Globo, Reino Unido

Detención ‘rutinaria’ de inmigrantes en el R.U

Solo en 2017 ingresaron en los centros de detención 27.331 personas. Sin fecha de liberación, y con la incertidumbre de ser deportadas en cualquier momento, 2.138 seguían detenidas a finales de diciembre del año pasado.

 

Antonia Bright. Photo Movement for Justice. Facebook

Virginia Moreno Molina

 

Estos datos, extraídos de la página de estadísticas nacionales del Gobierno, también muestran que 2.321 personas fueron deportadas de manera forzosa, incluidas aquellas que no provenían directamente de detención.

Porque no importa si el inmigrante ha estado viviendo aquí toda su vida, si escapa de un país en guerra donde lo ha perdido todo, si es LGTBI y han intentado asesinarle en su país de origen, o si ha sido víctima de tortura.

En cualquier momento pueden recibir una carta notificándole su inminente detención o deportación.

“El objetivo es lograr deportaciones y eso significa mandar personas a países en contra de su voluntad”, explica Antonia Bright.

Ella trabaja con la organización Movement for Justice donde, desde hace años, se lucha para cerrar los centros de detención.

Se centran especialmente en Yarl´s Wood, uno de los 9 centros de detención existentes en el Reino Unido, donde mujeres y familias están encerradas a la espera de resolver sus casos.

Sin embargo, las condiciones de precariedad y abuso se extienden a todos ellos, de los cuales 7 están administrados por multinacionales como Mitie, G4S, Serco y GEO. Empresas privadas con contratos millonarios que solo se preocupan en llenar las camas y sacar beneficio de ello.

Fotos Pixabay

Así, Antonia explica que “es un sistema de gobierno que busca activamente personas que puedan ser elegibles para deportarlas”. Y esto tiene un claro objetivo por su parte: “Conseguir las estadísticas que quieren lograr”, explica.

Además, enfatiza en la idea de que “se trata de un sistema débil, insostenible e impopular en la práctica, se basa en el aislamiento y mucho secretismo”.

Causas de detención

En toda historia hay dos versiones, y a la hora de encerrar a una persona, prevalece la versión institucional por encima del individuo.

Antonia explica que separa esas razones en dos: aquellas que la Home Office dice y las reales. “Las razones de la Home Office serían que el traslado inmediato es inminente o que la gente es peligrosa para el público, es lo que repiten una y otra vez”, afirma.

Sin embargo, luego están las razones individuales. Antonia cuenta cómo algunas personas terminan su estancia en la cárcel y son trasladadas a los centros de detención. “Significa prolongar su sentencia más allá de lo que se les dio”, dice. Como resultado, algunas de estas personas pasan más tiempo en los centros de detención que en la cárcel.

Otras son detenidas porque hay un vuelo chárter próximo y son de ese país en concreto. “Son arrestadas para llenar los asientos y aviones”, dice Antonia.

Además, apunta que los “nigerianos y paquistaníes” son de las poblaciones más abundantes en detención.

Mabel Gawanas

“A veces puede ser arbitrario, o han ido al Immigration Reporting Center y les dicen que le han negado la estancia y les llevan al centro de detención”.

Pueden pasar semanas, meses o incluso años -como el caso de Mabel Gawanas– recluídos en estos lugares, muchos con traumas por tortura y otros con problemas mentales debido al estrés y la incertidumbre.

De hecho, en el último informe de Amnistía Internacional se indica que, como consecuencia de la detención, se producen problemas mentales y daños físicos, como intentos de suicidio.

Cuestión de credibilidad

“¿Has sido víctima de tortura?”, es la pregunta rutinaria de la Home Office, convirtiéndose la respuesta afirmativa en una doble estigmatización a la hora de defender tu caso ante ellos.

Porque “la posición predeterminada es atacar la credibilidad de cualquier inmigrante”, explica Antonia, y añade que “cuando dices que has sido víctima de tráfico o alguna de estas cosas, primero la carga de explicarlo y encontrar las palabras adecuadas está en ti”.

Aun así, muchas personas sienten que, al haber sobrevivido a ello, esto no se considera tortura, o piensan que otros están en una situación peor. Pero en el momento en el que se dan cuenta que su historia sí cuenta, “la Home Office dirá `bueno, no lo has dicho antes´, entonces afirmarán que mientes”, explica Antonia.

Fotos Pixabay

Una pelea constante

Por ello, desde Movement for Justice se hace énfasis en la importancia de aprender a luchar porque “estás en una pelea con un sistema que es racista”, dice Antonia.

