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Windrush… inmigración y emigración

El reciente escándalo en el Reino Unido, sobre la “Generación Windrush” ilustra la actual discriminación racista contra las personas de color en el país.

 

Foto Wikipedia

Steve Latham

 

El caso es particularmente indignante porque estas personas llegaron a Gran Bretaña en respuesta a la invitación del gobierno.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la escasez de mano de obra obstaculizó la recuperación económica británica, por lo que se hizo un llamamiento a las colonias para ayudar a reconstruir la patria.

En 1948, el transatlántico de pasajeros “Empire Windrush” atracó en las Indias Occidentales, donde varios cientos de personas se embarcaron para tener una nueva vida en el  ‘país de origen’. Poco esperaban el abuso racial que los recibiría a su llegada. Pero el ‘escándalo’ de este año fue el resultado de una investigación periodística del diario The Guardian.

Algunas personas llegaron aquí siendo niños, durante aquella ola de migración. Cuando se hicieron adultos asumieron que, por lo tanto, tenían derecho a vivir aquí como hijos de ciudadanos británicos.

Pero no obtuvieron la documentación requerida o los documentos de naturalización. Por tanto, a medida que el actual gobierno conservador se volvía más estricto con los ciudadanos extranjeros, se dirigía a a ellos como “a quienes permanecen en el país más de lo permitido”.

Foto Pixabay

Esto llevó a amenazas de deportación y, de hecho, algunos fueron deportados. Otros, que se iban de vacaciones al Caribe, no pudieron regresar.

En general, más de 5.000 personas se vieron afectadas por estas medidas. La gente dejó de ir a recibir tratamiento médico, algunos se quedaron sin hogar y otros pasaron a la clandestinidad.

Qué diferente de la actitud oficial hacia los miles de blancos británicos que, en la década de 1950, emigraron a Australia, Nueva Zelanda, Canadá o Sudáfrica.

Pero la inmigración y la emigración no provocan la misma reacción. Es fácil ver a los propios compatriotas, partiendo para una nueva vida, como héroes.

Los que vienen aquí, sin embargo, son mirados con desconfianza: los extranjeros nos quitan nuestros trabajos, nuestras viviendas, nuestras mujeres.

Esa reacción se exhibe en una nueva producción de baile llamada “Windrush”, presentada en el teatro Peacock por la Phoenix Dance Theatre Company, irónicamente al mismo tiempo que el escándalo estalló.

La diferencia de perspectiva se vio aliviada por una observación hecha por el poeta-rapero-activista Akala en el programa de la BBC Question Time.

Opinó que, a diferencia de los inmigrantes de Windrush, que tenían que pagar su propio billete, muchos emigrantes británicos en realidad fueron subsidiados por el gobierno.

Foto Pixabay

No se piensa en la metrópolis sobre cómo los pueblos indígenas podrían haber respondido a tal asentamiento, ¿podríamos incluso llamarlo “conquista”?

El comediante sudafricano Trevor Noah, actual presentador de The Daily News en Estados Unidos, tiene un divertidísimo esbozo sobre el incomprensible choque cultural (¿‘asesinato’?), de cuando los británicos llegaron a África y la India.

Por supuesto, un conflicto similar puede ocurrir donde quiera que nuevas personas lleguen a un país y la gente pobre se sienta desplazada.

No hace mucho, Sudáfrica experimentó tristemente disturbios xenófobos contra los inmigrantes africanos del Congo y Mozambique. Y hoy el manto neocolonialista es usado con orgullo por China, ya que también ahora extiende su influencia en África, a través del comercio y el llamado ‘desarrollo’.

Lo que se necesita es que, donde sea que estemos, debemos comprometernos a dar la bienvenida y la hospitalidad al recién llegado, mientras que al mismo tiempo resistimos la espiral del imperialismo contemporáneo.

(Traducido por Aarón de los Santos – Email: aaronjournalist@hotmail.com)

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