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The Florida Project… Falsa redención

“The Florida Project”, dirigida por Sean Baker, es una historia sobre una familia homoparental, constituida por la madre, Halley (Bria Vinaite), y la hija Moonee (Brooklyn Prince).

 

Steve Latham

 

La película ha sido elogiada como una sensible y profunda representación de una familia al margen de la sociedad, en el proceso de rebasar ese margen.

Al depender de la limosna de la iglesia local pentecostal, Halley intenta una pequeña ingeniosidad empresarial al vender perfumes y cosméticos de imitación a turistas que visitan el Disneyland cercano.

Mientras tanto, Moonee y su madre se alojan en uno de los moteles que se construyó originalmente para los visitantes del Reino Mágico, pero que ahora es hogar de solicitantes de ayudas y de precariados urbanos.

Como sube el alquiler, las habilidades de negocios de Halley la impulsan a vender su propio cuerpo; una medida que el personaje, al principio de la película, promete que nunca tomaría.

La historia, sin embargo, se centra en Moonee y su chusma de amigos. Durante las largas vacaciones de verano del colegio, vagan alrededor de la variedad de hoteles en decadencia a lo largo de la zona.

Metiéndose en problemas, portándose mal y mendigando dinero a adultos, presentan una imagen aparentemente encantadora de pícaros rebeldes que disfrutan de la libertad en el tiempo sin supervisión.

Todos los análisis celebran esta gloriosa representación del regocijo de la infancia como una afirmación de alegría, posibilidad y de felicidad, incluso en medio de un desastre inminente.

Sin embargo, incluso cuando las autoridades llegan a arrestar a Halley y ponen a su hija bajo cuidado tutelar, se brinda esperanza cuando Moonee escapa con su mejor amiga, Jancey.

Pero, me quedé pensando que esta película fue trágica. Y la tragedia es que ni el director ni las críticas la ven. The Florida Project es una película superficial, con un análisis superficial.

En vez de la alegría subversiva que experimenta una niña malcriada, yo solo podía contemplar la tragedia desencadenante de una niña por la que nadie se preocupaba, sin amor y sin apoyo.

¿Dónde ha llegado la sociedad cuando no podemos ver el desastre bajo nuestras propias narices, pero intentamos desesperadamente encontrar algo positivo escondido dentro de lo negativo?

Sí, hay bondad en las amistades de los niños, pero va en contra del incesante contexto de miseria.

Cuando Jancey rescata a Moonee, la música cambia a acordes alegres, como si esto, finalmente, fuese el final feliz que todos estábamos esperando.

¿Pero a dónde la lleva? A Disneyland. El póster de la película nos exhorta a “buscar tu propio reino”. Pero cuando escapan, es el “Reino Mágico”.

La película se niega a profundizar en análisis tanto psicológicos o sociológicos, se queda satisfecha con una afirmación de lo más superficial de la felicidad infantil que ignora la calamidad de alrededor.

Recientemente analicé la película rusa Loveless, a la que comparé con The Florida Project. No había visto “Florida” aún, pero mis sentimientos son incluso más intensos ahora.

Mientras que Loveless no promete redención en absoluto, “Florida” contiene solo redención falsa, en este país de noticias falsas. Es engañosa, mientras que la desesperanza de Loveless es al menos honesta.

Sin ninguna nota de crítica, la única que transciende es una ilusoria que sucumbe a la mentira que ofrece la cultura occidental a sus masas empobrecidas: el sueño de Disney.

(Traducido por: Julio César Ruiz Jiménez, email: julio7rj@gmail.com) – Fotos: twitter.com/floridaproject

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