Diálogos Críticos, En Foco, Opinión

Las identidades en el mundo actual

Que las identidades no sean instancias fjas o esencias inmutables, al parecer no merecería mayor discusión.

 

   Claudio Chipana*


En tiempos de la revolución de las comunicaciones, del acortamiento de las distancias y  la simultaneidad del contacto humano de cada rincón del planeta, todo ello nos hace pensar que hablar de la fuerza de la identidad se ha debilitado, al punto que carecería de  sentido sostener la necesidad de defender la identidad.

El caso del migrante es el más patente, ya que al migrar cambia y muda de identidad, adopta otras costumbres, otra lengua, otra ciudadanía y hasta otra patria, con lo que la  identidad “esencial” habría perdido sustento en la presente “aldea global”.

Por cierto, los cambios que trae la migración son múltiples y afectan a toda la sociedad.  Surge una cultura de frontera, que algunos han llamado del “tercer espacio”. Es la  identidad “performativa” para algunos.

El actor latino Gregorio Gómez Peña  dice “estoy lleno de contradicciones”.

Sin embargo, frente a estas tesis, sobre todo las más relativistas, aquellas que ven las identidades como demasiado “esencialistas”, muy en boga en los momentos triunfalistas de la “globalización” en los 90’s,  hubo la reacción de lo que se llamó el poder de la identidad (Manuel Castells).

Las transnacionales encontraban resistencia de las culturas locales que defendían su identidad, sus recursos y sus tierras.

En el caso del migrante, que está igualmente expuesto al poder del gran capital, a los vaivenes de las crisis y de la recesión, ve  que no le queda otra opción que luchar por su reconocimiento social como minoría.

El migrante vive una experiencia distinta de las culturas locales,  pues  vive una sociedad que le es ajena, vive la ambivalencia del ser y del no-ser porque se ha desplazado y porque debe reconstruir su existencia.

El capitalismo tardío, sumido en una crisis profunda, es la causa el mayor desarraigo al individuo.

Las migraciones, sobre todo las del siglo XX, son producidas por la necesidad de mano de obra según las leyes del capital, sobre todo del gran capital. Otros hechos que las explican son las guerras y los conflictos internos.

Entonces, las migraciones  no son únicamente un resultado de las nuevas tecnologías y las comunicaciones. Hay procesos estructurales dependientes de la división internacional del trabajo,  y sobre todo de las asimetrías existentes entre el norte rico y el sur pobre.

En el caso de la migración latina, luego de la primera oleada latina de los 70s  por razones sobre todo políticas, la segunda gran oleada migratoria se debió más a razones económicas, a las políticas impuestas por los organismos financieros internacionales como el FMI y el BM.

Hasta aquí podríamos concluir en que hay algo en común entre las identidades locales y el caso de los migrantes como fuerza social en la sociedad contemporánea, al enfrentarse ambas a las mismas fuerzas hegemónicas locales y globales.

*Filósofo peruano residente en Londres.

(Fotos: Pixabay)

 

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