En Foco, Ojo de la Aguja, Opinión

Los componentes del “éxito” de las minorías en una democracia secular

Quiero argumentar que hay un componente clave en el “éxito” de las minorías, ya sea material o en términos de reconocimiento: una buena comunicación.

 

Nigel Pocock

 

La actitud de la sociedad en su mayoría es un factor extremadamente determinante en el éxito a nivel social de cualquier persona en un grupo minoritario.

La discriminación positiva o acción positiva hace la gran diferencia en los grupos étnicos, las personas con discapacidad mental,  las minorías religiosas y las personas de la tercera edad.

Existen ciertas observaciones psicológicas simples que considerar ya que son útiles en este sentido, por que proporcionan tanto esperanza como realismo y pueden ayudar a la política social. La primera es la llamada técnica del “pie en la puerta”; si se confiere un favor pequeño luego se puede pedir  uno mucho más grande y en la mayoría de los casos será concedido.

La segunda es la manera en que las acciones influyen en las  actitudes y viceversa; los laicos tienden a suponer que la actitud precede a la acción, sin embargo, los psicólogos han demostrado que el caso contrario se da con la misma frecuencia, por consiguiente, hacer un favor afectará positivamente las actitudes.

De ese modo las reformas legales que alientan las acciones positivas (siempre y cuando estas leyes no sean coercitivas, en cuyo caso generan resistencia) pueden cambiar las actitudes, como lo han demostrado las leyes de desegregación.

Estas observaciones psicológicas proporcionan  esperanza porque sugieren que el cambio es posible y  realismo ya que los cambios no se dan de la noche a la mañana, sino de a poco, por medio de una estrategia cuidadosamente planeada y asequible.

Esto implica un proceso de educación de las mayorías pero también de las minorías; es necesario que ambas se entiendan mutuamente y conviertan la susceptibilidad en confianza.

En ocasiones  implica que las mayorías siempre son culpables de los errores cometidos. Esto en sí mismo es una forma de prejuicio; para terminar con los prejuicios en ambas partes tiene que haber un término medio –  el lenguaje de la cultura mayoritaria.

Es absurdo  e imposible pensar que alguien pueda aprender las más de 130 lenguas  habladas en Londres, ya que la lengua es parte inseparable de la cultura y de la experiencia histórica; si se quieren evitar malentendidos es esencial  comprender  de donde las mayorías derivan sus significados, del mismo modo, las mayorías deben poseer algún entendimiento de las minorías en sus localidades.

Los problemas más grandes tienden a girar en torno a los grupos en cuales existe  una fuerte influencia teocrática, y para los que un texto sagrado lleva las palabras de Dios.

En este tipo de comunidades, la información exterior es puesta bajo la autoridad supra-cultural (por encima de la cultura) del texto sagrado, y no se permite cambiarlo.

Los pensadores de mentalidad cerrada, no son buenos resolviendo problemas cuando se enfrentan a una nueva situación que esta fuera de su comprensión, incluso si afirman que su autoridad supra-cultural tiene una respuesta preparada; para los psicólogos este comportamiento es un caso típico de “mentalidad cerrada”, en este caso todas las respuestas son “reflejos interpretativos”.

Los psicólogos tienden a ver a estos pensadores -para los cuales todo es o blanco o negro- como inmaduros, (que tienen poco sentido de sus capacidades y las de otros) y han sugerido diferentes estrategias para que  puedan  alcanzar una mayor madurez y un funcionamiento social más efectivo (eficacia). Estos métodos  implican sugerir modificaciones a la forma en la que funciona una teología, por ejemplo: alguien que este sobre-comprometido con la doctrina de la predestinación y esto lo haya llevado a ser  totalmente fatalista, en el sentido  en que no puede tomar ninguna decisión (‘decidofobia’), o a la inversa, el terapeuta también podría alentar el amor de Dios  a una persona a través de la doctrina de la predestinación, lo que ayudará al individuo  a sentirse valorado, si su autoestima es baja.

 

Fotos: Pixabay  – (Traducido por Pablo Bisbal –  Email: kuky02@hotmail.com)

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