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Echazú, un boliviano que es un músico cubano

Es un boliviano de 45 años que dice sentir la música en las venas desde muy pequeñito y es hijo de una familia de exiliados políticos que, huyendo de la dictadura en el país andino amazónico, se refugiaron en Suecia para comenzar de nuevo con un bebito de apenas año y medio.

 

Viviana Díaz Frias

 

Desde los cuatro años Jorge Alberto Echazú acompañaba al grupo musical que su padre y unos amigos formaron en Suecia, y aunque su brazo se cansaba tocando la marimba, la satisfacción de encontrar lo que     luego sería su camino en la vida lo hacía feliz.

También en aquel país europeo tuvo su primer acercamiento a la música cubana, momento que -asegura- le cambió la vida.

“Conocí a un músico cubano, a Vicente Chapotín, que tocaba en un grupo en el que yo, con apenas 14 años, también estaba. También yo tocaba con otro trompetista dominicano llamado Manuel Mercedes, y un conguero venezolano, Marcos Muro, que era nuestro mentor porque manejaba los cueros y era un ‘negro sabroso’”, recuerda Jorge Alberto.

De la mano de Chapotín, Echazú se adentró en el mundo melódico de Cuba, hasta que, seducido hasta la médula, decidió irse a estudiar música a Cuba.

Tenía 20 años y entró a estudiar en la Escuela Nacional de Arte la carrera de percusión, aunque también tuvo estudios de armonía y composición “para potenciar mi integralidad como músico”.

Su vínculo con la nación caribeña va más allá de lo musical. Sus tíos, Coco e Inti Peredo, fueron integrantes de la guerrilla de Che Guevara en Bolivia, y cayeron junto al conocido líder en la lucha revolucionaria en ese país.

La esposa de Coco, hermana del padre de Echazú, se refugia en Cuba, lugar donde se asentó y luego recibió al sobrino deseoso de palpar con sus propias manos la música de la isla.

“Yo llegué fascinado por los ritmos afrocubanos. Los tambores fue lo que más llamó mi atención pero amo todo: las capas de jazz, los metales, la evolución de la timba… el paraíso para mí”, señala con algo de emoción. “Quizás – agrega – inconscientemente, ya desde ahí sabría que un día, de regreso en Bolivia 18 años después, conformaría una agrupación con un nombre alegórico a una de las deidades yorubas más veneradas en Cuba: Shangó”.

Como proyecto musical “Shangó” nació hace poco más de un año. “Salía de otro grupo y decidí fundar este porque siempre he tenido la necesidad y la inquietud de desarrollarme como músico y no quedarme estancado”, explica Echazú.

El nuevo nombre es también una forma de recordar a la agrupación de un fallecido amigo peruano de Echazú, cuya agrupación se denominaba Changó.

“La orquesta de mi amigo, en la que toqué varias veces, era Changó, con C. Pero aquí en Bolivia la palabra ‘chango’ significa muchacho y en México mono, te malinterpretarían y no se fijarían en el acento. Mejor ponerle Shangó con S y, de paso, evocar mi paso por Cuba y fijar la pauta de la música que haría desde ese momento”, precisa.

En su corto tiempo de vida, la agrupación de Jorge Alberto ha defendido la música afrocubana y popular bailable de la isla, fusionándola con elementos andinos y ritmos bolivianos.

Destacan sus presentaciones en eventos de las embajadas en Bolivia de Cuba y Venezuela, en presentaciones de ONU Mujeres en favor del empoderamiento femenino; en la actividad cultural del Rally Dakar 2018 y en la gala del Festijazz en 2017. Echazú  define a “Shangó” como “Somos multifacéticos, multidisciplinarios, hacemos de todo. Es un grupo formado por cinco personas pero también es un movimiento cultural, una marca, un sentimiento.”

El músico boliviano opina que “Cuba para mí es trascendental. Musicalmente hablando me abrió los ojos. Como persona me hizo crecer. Es un parteaguas en mi vida. Nunca pudieras hablar del Jorge Echazú que soy ahora si no hubiera ido antes a Cuba”.

En este sentido, recuerda su encuentro con Chucho Valdés y Los papines, así como sus periplos en bicicleta por las calles habaneras en la década del 90 y la sonrisa de millones de cubanos que le mostró cómo se puede ser feliz con poco.

Al definirse como persona, Jorge Alberto confiesa: “me siento cubano como tú, totalmente. El ritmo, el concepto de la música popular bailable y el folclor, todo lo que aprendí en Cuba lo utilizo aquí para definirme”.   (PL)

(Fotos: Prensa Latina)

 

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