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Maduro ganó… Y ahora ¿qué? ¿Diálogo vs. crisis?

Fracasó la campaña de descrédito de los enemigos del chavismo contra las fuerzas progresistas. Pero el camino a recorrer por el gobierno venezolano será tortuoso pues el país está profundamente dividido. El diálogo es el antídoto que necesitan los venezolanos para superar la crisis.

 

Nicolás Maduro. Foto Wikimedia Commons

Luis Beatón

 

Buscar las causas por las que venció Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 le corresponde a la maltrecha oposición de Venezuela.

Sin mucha discusión se puede señalar que el principal perdedor en la cita fue el abstencionismo al que llamó el sector más radical de la derecha local, la cual, con un profundo déficit de democracia, fue incapaz de nuclear sus fuerzas detrás de un candidato.

La Revolución bolivariana sumó su vigésima segunda victoria con la reelección de Maduro, quien obtuvo el respaldo de seis millones 157 mil 185 venezolanos (67,7% de los votos), de cerca de nueve millones de sufragios válidos, en un padrón electoral de más de 20 millones de personas, según el Consejo Nacional Electoral (CNE). Fue el voto de un sector firme y monolítico del chavismo, las fuerzas populares, convencidas de la justeza del proceso iniciado por Hugo Chávez.

Henri Falcón, el candidato más votado por la derecha (21,2%), fue derrotado por el abstencionismo, sin contar un 20% de electores de ese sector, a los que no les interesa nunca acudir a las urnas, señalan análisis.

Incluso, uniendo los votos de Falcón y del candidato Javier Bertucci, a favor del exgobernador de Lara, Maduro igual resultaba triunfador por más de tres millones de votos.

La incapacidad de estudiar escenarios de los opositores venezolanos despejó el camino hacia Miraflores del abanderado del Frente Amplio de la Patria, estiman analistas.

Foto Pixabay

Al respecto, el politólogo Carlos Raúl Hernández afirmó que el problema no fueron las condiciones, sino la decisión de la militancia opositora de no votar en favor de la opción que representaba Falcón, el aspirante presidencial de Avanzada Progresista (AP), Movimiento Al Socialismo (MAS) y Copei.

En declaraciones al canal Globovisión, Hernández indicó que “no hay que seguir inventado espantapájaros”, dado que la estrategia aplicada por sectores radicales de la derecha se cumplió (la abstención).

Las denuncias de fraude que, de forma anticipada, realizara Falcón son infundadas. Lo que ocurrió es que seis millones de personas no votaron por la oposición o por nada, dijo Hernández, identificado con sectores adversos venezolanos.

“El único triunfo que puede celebrar el abstencionismo es haber derrotado a Henri Falcón”, estimó. “No veo que esto sirva para nada. Creo que la oposición queda desestructurada y descabezada para comenzar desde cero”, sostuvo.

Aquí comienza el escarpado camino que debe seguir Venezuela tras la conclusión de los comicios y que pasa obligatoriamente por el llamado de Maduro a un diálogo con todos los sectores de la vida pública a fin de alcanzar un acuerdo en beneficio de la nación.

“El diálogo es la única manera de resolver los problemas y limar las asperezas”, señaló Hernández en su análisis.

Difícil será el camino planteado por el presidente venezolano, o sea, establecer una agenda constructiva para enfrentar la crisis inducida contra el país, algo casi imposible sin la participación de los sectores internos, sin distinción de ideología.

Foto Pixabay

“Convoco a todos los candidatos presidenciales que participaron en la elección del 20 de mayo y a sus equipos políticos a una jornada de encuentro y diálogo para establecer una agenda constructiva. Estoy listo para reunirme a dialogar”, declaró Maduro en las redes sociales.

¿Hasta dónde pueden avanzar por ese camino los sectores contrarios al chavismo? ¿Hasta dónde Estados Unidos y sus aliados externos permitirán que se abra la vía del diálogo?

Con la reelección de Maduro los venezolanos ratificaron el domingo su derecho a la autodeterminación y a votar por la paz.

El diálogo nacional se convertirá en los próximos meses en la principal tarea del gobierno, de la misma forma que el enfrentamiento a la corrupción, al contrabando y a la manipulación de los precios de los productos en el país. Hoy se abren expectativas ante el llamado de Maduro al diálogo entre todos los venezolanos para enfrentar la recuperación económica y derrotar la agresión externa, y que se imponga la paz.

El camino a recorrer por el gobierno será tortuoso, pues el país está profundamente dividido; la oposición perdió una oportunidad con su llamado a la abstención. Pero, también, la sostenida agresión contra el gobierno tocó a muchos venezolanos, quienes prefirieron no asistir a la votación como una forma de castigo contra las autoridades a las que culpan de una situación inducida desde el exterior. (PL)

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