Multicultura, Perfiles

Marta Yazbek: “Dejé mi país por elección propia”

De apellido libanés, nació en San Pablo, Brasil, pero se embarcó hace años en una aventura que la llevó a residir en México, España e Inglaterra. 

 

  A Marta siempre le gustó Inglaterra, aunque el clima gris le desagrada y pensó que nunca podría vivir en un gris continuo. Sin embargo, algo hizo cambiar su creencia hace cinco años cuando se mudó a Bristol, lugar en el que aún vive con su hijo y siente como su hogar.

Es que cuando se divorció de su marido, luego de años de viajar juntos, muchos le preguntaron el por qué no retornaba a su tierra natal, para lo que Marta siempre tuvo una respuesta sencilla: “Me siento bien aquí. Creo que la vida es el entorno, la ciudad y, sobre todo, la actitud si abres el corazón para recibir las cosas y respetar las diferentes culturas. A partir de ahí, todo fluye en el camino correcto”.

Una antigua fábrica de tabaco es el centro de reunión y ocio de muchos de los bristoleños.

Desde aquí, la protagonista nos cuenta su historia de inmigración que comenzó hace más de 15 años, por lo que se describe con “sangre inmigrante”.

En su Brasil natal Marta conoció a su ex marido, un mexicano con quien se casó y organizó el gran viaje de su vida.

Primero vivieron en México por un año, pero luego cruzaron el Atlántico para mudarse a Europa.

En aquel entonces, quien era su marido recibió un llamado para trabajar en España, en el área de hostelería y Marta viajó con él para asentarse en tierras españolas. En ese momento, pensaron quedarse un año, aunque al final fueron 12 años y obtuvieron su nacionalidad española.

Según ella, fueron los años de la España dorada, cuando los españoles pedían un crédito para tener su primera vivienda, un automóvil grande y unas espléndidas vacaciones en lugares paradisíacos.

Aquella España en auge atrajo a miles de sudamericanos que  al igual que Marta, encontraron trabajo pero también situaciones de racismo.

Marta sostiene que en todos los lugares existen personas que a veces no entienden ni aceptan la migración, pero también hay gente maravillosa que empatiza y ayuda en estos procesos. Es gracias a estas personas que Marta tiene su segunda gran familia en España.

En ese país cuyo periodo de esplendor sufrió un significativo cambio, las empresas comenzaron a pagar la mitad de los salarios e incluso algunas dejaron sin sueldo a sus empleados. Para Marta y su pareja era difícil el sustento y, además, en aquellos momentos ya había nacido su hijo.

La nueva gran oportunidad que surgió fue en Bristol, donde su ex marido tuvo un nuevo trabajo y se mudaron estableciéndose indeterminadamente en tierras inglesas. El primer año ella se dedicó a su niño, la adaptación del pequeño en el colegio y a estudiar inglés por su cuenta.

Más tarde empezó a trabajar en un supermercado como cajera, aunque solo fue por un mes.

Tras ello se desempeñó en el área de hostelería, en un restaurante y en el catering para el hospital, además de dar clases de español y colaborar con su ex marido en un negocio de productos mexicanos que se presentaban en los mercados de Bedminster y Saint Nicholas.

Bristol ofrece una gran diversidad de culturas, no obstante, lo que Marta echa de menos es “el tiempo de mi país, la comida y a mi gente”. Sin embargo, declara: “Yo no dejé mi país porque no me diese mi oportunidad dorada. Lo dejé por elección propia”.

(Fotos: Pixabay)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*