Globo, Mundo, Reino Unido

Renta universal básica: ¿liberación o esclavitud?

Recibida por algunos partidos de izquierdas como una redistribución de la riqueza, ¿es una pensión de por vida para la mayoría desempleada? Los que no pagan impuestos no tienen ningún incentivo para votar, mientras el estado les necesita menos y les educa menos. Voluntariados, robots y feliz (auto) rendición.

 

Graham Douglas

 

Al ver una sociedad cada vez más desempleada en el horizonte, algunos países están empezando a experimentar con proyectos de Renta Universal Básica (Universal Basic Income).

Recibidas por algunas personas de izquierdas como reformas progresivas que reforzarán la democracia y eliminarán la actitud punitiva actual de los gobiernos de ofrecen ayudas a sus ciudadanos- dinero que, por supuesto, proviene de los impuestos de los ciudadanos. Como la mayoría de los cambios aparentemente progresistas, sin embargo, este muestra más consideración.

En la teoría de Rousseau del contrato social, la población cede ciertos derechos al estado para recibir de esta protección en cuanto a otros derechos. Entonces, cuando consideramos lo que parece una extensión de la función protectora del estado deberíamos sospechar que estamos poniendo otros derechos en riesgo.

Esto se representó antes de la Revolución Americana, con el famoso eslogan “No hay impuestos sin representación”, y pronto condujo a la Declaración de Independencia de Estados Unidos de Gran Bretaña en 1776.

Pero hay una consecuencia importante de ello que fue resaltada por Tom Burgess en su libro “The Looting Machine”.

Este libro estudia la falta de democracia en las dictaduras africanas. Argumenta su discurso dándole la vuelta al eslogan: “No hay representación sin impuestos”, resaltando la necesidad de una relación de contrato social entre la población y su gobierno.

Si el gobierno recauda todos o la mayoría de sus impuestos robándoles a los ricos y de impuestos y sobornos de las compañías, puede ignorar al resto de la población cuyos impuestos son materialmente irrelevantes. No tiene la necesidad de invertir en prestaciones sociales para tener a la gente pobre contenta, porque el gobierno no depende de sus impuestos, y las elecciones se convierten en una farsa.

Esta es la cleptocracia que hay en África. Ahora, volviendo a las democracias sociales de Europa que se están planteando la UBI -y a ello se suma el aumento de la automatización y de los trabajos que no requieren destrezas, con robots programados para entrar en puestos de trabajo como si se tratara de una armada invasora.

No es una dictadura con sed de sangre. ¿Pero qué pasa con el contrato social? Incluso sin robots, esto dice que, a partir de ahora, el gobierno decidirá -y repartirá generosamente- lo que considere un nivel de ingresos decente permitiendo que la gente gane más dinero si quiere- y, muy importante, si hay trabajo- o no, como prefiera.

Pero sus impuestos no serán para el gobierno, porque solo los que apliquen la UBI no pagarán impuestos. La mayoría de los ingresos del estado provendrán de las empresas y de sus propietarios, ese menos del 1%, en las que se puede confiar que sean agradecidos por su estilo de vida acomodado y su acceso a la toma de decisiones, porque formarán parte de la clase política de facto.

Por supuesto, nadie sugiere aún la abolición de los parlamentos, por lo que la gente podrá seguir votando para que acaben los gobiernos que no proporcionan servicios sociales y de sanidad decentes y gratuitos para todos-  un complemento importante para la UBI- pero ¿y si no hay diferencia entre el gobierno y la oposición? ¿qué sentido tendría entonces votar?

La clase política, sea cual sea el nombre que se pongan y sea cual sea el color de sus estandartes, se habrá arraigado eficazmente para la perpetuidad.

En los estados del Golfo, se ofrece prestaciones sociales muy generosas que provienen de las contribuciones de los asalariados del 5-7%, el resto proviene de las empresas y directamente del gobierno, ¿pero democracia y votos? ¡Olvídenlo!

Las prestaciones no llevan necesariamente a la servidumbre- el influyente economista Hayek, calificó su apoyo a las economías liberales (no tan diferentes de las neoliberales), diciendo que no había razón para oponerse a una red de seguridad y a proyectos de prestaciones sociales, y por supuesto, países como Suecia lo demuestran.

Hayek atacaba el planteamiento centralizado bajo los sistemas totalitarios tanto de derechas como de izquierdas. Y aquí llegamos a un asunto importante: moviéndonos hacia una sociedad totalmente automatizada no estamos empoderando a un gobierno totalitario, sino a lo que en la práctica no es tan diferente- una élite oligárquica, cuyo alcance es global. Y la UBI es el complemento perfecto de una sociedad automatizada.

Que pasen los robots

Ahora, vamos a añadir robots a la mezcla, y es totalmente obvio cómo el sistema capitalista alcanzará su Nirvana- los robots no pueden votar, y son propiedad total del jefe, no piden que les suban el sueldo o hacen huelga, ni piden negociaciones de convenio. Mientras tanto, están ocupando más y más puestos de trabajo, puestos que una vez fueron ocupados por humanos.

No hace tanto tiempo que veíamos la sociedad del desempleo como una utopía que el Progreso nos traería, pero igual que Internet, que prometía democracia sin límites, nos estamos dando cuenta que en los asuntos humanos siempre hay poder y que será un campo de batalla.

El trabajo no es solo una cuestión de dinero, tradicionalmente ha sido una fuente de identidad y significado individual. George Monbiot reconoce esta idea y sugiere que deberíamos dar la bienvenida a la futura “sociedad voluntaria”, en la que cada uno de nosotros podrá elegir las formas más significativas de contribuir con su labor a fines sociales.

Todo esto suena muy bien, pero parece esquivar por completo todo el proceso de producción de riqueza, como si pudiéramos vivir como los robots –y el 1%, claro- y centrarnos en hacer de la sociedad una gran comunidad feliz de gente que se ayuda. ¿Quién decide en qué se gasta el presupuesto nacional, y los valores detrás de cómo se produce, por ejemplo?

El propio Monbiot reconoce que hay problemas mayores en juego y cita al filósofo Byung Chul Han:

“La ideología de la comunidad conduce a la capitalización total de la existencia.” Y “la economía basada en compartir conduce en última instancia a la comercialización total de la vida”; siendo Airbnb un ejemplo contemporáneo.

La idea clave de Hans es que la naturaleza de la explotación capitalista ha pasado de ser respaldada por la violencia y la represión a ser introducida rigurosamente a la sociedad a través de la seducción de los medios. Y, en oposición al optimismo de Monbiot, una visión distópica de la UBI lo vería como parte de ese proceso.

Es un proceso cuya extensión llega a hardware digital casi invisible que se está introduciendo para hacer nuestro planeta más “inteligente” –mientras que lo que realmente se está extendiendo lo que debería llamarse el complejo industrial –militar- digital, pero este sería el tema de un artículo futuro.

(Traducido por Mariàngels Marcet) – Fotos: Pixabay

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