Globo, Mundo, Reino Unido

Discriminación y violencia contra mujeres en el gobierno

Conforme las féminas acceden a la esfera política, se enfrentan a una violencia de género específica, ya sea en forma de acoso, intimidación, agresión sexual o de otra índole.

 

Lourdes Pérez Navarro

 

Un estudio de la UIP realizado en 2016 a partir de la experiencia de 55 parlamentarias procedentes de 39 países, reveló que más del 81,8% de las encuestadas indicaron haber sufrido alguna forma de violencia psicológica.

En total, el 44,4% de las entrevistadas afirmaron haber recibido amenazas de violación, violencia física, secuestro o muerte.

Funcionarios de la UIP coincidieron en que los parlamentos deben garanderechos humanos y las libertades y, a su vez, prohibir todo tipo de acoso, discurso de odio, intimidación y violencia contra las féminas en el ámbito de la política.
Alertaron que este es un equilibrio que se mantiene frágil y a veces provoca descontento. Más allá de la violencia que afrontan las mujeres en la política, el espacio democrático se está reduciendo preocupantemente en muchas partes del mundo, apuntaron.

Asimismo, denunciaron la violencia ejercida contra la oposición, las minorías, representantes indígenas y otros grupos humanos.
En situaciones de conflicto, y posteriores a este, la violencia contra la mujer se agrava aún más y repercute enormemente en su participación en la política, mencionaron.

Las autoridades aseveraron que la falta de civismo en el parlamento y a veces la violencia física, acaparan titulares de medios de comunicación con demasiada frecuencia.

Tales denuncias y revelaciones fueron hechas en la XII Cumbre de Presidentas de Parlamentos realizada hace unas semanas en  el departamento boliviano de Cochabamba, bajo el lema “Trabajando para que tu voz cuente”.

El encuentro internacional fue impulsado para realizar un diagnóstico en relación con la representación de las mujeres en la política a nivel global.

Al respecto, la presidenta de la Cámara de Diputados de Bolivia, Gabriela Montaño, destacó la baja representación de las mujeres en el mundo en esas instancias, pues de más de 40 mil parlamentarios existentes el 80% son varones. Resaltó que solo en tres países existe paridad de género en sus Parlamentos: Ruanda, donde son mujeres el 61,3% de los diputados, Bolivia 58,3% y Cuba 53,2%.

La presidenta de la UIP, Gabriela Cuevas,  recordó que la UIP, fundada en 1889, es la organización internacional de los órganos legislativos de los Estados soberanos y constituye punto focal para el diálogo de esas instancias a nivel mundial. Actualmente, está conformada por 178 parlamentos, de los cuales alrededor de 50 están liderados por mujeres.

“Sin embargo – alertó Cuevas -, en el periodo 2016-2017 el crecimiento de parlamentarias fue de 0,1%. A ese paso -dijo- tardaríamos 250 años para alcanzar la paridad en esa instancia.

Ambas autoridades exhortaron a los gobiernos a generar leyes que promuevan cambios en ese sentido, y destacaron que solo en ocho países existen normativas que apuntan a la paridad.

Lo cierto es que aun cuando la capacidad directiva, organizativa y de liderazgo de las mujeres está más que probada a lo largo de la historia de la humanidad, en muchas sociedades les es difícil acceder a puestos políticos y, cuando lo logran, muchas son víctimas de violencia. Vivencias y experiencias sobre el tema fueron expuestas por mujeres de diversas geografías.

Entre las voces que conmovieron estuvo la colombiana Piedad Córdoba, quien fue presionada a abandonar temporalmente la política ante la embestida de sus detractores y la falta de garantías para que continúe ejerciendo su cargo en su país.

También sobresalió la intervención de la argentina Marissa Herrera, quien arremetió contra los hábitos discriminadores inmersos no sólo en la política, sino en cada engranaje de la sociedad.

Herrera hizo críticas a las conductas y al lenguaje peyorativo que minimizan a la mujer, a sus funciones y a su relación con el sexo masculino.
El encuentro de parlamentarias concluyó con la Declaración de Cochabamba, que, entre otras cosas, busca “el equilibrio proporcional que garantice a las mujeres su pleno y seguro desempeño en el ámbito político ‘comprometiendo a los parlamentos del mundo a trabajar por la democracia paritaria y a elaborar guías internacionales para eliminar la violencia política hacia las mujeres”. (PL)

(Fotos: Pixabay)

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