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Risas serias con Slavoj Žižek

¿Escuchó el chiste sobre Hegel y la negación? La pregunta, que es un chiste en sí misma, aparece en la portada de esta pequeña antología maliciosamente graciosa.

 

Slavoj Zizek, de Mariusz Kubik

Sean Sheehan

 

Puede que usted no se ría a carcajadas, pero – una delicia poco habitual – “Los chistes de Žižek” (Žižek’s jokes) son divertidos y serios al mismo tiempo.

Los chistes son, en su mayoría, anónimos, y parecen surgir de la misteriosa habilidad del lenguaje para generar de manera interminable nuevas formas, jugando con las antiguas. Solo los paranoicos insisten en pensar que debe existir un agente personal responsable de todos y cada uno de los chistes.

Por lo tanto, desde el punto de vista teológico, Žižek tiene razón al afirmar que Dios es el mejor bromista.

Tratándose de Žižek, hay, por supuesto, unos cuantos chistes relacionados con Hegel en esta colección. Ésta es una ingeniosa ilustración de la tríada hegeliana y la naturaleza del cambio en la “negación de la negación”. Un ardiente comunista, hablando en una reunión del Partido en Moscú, reprende a un hombre entre el público por no conocer a una persona concreta: “Si viniera a las reuniones del partido con más frecuencia y prestara más atención, sabría usted a quién me estoy refiriendo”.

El hombre replica preguntando si el orador sabe quién es Andreyev, a lo que este responde que no: “Si viniera con menos frecuencia a las reuniones del partido y prestara más atención a lo que sucede en su casa, sabría que Andreyev es el tipo que se acuesta con su mujer mientras usted está dando discursos aburridos”.

El momento final en la negación de la negación le da la vuelta a la proposición e invierte la lógica del argumento.

Lacan es también punto de referencia para chistes sobre la identidad y la forma en la que un sujeto se identifica con el nombre que fija su rol simbólico: el autor de todas esas famosas obras teatrales no es William Shakespeare sino otra persona con el mismo nombre.

Uno de los chistes vulgares más divertidos de esta colección – viene de “Less than nothing” (“Menos que nada”) – sirve de advertencia para cuidarse de los fariseos. Cuenta cómo los apóstoles de Cristo, intuyendo su arresto y ejecución y sabiendo que era virgen, quisieron que experimentara un poco de placer antes de morir.

Foto Pixabay

Estos planean que María Magdalena lo seduzca, pero, tras entrar en su tienda, ella echa a correr traumatizada. Se había desnudado ante él, pero Cristo, al ver su vagina, había dicho “¡Qué terrible herida!¡Debe ser curada!” y había colocado su mano en ella delicadamente.

La moraleja es que, a veces, uno disfruta de sus propias heridas. Por si acaso, Žižek extrae una analogía con las consecuencias de tratar de curar las heridas del colonialismo a base de volver a la realidad precolonial.

Si los nacionalistas indios, dice (pero podría tratarse de cualquier grupo nacionalista que se remonte a una mítica edad dorada), se hubieran encontrado a sí mismos en la realidad precolonial, habrían emitido el mismo grito aterrorizado que María Magdalena.

 “Žižek’s jokes”, de Slavoj Žižek, es publicado por The MIT Press.

 

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