infraestructura siria y apoderarse de las zonas petroleras, como se hizo en Libia desde el principio de la invasión en 2011.

Como ya no tiene salidas el capitalismo salvaje, arrastra a sus socios europeos, en realidad obedientes gobiernos que se comportan como establecimientos coloniales bajo el mandato de los amos.

Su objetivo es la depredación, la muerte y la dominación. El Gran Israel soñado o el Medio Oriente ampliado, bajo mandato israelí, necesita de territorios cuasi vacíos.

Por esa razón, si alguien quiere conmover los corazones fascistas del ‘civilizado’ occidente, señalando los crímenes cometidos y los millones de víctimas, deben saber que es un salto al vacío.

El plan de apoderase de la región ya estaba cerrado desde 2001, poco después de los ‘ataques terroristas’ nunca aclarados sobre las Torres Gemelas, como lo denunció el general r. Wesley Clark, quien estuvo al frente del Comando Supremo de la OTAN en la guerra de Kosovo y de los ataques contra Yugoslavia.

En 2007, en entrevista con Democracy Now, Clark sostuvo que el plan de Washington preveía invadir o controlar Iraq, Libia, Siria, Líbano, Somalia, Sudán e Irán.

Esto llevaría a que importantes académicos e investigadores anticiparan desde hace tiempo los siniestros e ilegales planes de la elite del terror para controlar y advertían sobre todas las ilegalidades a las que se podría recurrir para argumentar sus acciones, como los atentados de falsa bandera, hoy a la orden del día o falsas denuncias como lo están haciendo en Siria y como el caso del espía ruso en Londres, una pobre novela policial.

En las últimas décadas Estados Unidos y sus asociados han ampliado los planes y el número de países que engrosaron la lista de ataques previsibles. Aunque la aparición de la poderosa Federación Rusa y la China actual a lo que podríamos agregar las advertencias norcoreanas y otras, han desatado la paranoia.

Y más aún en el caso de un presidente como Trump, entrampado en sus propios límites, el poderoso lobby judío, las industrias militares, el grupo Bilderberg y su analfabetismo político, que lo hace más peligroso cada día. La solidaridad con el pueblo sirio es imprescindible como expresión de los pueblos determinados a no sucumbir bajo los ‘goebbles’ del nazismo y los ‘nerones’ como el que incendió a Roma, que ya han comenzado a incendiarse bajo sus propios fuegos. (PL)

(Fotos: Pixabay)

 

 

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