Multicultura, Perfiles

Carlos Reyes: sintiéndose en casa en el RU

Siguiendo la historia familiar, se recibió de profesor pero decidió emigrar al Reino Unido para encontrar las oportunidades que su tierra natal le niega.

 

Sonia Gumiel

 

Profesor, músico y técnico en calefacción, Carlos nació en Málaga (España), donde vivió toda su vida hasta hace un año cuando se mudó a Bristol.

Cuenta su historia desde el cuarto piso del Bristol College, donde el ambiente se complementa con alumnos que van y vienen y que hacen sentir a Carlos en su lugar en el mundo: en un aula, rodeado del alumnado.

Aunque en sus venas lleva la música y la enseñanza, con 20 años realizó un grado medio en instalaciones eléctricas, antes de estudiar su bachillerato para licenciarse en magisterio.

La docencia en la vida de Carlos no solo es la línea profesional que más le satisface sino también la actividad de su padre y una trayectoria familiar que no dudó en seguir cuando era joven. Pero también es amante del blues, jazz y rock y lleva más de 20 años tocando.

Su anhelo es reunir sus dos pasiones, la música y la enseñanza, y poder dedicarse a ello en un futuro no muy lejano.

Sin embargo, su sueño había quedado truncado cuando, al finalizar su carrera en España y realizar un examen de oposición para optar a un puesto en la docencia, se dio cuenta que realmente trabajar en su anhelada profesión en su país no es viable.

“La economía española no funciona y con ello tampoco la educación”, apunta, y explica que no le gusta cómo está establecido el sistema educativo. “Claro – dice –  cambiar el sistema no interesa, un pueblo ignorante es un pueblo que se maneja bien”. En 2015, gracias a una amiga instalada en Londres, Carlos tuvo su primer intento en tierras inglesas. En aquella ocasión, Londres se le hizo muy grande y caro. A causa de ello, su estancia fue de solo 2 meses. Pero en 2017 decidió  retornar a Inglaterra, en este caso a Bristol.

Bristol se presenta como una ciudad que le ofrece aquello que busca: una ciudad del tamaño de su Málaga natal, distancias y desplazamientos cortos que no le limitan su vida y la posibilidad de trabajar.

Sus primeros pasos laborales fueron en un hotel como ayudante en el parqueadero, aunque en esta posición solo estuvo dos meses ya que cuando se abrió un puesto en mantenimiento, empezó en esta actividad.

Carlos declara que en Bristol se siente valorado, algo que no ocurre en su país, a pesar de toda su formación académica. En estos momentos se siente en su hogar, realmente no tiene grandes apegos, aunque echa de menos el clima y la comida de su queridísima Málaga y a su gente.

Él no ha sentido el impacto del Brexit. Según Carlos, “el imperio británico es inteligente y no cerrará la puerta a los europeos que realizan muchos de sus trabajos”. De igual manera, tiene la certeza que se podrá optar a puestos de calidad y competitivos en esta tierra.

Su asignatura pendiente es el idioma inglés, pues sabe que es la llave en este país, sobre todo si quiere conseguir trabajo como profesor. Después, tal vez un día, regrese a España con su experiencia laboral adquirida en tierras inglesas.

(Fotos: Pixabay)

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