Por otra parte, cuenta que en estos centros la gente se mezcla de manera diferente al exterior. “Nosotros estamos en diferentes grupos por tema de supervivencia, pero en detención, la supervivencia depende de mezclarse con gente sin importar idioma, religión, o sexualidad”.

Se trata de la necesidad de buscar lo que tienen en común para defender sus casos. Porque nunca se sabe cuándo te pueden dar el billete de avión que signifique la deportación. En cierta manera, consiste en aprender los mecanismos de la Home Office. “Cuando ves tantas decisiones, puedes ver cómo cortan y pegan una resolución con otra, cómo mezclan los países, escriben que te van a deportar a un país que ni siquiera es el tuyo, porque lo hacen todo rápido, es burocracia”, explica Antonia.

Resistencia

Pero la movilización y acción colectiva son dos de las principales herramientas de lucha. “Es la naturaleza de esa pelea que haces y la gente que te rodea lo que marca el camino de las detenidas para defender su caso”.

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Y eso es lo que en los centros de detención ha estado ocurriendo en los últimos años, acciones por parte de los detenidos y detenidas para dejar de ser invisibles.

Hace tan solo dos meses las miradas se centraban en Yarl´s Wood. Más de 100 mujeres comenzaban una huelga de hambre en protesta por las condiciones “inhumanas” que estaban sufriendo.

Poco después recibían una carta amenazante de la Home Office advirtiendo que el hecho de que estuviesen sin consumir comida “no llevará a que se suspenda o retrase el progreso de su caso de inmigración o asilo; de hecho, puede llevar a que se acelere su caso y que se adelante su expulsión del Reino Unido”.

En cambio, “mucha gente fue liberada por la huelga de hambre, y otras personas no pudieron ser deportadas por ello”, sentencia, y añade que “si no hubiesen estado peleando, se habrían ido en ese avión”.

“La deportación es lo que sucede cuando no se protesta, no te recompensan porque seas educado y no protestes”, explica.

Y aunque no hay garantía de que vayas a ganar, las posibilidades aumentan cuando la multitud se une a la lucha.

Como resultado de esta movilización, el tema de los centros de detención volvió a discutirse en el Parlamento y la Home Office quedó en evidencia intentando “negar” lo que estaba ocurriendo.

Brexit e inmigración

“Toda la basura detrás de eso es sobre inmigración, está dirigido a las personas que cruzan el Mediterráneo”, comenta Antonia.

Miles de personas arriesgan su vida para llegar a Europa y “a no ser que abras las fronteras y les dejes pasar, vas a tener que entrar en un nivel de brutalidad porque ves a la gente ahogarse”. Por ello, a Antonia no le sorprende el alzamiento de la derecha.

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Pero también culpa al partido laborista de este fracaso en “exigir la defensa y extender la libre circulación de personas, incluso simplemente defender la libre circulación actual, la cual ni siquiera es completamente libre”, afirma, y añade que “al no hacer de esto una exigencia en su propio manifiesto, abandonan el propio concepto”.

“Así que el trato es: defender el laborismo, defender a Corbyn y callarse sobre los asuntos de inmigración para que no perdamos algunos votos de la gente antiinmigrante, o cualquiera que sea la lógica”, explica.

Aparte, Antonia resalta la mayoría de organizaciones creen que el cambio solo se puede lograr a través del Parlamento. Pero “dado que el Parlamento aceptó por completo que tienen que ser duros con la inmigración, lo único que se les ha pedido es un comportamiento un poco más agradable para algunos refugiados o grupos en particular”, dice.

“Cualquier cambio positivo en la ley que llegue a través del parlamento se produciría debido a la lucha y las demandas fuera del Parlamento”.

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Enfrentar tus miedos

Antonia cuenta la historia de una de tantas detenidas que, tras haber sido liberada, utilizó su testimonio para alentar a sus compañeras a luchar, lanzando el mensaje de “tienes que enfrentar tus miedos, eso es lo que aprendí”.

“Puedes sacarle provecho a la situación como hizo ella, y a pesar de que los centros de detención te cambian la vida, no tiene que ser una experiencia totalmente negativa”, cuenta.

“No se trata de elegir bandos o qué inmigrantes te gustan”, afirma. “Precisamente, estamos amenazados porque se ha vendido la idea de que los inmigrantes son los enemigos”.

Y finaliza diciendo que “debemos apoyar a los inmigrantes, abrir las fronteras, cerrar los centros de detención, cambiar las leyes antiinmigrantes y dar a la gente el derecho a estudiar y trabajar”.

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