Globo, Reino Unido

Zona peligrosa: extremismo ultranacionalista islámico y británico­

Por miedo a parecer racista, la policía se niega a admitir la existencia de zonas prohibidas para no-musulmanes permitiendo que la población no sea consciente de la gravedad de la radicalización pro-Sharia y anti musulmana en Reino Unido.

 

Yi ZOU

 

Después del ataque de London Bridge, un usuario de internet escribió en Twitter: “En Francia y en Inglaterra hay barrios conocidos como ´zonas peligrosas´. Incluso la policía teme entrar”. Esto produjo muchas bromas por parte de la población británica, con comentarios como “cualquier calle principal cuando los captadores de organizaciones benéficas están al acecho”, “mi baño mientras me estoy bañando” o “¿quieres ver las fotos de mis vacaciones?” seguidos del hashtag #BritishNoGoAreas que se hicieron virales.

Insistiendo en la visión creada en internet, The Independent comentó “la cosa es que, nadie viviendo realmente en Reino Unido parece saber dónde están esas “zonas peligrosas”. Según The Huffington Post, “estamos seguros de que no hay ´zonas peligrosas´ en Londres”. Jack Griffith, portavoz del Press Bureau of Metropolitan Police Service, opina lo mismo, y dijo a The Prisma: “Puedo decirles que no existen tales ´zonas peligrosas´ en Londres”.

Parece que la opinión pública está lanzando un mensaje de que como ser islamofóbico es políticamente incorrecto, las áreas islámicas radicalizadas no deberían existir en la realidad. Tratando de evitar compartir la opinión de la extrema derecha (como la del senador australiano, Pauline Hanson, por ejemplo), no quieren ver lo que realmente está sucediendo.

Un oficial de la Policía Metropolitana de Londres dijo al LBC “Hubo un tiempo en el que no se recomendaba llevar el uniforme para ir y volver del trabajo… hay zonas a las que no irías con tu compañero por miedo a que te tiren cosas cuando conduces por ciertas urbanizaciones”.

De la misma manera, el diario The Daily Express publicó las palabras de varios policías mostrando su miedo y preocupación al entrar en algunas partes Reino Unido donde la ley Sharia se practica de forma generalizada. Por ejemplo, a la zona Este de Londres, algunos extremistas islámicos acosan a mujeres y homosexuales predicando la ley Sharia y con insultos vulgares (véase CNN).

Recientemente, Raheem Kassam, un activista político y editor jefe de Breitbart News London (un medio de extrema derecha), publicó el libro No Go Zones: How Sharia Law Is Coming to a Neighborhood Near You (zonas peligrosas: Cómo la ley sharía se acerca a un barrio cerca de ti). Listó un gran número de lugares radicalizados por todo el mundo, incluyendo algunos en Reino Unido.

En una entrevista con Gad Saad, científico líbano-canadiense que estudia la psicología evolucionista, Kassam compartió su experiencia personal en Tower Hamlet donde vio algunos grafitis que decían que los Talibanes estaban y que abandonaran la zona si no votan al partido laborista.

Según Fox News, una vez ya comentó que la demanda del gobierno de trabajadores migrantes baratos, las compañías que patrocinan los grupo de izquierdas que niegan la existencia de “zonas peligrosas” y la falta de interés a la hora de invertir en el futuro del país como resultado de no tener hijos son todas las razones que están permitiendo que esas zonas se desarrollen.

Refiriéndose al asunto de las “zonas peligrosas”, afirmó que la mayoría de los medios y los periodistas, sin ser conscientes de la radicalización, podrían incluso no darse cuenta de la radicalización, en cambio prefieren pesar “…Estas cosas no pueden estar pasando en realidad. Es imposible que estos lugares existan. Es la fantasía de los islamofóbicos de derechas que buscan señalar y abusar de las comunidades musulmanas por pura intolerancia. Nada de eso es cierto.” A pesar de la postura política, Kassam puede tener razón en que existen estas zonas, un tema del que muchos tienen miedo de hablar.

Evitar la cuestión de las ´zonas peligrosas´ no es solo ignorar la existencia de extremistas islámicos, sino también la de los las patrullas extremistas cristianas como, por ejemplo, la organización militante extremadamente nacionalista Britain First, la cual ha provocado muchos delitos de odio (véase a continuación).

Vice News cubrió un intenso conflicto entre este grupo y la patrulla de la Sharia en la zona Este de Londres. Representa en esencia la tensión actual entre la fuerza de la islamofobia y los radicales musulmanes en Reino Unido.

Mientras Anjem Choudary, el predicador islamista del odio más importante de Reino Unido como se refiere a él The Telegraph, inspira a cientos de yihadistas y ha sido relacionado con por lo menos 15 de los principales ataques terroristas según el Te Daily Mail, Paul Golding, el líder de Britain First, está promoviendo el racismo islamófobico. Al difundir discursos ofensivos y anti musulmanes, al acosar a mujeres que llevan hijab o amenazar con cometer asesinatos.

Jonathan Vernon-Smith, un presentador de la radio de la BBC, condujo una entrevista con Jayda Fransen, la líder en activo del grupo y compañera de Golding, en la que se oponía totalmente a su opinión y la acusaba de ser racista.

De hecho, este es un grupo de extrema derecha, islamofóbico y racista, pero parece que, por su propio bien, los medios están en contra de ellos puramente con tal de condenar su ideología retorcida y xenófoba. Como Kassam afirmó es su nuevo libro “ninguno de nosotros debería creer ciegamente la premisa de la islamofobia porque el término proviene de lo que es básicamente una ley contra la blasfemia”. Su ideología puede estar repleta de odio, pero sus ideas no son siempre erróneas. El llamamiento para detener la islamofobia no debería basarse en ignorar el radicalismo. Como el The Huffington Post comentó una vez: “Ser crítico con el Islamismo no es racismo”.

(Traducido por Mariàngels Marcet)

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