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Cuando la orquesta del mundo parte

Desconcertantes evocaciones de vidas complicadas e inquietantes pensamientos constituyen “Flights”, ahora traducido a un lúcido inglés siete años después su primera edición en polaco.

 

Olga Tokarczuk. Foto de Jacek Kołodziejski

Sean Sheehan

 

Flights” (Vuelos), está escrito por Olga Tokarczuk, una premiada novelista e intelectual muy conocida en Polonia, su país natal, a diferencia de Europa occidental donde apenas la conocemos.

Mas tarde este año, otros dos libros suyos – “The books of Jacob” y “Drive your plough” – ayudarán a cambiar esta situación.

El libro empieza con un narrador triste, para quien “la orquesta del mundo ha partido” y quien estudia psicología en la universidad. Al narrador no le debilita la melancolía, al contrario, encuentra otra metáfora para la existencia del hombre: “Somos ciudades cuya arquitectura se reduce a paredes, murallas, fortalezas: estados búnker”.

Tokarczuk explora las consecuencias de vivir en un estado búnker y lo que puede pasar cuando las “paredes” y “murallas” tiemblan hasta el punto de colapsarse.

Se convierte en un libro sobre el viaje, migraciones del alma y los estados entre estas en los que el viajero entra, una condición de la mente que te roba tu identidad habitual. De ahí, el título del libro toma su exquisita relevancia.

El texto describe los viajes del cuerpo y de la mente; trata sobre la no pertenencia, de formas, señales y coincidencias que aportan pistas al misterio que es la vida y la muerte. Todo permanece en el nivel de las pistas; no da una respuesta definitiva.

Flights” no es una novela convencional. Se compone de partes narrativas que se leen como historias cortas que, en ocasiones, se mezclan, y de fragmentos que se reflejan en el cuerpo; cuestiones de vida y de muerte.

Algunas partes son simples párrafos, otras abarcan varias páginas. Tokarczuk describe su libro como una “novela de constelación”; los lectores necesitan un acercamiento lateral, sintiendo las conexiones y dejándose llevar por las metáforas.

La línea entre la ficción y la realidad es borrosa, como en la historia sobre la muerte de Chopin en París y cómo le arrancaron el corazón de su cuerpo para ser enterrado por separado en Varsovia. Parece muy morboso para ser verdad, pero está basado en hechos reales.

Foto Pixabay

Aunque Tokarczuk no hace referencia a ello, algo muy similar le ocurrió al explorador victoriano David Livingstone tras su muerte (sus amigos cogieron su corazón y lo enterraron en África; el resto del cuerpo fue enviado a su casa en Londres).

Parece una violación: según las observaciones del narrador, incluso un cadáver es una «forma de todo intensivo… La forma está viva a su manera”.

Otro personaje del libro es de los que piensa que la razón no es lógica sino intuitiva – esto podría observarse como un lema que se deja ver a lo largo de la lectura. Ofrece un punto de comodidad si, a través de la intuición, “notamos inmediatamente la necesidad determinante de la existencia de todas las cosas. Todo lo que es necesario no puede ser de otra manera.”

“Flights”, de Olga Tokarczuk, publicado por Fitzcarraldo Editions.

(Traducido por Mariàngels Marcet)

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