Diálogos Críticos, En Foco, Opinión

El humanismo y la crisis del capitalismo

El capitalismo no puede progresar sin destruir las relaciones humanas. Esta destrucción se hace más evidente durante las crisis que son estructurales al capitalismo como sistema.


Claudio Chipana


Es en periodos de crisis que la irracionalidad del sistema – reflejada en la enajenación y en la deshumanización – estalla hasta afectar cada fibra de la sociedad, cada aspecto de ella, desde la producción y el consumo hasta la cultura y la vida cotidiana.

Para salir de la crisis el capitalismo los gobiernos  proponen como solución la salvación del capital con “bailouts” (rescates) para los grandes bancos, causantes del colapso financiero que hoy se vive y que es  producto de la especulación y la desregulación, a costa de los trabajadores y del conjunto de la sociedad.

El capitalismo no es sólo un sistema económico, es también un sistema de valores, y expresa una determinada ética. El capitalismo  hace mucho que dejó de representar la “ética del trabajo” del puritanismo, aquella  que Max Weber denomino la ética del protestantismo concomitante con el espíritu del capitalismo.

En el presente, el capitalismo ha adquirido una forma global y transnacional, es rentista y especulativo, y explota la mano de obra en cualquier parte del planeta, absorbe las economías de países enteros y los destinos de colectividades sin medir la distancia.

La crisis de sobreproducción de antaño se expresa ahora como una crisis de consumo y del capital financiero que se concentra en manos de una oligarquía global. Sea cual sea el origen de la crisis, bajo el capitalismo el individuo no se reconciliará con la sociedad, del mismo modo que el principio liberal no se concilia con la democracia.

En condiciones de la crisis del neoliberalismo, forma extrema de dominio de mercado, aquellos antagonismos adquieren formas insalvables, y el anti humanismo del capitalismo se hace más evidente.

En el régimen capitalismo la barrera entre el hombre y el hombre es el capital. Las relaciones entre los hombres aparecen como relaciones entre cosas, es lo que se ha denominado la “reificación” (del latín “res” = cosa) de las relaciones humanas, es decir, que las relaciones humanas se vuelven relaciones entre cosas.

El capitalismo sólo conoce el valor como valor del mercado no como valor del ser humano. A más valor mercantil, menos valor humano. Con el capitalismo como método de acumulación hay un progreso material y tecnológico, eso es innegable y es una adquisición histórica en relación a métodos pre-capitalistas. Pero las relaciones de explotación capitalista se convierten en un freno para ese progreso (Marx).

El progreso material no va de la mano con el desarrollo humano que se compone de las necesidades materiales y espirituales, entre ellas la felicidad.

En el capitalismo el hombre divide su naturaleza en un sujeto enajenado y un sujeto libre con predominio de la enajenación. La libertad y la enajenación no hallan una solución y se hallan en permanente contradicción.

La lucha del individuo por sus derechos es la afirmación de su conciencia y su voluntad de ser libres.

Desde Hegel sabemos que la libertad es la conciencia de la necesidad. Pero también sabemos con Marx  que la real emancipación llega con la realización y no la racionalización de la idea de libertad.

En consecuencia, la realización del humanismo sólo será posible con la superación del capitalismo.

(Fotos: Pixabay)

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