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Aquellos niños que padecen todas las violencias

Un sector de Colombia está enfermo de violencia cultural y lo expresa, por ejemplo contra los menores: abuso sexual, tortura, secuestro, esclavitud sexual, asesinato… la lista de horrores es larga.

 

Tania Peña

 

Cuando la escritora colombiana Laura Restrepo conoció el escalofriante crimen de Yuliana Samboní se preguntó qué límites se habrían roto para llegar a algo así.

Tras mucho pensar nació su novela “Los Divinos”, basada en la horrible historia de la niña indígena de siete años de edad que el 4 de diciembre de 2016 fue secuestrada en un barrio de Bogotá y luego violada y asesinada por un acaudalado arquitecto de 38 años. Consultada sobre su obra en la reciente Feria Internacional del Libro de Bogotá, Restrepo reflexionó sobre la enorme brecha que hay en Colombia entre ricos y pobres, génesis de la violencia en su expresión más descarnada.

Hace apenas dos semanas impactó en Colombia el caso de otra niña, esta vez de tres años de edad, que fue quemada con ácido y violada en una guardería ilegal de la capital.

La niña, hija de una prostituta, fue intervenida de urgencia y tras pasar varios días en cuidados intensivos logró sobrevivir.

La directora del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), Karen Abudinen explicó que en los últimos 10 días el Instituto había atendido cinco mil 600 denuncias de abusos contra menores.

Dio ejemplos: el caso de un bebé con tres días de nacido dejado en un matorral en el departamento de Risaralda y otro caso de una madre en el departamento de Tolima que lanzó su hija de siete años a un río y luego se suicidó.

Similar alarma lanzó el Instituto de Medicina Legal en diciembre del año pasado, cuando dio a conocer que de los 22 mil casos de abuso sexual presentados en Colombia en 2017, el 80% fue contra menores de edad. Por los hechos, hasta en ese momento habían sido capturados 19 violadores de niños en la ciudad de Barranquilla, capital del departamento del Atlántico. Fueron acusados de acceso carnal violento y acto sexual abusivo con menores de 14 años de edad.

Según las autoridades locales muchos de los autores de abuso sexual contra menores en Colombia son familiares cercanos a las víctimas (padrastros, padres, abuelos, tíos y hermanos). Un pequeño muy pequeño porcentaje (cerca del 5%) son extraños.

A esa aberrante expresión de violencia contra la niñez, se suman también los casos de secuestro de menores para ser explotados sexualmente.

En octubre de 2017 se conoció de la desarticulación de una red de explotación sexual de niños y adolescentes que operaba en el centro del país.

Según el general Julio César González, director de Protección y Servicios Especiales de la Policía Nacional, fueron capturadas 13 personas que contactaban a sus víctimas a través de las redes sociales y las seducían con todo tipo de engaños para luego empujarlas a la prostitución.

Se trataba, sobre todo, de niñas por debajo de los 14 años de edad residentes en Bogotá y en los departamentos de Cundinamarca y Tolima, sometidas a todo tipo de vejámenes, incluida la adicción a las drogas.

Las niñas eran obligadas a ejercer la prostitución en bares y centros nocturnos, precisó Mario Gómez, asesor del Despacho del Fiscal General de la Nación.

A juicio de Claudia Quintero, directora de una agrupación dedicada al enfrentamiento de la trata de personas, en Colombia se ha producido una naturalización de la explotación sexual de los menores, debido a que familias que viven en la pobreza empujan a sus hijos a la prostitución.

Estima el abogado y filósofo de la Universidad de los Andes, Alejandro Moya, que Colombia está enferma de violencia cultural.

Ilustró cómo una estudiante de séptimo grado de un colegio de Medellín fue apuñalada en días recientes con unas tijeras por una de sus compañeras, quien era tan solo un año mayor.

“La violencia cultural es el producto combinado de una alta exposición a serios grados de violencia, por un lado, y del bombardeo de mensajes que justifican, promueven y glorifican la agresión. Es, en otras palabras, el resultado de ver y de acostumbrarse a la violencia”, expresó.

En días pasados el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) dio a conocer al respecto los resultados de una consulta con casi 18 mil niños colombianos de todos los departamentos del país y con edades entre los cuatro y 17 años.

El estudio reveló que seis de cada 10 niños en Colombia consideran que no son importantes para el gobierno y nueve de cada 10 afirmaron que los parques no son lugares seguros. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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