Globo, Reino Unido

En pleno Siglo XXI: Matrimonio forzado en el Reino Unido

Recientemente, el gobierno británico reveló que durante 2017 fueron registrados de manera oficial alrededor de mil 200 casos de matrimonio forzado, de los cuales, más del 30% tenían como víctimas a menores de 18 años. Los implicados provenían de países como Pakistán, Bangladesh, Somalia  e India.

 

Glenda Arcia

 

A finales de mayo, un tribunal de Birmingham, Reino Unido, condenó a cuatro años y seis meses en prisión a una mujer que obligó a su hija a contraer matrimonio en Pakistán.

El caso, que estremeció a esa ciudad y al resto del país, es el segundo de su tipo llevado ante una corte británica y el primero en el que el acusado es un familiar de la víctima.

La identidad de los implicados no fue divulgada por razones legales y para evitar mayores daños a la joven, pero la historia fue publicada por la prensa local e internacional.

Según reportes oficiales, en septiembre de 2016 la encausada, de 45 años, prometió a la joven de 17 llevarla a Pakistán para pasar unas vacaciones y comprar un celular nuevo, pero una vez allí la forzó a casarse con un hombre de 33.

De acuerdo con la fiscal Deborah Gould, la víctima, una muchacha vulnerable con dificultades para el aprendizaje, se negó, pero fue maltratada y manipulada psicológicamente por su madre, quien la agredió y amenazó con quemar su pasaporte.

El esposo era un sujeto con el que la mujer había llegado a un acuerdo cuando la niña tenía 13 años, durante otro viaje.

En aquella ocasión, la menor quedó embarazada y fue obligada a abortar cuando regresó al Reino Unido.

Lo sucedido fue denunciado después por el padre de la víctima, quien desconocía lo ocurrido por estar divorciado de la progenitora, y la joven pudo regresar a territorio británico con ayuda de las autoridades.

Al emitir la condena, el juez Patrick Thomas aseguró que la madre actuó en beneficio propio y trató con crueldad a la hija, sin importar que se sentía sola, asustada y retenida contra su voluntad.

Un estudio publicado por el Ministerio de Interior precisó que 930 mujeres fueron obligadas a casarse, lo cual, representa el 77,8% del total; en tanto 256 hombres estuvieron en una situación similar.

Aunque la cantidad reportada el año pasado es menor que la de 2016 (mil 428), el documento señala que dicha cifra está muy por debajo de la real, pues en muchas ocasiones los agredidos no acuden a las autoridades.

Los informes elaborados por la unidad encargada de enfrentar ese flagelo parten de las denuncias o llamadas realizadas por trabajadores sociales, organizaciones no gubernamentales, personas de la comunidad, amigos, familiares o los propios perjudicados.

La mayoría de las veces (casi el 80%), el hecho es notificado por terceras personas, lo que se debe, entre otros aspectos, a la vulnerabilidad de los violentados, el temor a represalias por parte de sus agresores (parejas y parientes) y al rechazo y discriminación a nivel de sociedad.

Desde su creación en 2005, la Unidad de Matrimonios Forzados (FMU, por sus siglas en inglés) atiende más de mil casos anuales de ciudadanos de todas las edades que son sometidos a esa práctica y sufren coerción, violencia y amenazas.

Muchos de ellos son agredidos física y/o psicológicamente, presionados económicamente o de acuerdo a normas establecidas por religiones e ideologías. En 2017, el 12% de los perjudicados eran personas con dificultades en el aprendizaje. Según la FMU, la mayor parte de los reportes provienen de Londres, donde el año pasado se denunciaron 351 violaciones de ese tipo, un 10% más que en 2016.

Aunque esa entidad advierte que dicho fenómeno no es un problema de un país o cultura específica, las investigaciones señalan que en la mayor parte de los casos registrados en Reino Unido estuvieron implicadas personas provenientes de naciones como Pakistán (36,7%), Bangladesh (10,8%), Somalia (7,6) e India (6,9%).

En general, las autoridades británicas han lidiado con agresores y víctimas de 90 Estados de todos los continentes. El año pasado, 120 uniones de ese tipo tuvieron lugar en Reino Unido, sin la implicación de ningún elemento extranjero.

Por tales razones, la FMU opera tanto en ese país como en el exterior, con la ayuda de los consulados y embajadas.

Aunque se recibe también el apoyo de organizaciones humanitarias, la complejidad del asunto impide tener una visión real del problema y brindar la ayuda requerida a todas las víctimas.

En el Reino Unido la ley esquivó el procesamiento de familiares hasta 2012, cuando la administración del entonces primer ministro, David Cameron, consideró ese crimen como una forma de explotación y esclavitud e impulsó una normativa que establece penas de hasta siete años en prisión para los culpables.

Sin embargo, según investigaciones realizadas, muy pocas denuncias terminan en condenas a los acusados debido a, entre otros factores, los temores de los agredidos, quienes en muchas ocasiones deciden retirar la demanda.

De acuerdo con el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), entre las causas de ese flagelo se encuentran la pobreza, la inseguridad, la falta de educación, las desigualdades y los estereotipos de género profundamente arraigados, explica esa entidad. Los conflictos armados y las emergencias humanitarias son factores agravantes.

Además, señala que algunas de las consecuencias de ese fenómeno son la violación de los derechos fundamentales, la separación de la familia y de los amigos, la falta de libertad para relacionarse con las personas de la misma edad y la reducción de las oportunidades de recibir educación. (PL)

(Fotos: Pixabay)

Share it / Compartir:

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*