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En la National Gallery: Monet, el extraordinario turista

Piense en el arte de Claude Monet y lo que probablemente le venga a la cabeza sean nenúfares, jardines, paisajes – de naturaleza, no de ambientes edificados – pero una exposición gloriosamente rica en la National Gallery perfila el estereotipo, añade ladrillos y cemento a la ecuación y presenta otro Monet: el turista con un ojo extraordinario.

 

Waterloo Bridge, Overcast Weather (Waterloo Bridge, temps couvert), 1899-1903 Oil on canvas 65 × 100 cm © Dublin City Gallery The Hugh Lane

Sean Sheehan

 

Las guías de viaje se hicieron populares durante su vida y Monet las utilizó para buscar lugares que consideraba dignos de interés para los visitantes, aunque apenas necesitó una guía para Normandía, donde creció y pintó los edificios pintorescos de la región.

En 1878 se instaló en Vétheuil, a unos cien kilómetros al noroeste de París, donde la iglesia histórica de la ciudad, con una torre del siglo XIV y una fachada de estilo renacentista, era la principal atracción.

La pintó más de una vez y podría retratarla como un edificio en una ciudad trabajadora donde la gente vivía sus vidas y residía a su lado en edificios más humildes.

The Church at Vétheuil (L’Église de Vétheuil), 1878 Oil on canvas 65 × 55 cm National Galleries of Scotland, Edinburgh Presented by Mrs Isabel M. Traill 1979 (NG 2385) © National Galleries of Scotland

Bordighera en Italia, justo al otro lado de la frontera del sur de Francia, se había convertido en un destino turístico en la década de 1880, conocida por su microclima soleado y su vegetación exótica.

Monet pasó tres meses allí y en una de sus muchas pinturas de la región captura su atractivo, equilibrando la torre de una villa con la arquitectura apiñada de la ciudad y la exuberante vegetación llena de palmeras circundante.

Con el tiempo, el éxito de Monet como pintor trajo prosperidad financiera y pudo viajar al extranjero y reservar hoteles de lujo.

En una visita de regreso a Londres en 1890, se hospedó en el Savoy Hotel en Strand y comenzó a pintar desde un balcón en el sexto piso; la gran ventaja que ofrece son sus vistas del Támesis, ya que se inclina hacia la ciudad, después de haber pasado por el Houses of Parliament.

Pintó Waterloo Bridge y Hungerford Bridge (Charing Cross) más de setenta veces, culpándose a sí mismo por intentar de forma obsesiva aprovechar cambios minúsculos en la calidad de la luz.

Al igual que con la iglesia en Vétheuil, no era indiferente al contexto contemporáneo y en una variante de Waterloo Bridge la atención a la arquitectura clásica de la estructura se pasa por alto en favor de capturar el clima sombrío – el toque azul en el centro del cielo sugiere que podría ser de día – y las chimeneas de las fábricas escupiendo humo en la orilla sur; en el mismo puente, un atasco de autobuses y carretas se recortan tan oscuros como las turbias aguas del río que hay debajo.

Villas at Bordighera (Les Villas à Bordighera), 1884 Oil on canvas 60 × 73 cm Private collection © Photo courtesy of the owner

Cuando se pone junto a sus pinturas de London Bridge, el comentario de Monet – “Otros pintores pintan un puente, una casa, un bote… Yo quiero pintar el aire que rodea el puente, la casa, el bote, la belleza de la luz en la que existen” – indica cuán amplia era la belleza de su sentido de la luz.

Un libro, “Monet & Architecture”, ofrece un excelente comentario sobre los más de 75 cuadros de la exposición y una amplia descripción del interés artístico de Monet en la arquitectura.

La exposición “Monet & Architecture” se encuentra en la National Gallery de Londres hasta el 29 de julio de 2018.

“Monet & Architecture”, de Richard Thomson es distribuido por Yale University Press.

(Traducido por Aaron de los Santos – Email: aaronjournalist@hotmail.com)

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